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sábado, 31 de enero de 2009

Los candidatos del “huracán”…


Por Sergio Armando López-Castillo
El Pueblo de Chihuahua
Chihuahua, México


Al menos en cuatro de los distritos electorales en los que el PRI postuló abanderados para la Cámara de Diputados en la próxima legislatura federal, la mano del ex gobernador Patricio Martínez García está más que marcada.

En el sexto distrito con cabecera en la capital del estado de Chihuahua, un dirigente de la Cámara Nacional de Comercio (Canaco), Maurilio Ochoa Millán, de los nuevos cuadros empresariales metidos a la política partidista, logró hacerse de ese espacio, en lugar de la ex senadora y diplomática chihuahuense, Martha Lara Alatorre.

Esa posición que sin embargo no representa muchas posibilidades para el empresario de los blanquillos 8A., significa un retorno de los “canacos” a la vida partidista, siempre con el Revolucionario Institucional, más desde que Martínez García comandaba esa Cámara empresarial.

También es evidente que el ex mandatario, más activo que nunca en la “mecedora o no”, logró colar con sus influencias partidarias, al candidato del noveno distrito con cabecera en Parral, Luis Carlos Campos, antiguo subordinado del patricismo, ex diputado local en aquellos años de 1998-2004.

De ese modo el “huracán Martínez” dejó en el camino a otros fuertes como Javier Garfio Pacheco y Jesús Aguilar Bueno, y a un tercero de profesión médico que impulsó hasta el final el diputado federal y Presidente de la Cámara de Diputados, César Duarte Jáquez.

Otro de los patricistas que se hicieron de la candidatura del octavo distrito con sede en la capital del estado, lo es ni más ni menos que Alejandro Cano Ricaud, quien va por la revancha, en uno de sus últimos intentos por revivir u a caso aspirar de nueva cuenta a la gubernatura, si logra reparar los yerros que le costaron la Alcaldía de Chihuahua en 2007.

También se habla con particular insistencia sobre que Martínez García del mismo modo, tiene marcado interés en que el candidato del segundo distrito de Juárez, Héctor Murguía Lardizábal, salga adelante en ese reto, para catapultarlo a la grande del estado en su oportunidad, ya que “teto” es considerado patricista de cepa.

Inclusive, desde hace algunos meses, el mismo ex jefe del ejecutivo chihuahuense, se mencionó con insistencia que podría haber sido considerado ser diputado por la vía plurinominal en el próximo relevo en el Congreso de la Unión, colocándose como de los primeros en una lista extra oficial, ¿será?.

Ante esta especie de retorno de Patricio Martínez García, como la “mano que mece la cuna” en esos distritos (sexto y noveno, octavo y segundo al menos), e incluso en las mismas aspiraciones del “precandidato” o aspirante Duarte Jáquez a la gubernatura – dicen con insistencia-, el Partido Acción Nacional en el estado de Chihuahua no se mortifica, ni le da mayor relevancia, se respeta sí la aspiración del también ex diputado federal.

Finalmente si conviene o no – por aquello de los encontronazos que tuvo ese partido con él en el pasado, será asunto del PRI; los panistas, nada más, se preparan para ganar; declarado lo anterior por el dirigente estatal del PAN, Cruz Pérez Cuellar, quien como ahora en tiempos patricistas, fuera dirigente de ese instituto político por primera vez.

. En la época en que Martínez García era el jefe de Estado, a Pérez Cuellar le tocó ser dirigente estatal y diputado local, y fue junto con los perredistas Jaime García Chávez y Luis Javier Valero Flores, uno de los máximos críticos de este, recalcando en cada oportunidad sus señalamientos a la figura del controvertido ex mandatario, que de nuevo hace sentir su presencia indirectamente.

En mayo del 2002, por ejemplo, el entonces gobernador priísta Martínez García ejerció gran presión y poder político para sacar adelante aquella elección municipal de Juárez, ala que el mandatario a la sazón puso demasiado énfasis, logrando que se anulara en una ocasión el proceso que no le favorecería.

Ahora, 7 años después, y nuevamente como dirigente estatal, Pérez Cuellar considera que criticar al antes señalado no viene al caso. Entendió y aprendió que habar de alguien que ya fue no es de buen gusto en la política. Cruz Pérez Cuellar admite que lo que tenía que decir de Patricio Martínez, lo hizo en el momento que lo tenía que comentar yo era diputado y dirigente en el momento en que él ejerció el poder.

Y efectivamente es un momento pasado, pero además, tanto tiene él derecho a aspirar a algo, como cualquier otra persona y eso pues, se respeta. No hay que olvidar que vivimos en un país libre y en un Estado soberano, y no debe cuestionarse que el ex gobernador o cualquier otro ciudadano tengan aspiraciones de ejercer su derecho de aparecer o buscar posiciones públicas.

Cada quien pues, tiene derecho a querer, pero… pero finalmente son los ciudadanos los que toman decisiones, en el escenario, y como partidos políticos, en el PAN y en PRI y en los demás, deben respetarse esas reapariciones de ex gobernantes.

Y más que preocuparse, en su caso, por si Patricio vuelve en la figura de algunos de sus amigos o ex colaboradores, a los panistas y perredistas debe preocuparles prepararse para la próxima elección federal del 2009, en el objetivo de ganar y preparar a los mejores, finalmente ellos van a ir a la contienda con el PRI, con los candidatos que sean de un grupo u otro.

Y algunos abanderados son gente a fin de Patricio Martínez, o él mismo aparece en alguna lista plurinominal, no debe ser motivo para descalificaciones, ni tiene porqué ser algo “relevante” para las organizaciones políticas opositoras. Además, en este oficio de la política, como luego se dice: “Nadie está totalmente vivo, ni absolutamente muerto…”

miércoles, 28 de enero de 2009

Lincoln, Obama, México…


“No hay nada tan poderoso como una idea cuyo tiempo ha llegado”.
Víctor Hugo.

Habrá tiempo para analizar en detalle el discurso de toma de posesión del demócrata Barack Obama como 44º Presidente de los Estados Unidos, y cuatro años para contrastar los resultados de su gobierno con los ideales que potenciaron la llegada de un negro a la Casa Blanca para culminar, como expresara la senadora Dianne Fieldstein, “el camino iniciado [en 1963] en el Memorial de Lincoln [por Martin Luther King]”.

Espero que Obama haya leído bien a su Lincoln. Fue el primer republicano que alcanzó la Presidencia y promulgó la abolición de la esclavitud por razones más de realpolitik que de altruismo idealista. Y un Presidente que comprendió que no había relación más importante para su país que aquella con México, el vecino del sur.

En 1861 México era una pieza clave para definir el rumbo de la guerra civil que desgarraba a los Estados Unidos. Un bloqueo marítimo de la Confederación obligaría a ésta, en alianza con Francia e Inglaterra, a buscar una salida al algodón para las textileras de estas naciones y recibir pertrechos de guerra, a través del territorio mexicano En México, la agria memoria la guerra de 1846 y la pérdida de las provincias del norte al “destino manifiesto de los yanquis” hacía incierta la postura que el país tomaría hacia los bandos en contienda.

Lincoln actuó rápidamente. Apenas una semana después de su toma de posesión, nombró a su viejo amigo y aliado político Thomas Corwin como enviado extraordinario y ministro plenipotenciario a México y a diferencia de otros embajadores de la administración, le ordenó expresamente trasladarse de inmediato y sin demora a su destino.

¿Por qué Corwin? El profesor Jeffery Auer del Oberlin College (a quien cito en este texto), sugiere que no había en Estados Unidos en aquel momento un político mejor calificado para representar a su gobierno en el vecino país. “En los cuarenta, el coloso del norte se había apropiado de la tercera parte del territorio mexicano; en los cincuenta, todos los embajadores acreditados ante la nación despojada fueron sureños, esclavistas, acólitos del destino manifiesto, y ni uno de ellos ajeno a la idea de que otras porciones del territorio mexicano debían integrarse” a las estrellas de Old Glory.

Corwin, en cambio, había encabezado la oposición al presidente Polk, a la guerra con México, a la expansión territorial y al esclavismo, desde las filas del partido Whig. En un discurso extraordinario que sin duda retumbó tanto en Palacio Nacional como en el recinto del Senado norteamericano, puso a los intervencionistas en el banquillo de los acusados: “Si yo fuese mexicano les diría, ‘¿No tienen suficiente espacio en su propio país para enterrar a sus muertos? Porque si invaden al mío, ¡los recibiremos con manos sangrientas y sepulcros dispuestos!’”

El periodista Horace Greeley reconoció la importancia del nombramiento en el New York Tribune del 13 de marzo de 1861: “En la actual crisis la Embajada en México bien pudiera convertirse en la más importante de todas nuestras relaciones exteriores, y es afortunado que un estadista tan hábil y capaz como el Sr. Corwin haya sido seleccionado para la delicada tarea de contrarrestar en esa región los designios filibusteros de la Confederación”.

Corwin recibió instrucciones precisas para garantizar a Benito Juárez la amistad y el apoyo del gobierno de Abraham Lincoln, particularmente frente a la intención confederada de anexar territorio mexicano: “Dará usted seguridades al gobierno de México de que el Presidente no tiene, ni tendrá, simpatía alguna hacia tales designios”. Y para subrayar la importancia que se concedía a las relaciones entre los dos países, la directriz añadía: “Sea observador y utilice todos los recursos a su alcance para contrarrestar cualquier intento de reconocimiento [diplomático] a la Confederación, y asegure a México que la actual organización política en los Estados Unidos es la mejor garantía para su integridad, unidad e independencia”.

En una nota personal, el secretario de Estado William Henry Seward dijo a Corwin: “El Presidente confía en que su misión dará garantías al gobierno de México sobre su mejor intención de favorecer su comercio y su desarrollo nacional. Espera, en verdad, que la misión de usted, investida de un espíritu superior al del intercambio comercial y la amistad convencional, desinteresado y sin ambiciones, cabalmente americano en el sentido continental de la palabra, y fraterno en términos ajenos a las apariencias y a las convencionales fórmulas diplomáticas, al tiempo que procure la confianza y la buena voluntad del gobierno de México, inaugurará una nueva etapa de relaciones que conduzca a la prosperidad y felicidad de ambas naciones y en última instancia sea un ejemplo de buenos auspicios para todas las naciones republicanas en el mundo”.

Corwin, quien por cierto no hablaba español, en su fuero interno se convirtió en un aliado político de Juárez y el Partido Liberal y ya en agosto de 1861, ante la inminencia de la intervención francesa, española e inglesa, cabildearía para que Washington autorizara préstamos que le permitieran aliviar la presión de sus acreedores europeos. Y cuando Maximiliano se instaló en México, el Ministro hizo evidente por todos los medios el no reconocimiento del gobierno imperial y el mantenimiento de las relaciones con el régimen de Juárez, que el propio Lincoln ratificó en Washington al embajador Romero Rubio.

Por su parte la Confederación no se cruzó de brazos. En el mismo año el presidente Jefferson Davis nombró como su representante en México al coronel John Pickett, un joven y encantador soldado de fortuna y filibustero, y le instruyó para ganar a Juárez a la causa sureña –mientras maniobraba para propiciar la anexión del país. En una de sus cartas –interceptada por un agente mexicano de Corwin y puesta en conocimiento de Juárez-, dice a su gobierno: “No creo necesario abundar en las enormes ventajas que la Confederación obtendría de los ilimitados recursos agrícolas y minerales de México, así como de la posesión de la invaluable vía del Istmo de Tehuantepec… Los españoles son ahora nuestros aliados naturales y en alianza con ellos podemos tomar posesión del Golfo de México y llevar a cabo el reparto de este magnífico país”.

Esperemos a ver quién será el embajador de Obama.

(La semana próxima: King, Obama…)

Molcajeteando…

¡No es justo! O el más joven de los Romero Hicks posee los más rápidos reflejos políticos de la comarca, o el cielo le mandó a un(a) consultor(a) de las grandes ligas, o todo fue una perversa estrategia para reposicionar a Guanajuato en el mapa político. El caso es que al igual que el “hoy, hoy, hoy” de Fox, el alcalde hizo de la torpeza virtud y en menos que canta un gallo pasó de la prohibición de los besos a la declaratoria de su ciudad como “la capital del beso”. Ese tal cual no tiene consideración alguna para los columnistas políticos que día a día arrancan una mísera subsistencia de tan menguada profesión. Pienso convocar a una peregrinación de mis colegas al Cerro del Cubilete en donde oraremos para que el Santo Cristo le mande un rayo al aguafiestas.

Pero no me voy a quedar con las ganas de echar mi cuarto a espadas. A continuación, la lista de sugerencias que tenía preparada para facilitar a Romero más y mejores bandos municipales, tomadas todas de la tan admirada democracia del norte. Los ediles de cualquier denominación (que hoy en día las diferencias son sólo de nombre) que deseen aplicarlas tienen desde ya mi permiso, con la condición de que no me regateen el crédito:

En Nevada, las relaciones sexuales sin condón son ilegales; en Harrisburg, Pennsylvania, es contra la ley mantener relaciones con un camionero en el compartimiento de herramientas; la ciudad de Newcastle, Wyoming, prohíbe la misma actividad en los refrigeradores de las carnicerías y los severos padres de la Patria mantienen en Washington D.C. la prohibición de hacer el amor en cualquier postura que no sea la de cara a cara; el estado de Washington prohíbe el contacto íntimo con una virgen en cualquier circunstancia, ¡incluyendo la noche de bodas!

Estados en donde el sexo oral es ilegal y se penaliza: Alabama, Arizona, Florida, Idaho, Kansas, Luisiana, Massachusetts, Minnesota, Mississippi, Georgia, Carolina del Norte y del Sur, Oklahoma, Oregón, Rhode Island, Utah, Virginia y Washington D.C.

Estados en donde una erección evidente a través de la ropa (y denunciada, supongo) constituye una infracción: Arizona, Florida, Idaho, Indiana, Massachusetts, Mississippi, Nebraska, Nevada, Nueva York, Ohio, Oklahoma, Oregón, Dakota del Sur, Tennessee, Utah, Vermont, Washington D.C. y Wisconsin.

Para quienes crean que es imposible un ridículo mayor que el prohibir los besos, incluyendo los “olímpicos”, ojo a lo siguiente: en Willowdale, Oregón, es un delito que un marido susurre “palabras sucias” a su esposa durante el coito, mientras que en Clinton, Oklahoma, es ilegal masturbarse mientras se observa a una pareja hacer el amor en un auto.

Y se pone mejor: la ciudad de Kingsville, Texas, castiga el apareamiento de puercos en el perímetro del aeropuerto; en Fairbanks, Alaska, un bando municipal veda los de alces en las aceras de la ciudad, y en la muy liberal California el condado de Ventura impide que los perros y gatos se hagan el amor (no se especifica si cruzados o con su misma especie) sin un permiso del Cabildo.

Servido, señor Alcalde.

sábado, 31 de mayo de 2008

Manuel Buendía, in memoriam.


Cada año, en la misma fecha, publico la misma columna. Sólo actualizo el tiempo transcurrido. Es la machacona esperanza de que algún día sabremos la verdad: quién tomó la decisión, quién organizó el operativo, quiénes consiguieron el arma, planearon la emboscada y jalaron el gatillo; quiénes protegieron –o eliminaron- a los pistoleros.

¿Los que hoy purgan condenas por el homicidio son realmente los responsables? Un juez así lo consideró y al parecer habría otros motivos para mantenerlos en prisión. El supuesto autor material niega su participación y el sentido común dice que el o los autores intelectuales escaparon a la justicia y que la muerte del periodista fue parte de un complot que por supuesto nadie está en condición de probar.

Si no ley, una constante de la historia es que los asesinatos políticos nunca se esclarecen del todo. Y los de los periodistas creo que jamás. Recuerdo la muerte de George Polk en 1948 en Salónica, Grecia, caso perturbadoramente análogo al de Buendía. Un periodista incómodo para todas las facciones en pugna en un momento de grandes tensiones políticas - incluidos los gobiernos griego y norteamericano-, fue ejecutado. Hubo un clamor generalizado; se constituyeron comisiones de investigación; la justicia prometió llegar hasta las últimas consecuencias; se crearon galardones en su memoria; algunas personas fueron acusadas… y la verdad, como en México en 1984, no se supo jamás.

Es asombrosa la estupidez de quienes creen que mediante la eliminación de periodistas pueden protegerse a sí mismos o poner remedio al enojo, al desasosiego o a la inquietud social. Una y otra vez el resultado es, para ellos, contraproducente. Porque la memoria y la palabra, no pueden ser asesinadas. Manuel Buendía se transformó en un símbolo cuando aún no exhalaba el último aliento.

Mi columna de cada año, actualizada:

“Hace 24 años murió asesinado Manuel Buendía Tellezgirón.

“Aquel 30 de mayo de 1984 fue miércoles. Por la tarde, el autor de “Red Privada” -la columna cuyo nombre se ha hecho sinónimo de lo mejor de nuestro periodismo- abandonó la oficina que rentaba en un viejo edificio de Insurgentes, a la altura de la Zona Rosa en la ciudad de México, y se dirigió al estacionamiento público en donde guardaba su auto. Ahí, en la puerta, fue emboscado. Un sicario lo ultimó de cinco tiros por la espalda.

“El día pardeaba. Vehículos y peatones congestionaban la principal avenida de la capital. El crimen, a propósito frente a testigos, fue en realidad una ejecución, una advertencia. Las fotografías del cadáver de Buendía en una acera le dieron la vuelta al país y al mundo: en aquel México tal era el fin que aguardaba a los practicantes de un periodismo crítico, analítico y, sobre todo, independiente.

“Veinticuatro años han transcurrido y mucha agua ha pasado bajo nuestros puentes. Hoy reconfirmamos que la muerte de don Manuel fue ejemplar, pero no en el sentido en que quisieron sus asesinos. Un instante después de la primera oleada de dolor y miedo, en el periodismo mexicano se refrendó el compromiso con la libertad. Y conforme pasan los años, nuevas generaciones de periodistas encuentran en Manuel Buendía un ejemplo de ética, valentía y rigor profesional y personal. El sigue entre nosotros por la sencilla razón de que la esencia del periodismo en el que él creía sigue siendo la misma.

“Recordamos a Buendía de muchas formas. Su cálida amistad y el sentido de humor con que engalanaba su trato. La solidaridad y el culto a la amistad. Su profunda convicción de estar transitando por el mejor de los caminos profesionales. Una vez escribió: ‘Ni siquiera el último día de su vida, un verdadero periodista puede considerar que llegó a la cumbre de la sabiduría y la destreza. Imagino a uno de estos auténticos reporteros en pleno tránsito de esta vida a la otra y lamentándose así para sus adentros: “Hoy he descubierto algo importante, pero... ¡lástima que ya no tenga tiempo para contarlo!’

“Un hombre comprometido y eficaz. Un periodista preocupado por definir el oficio: ‘El periodismo no nos permite vivir de ‘lo que fue’, de ‘lo que el viento se llevó’. Al contrario: nos obliga a vivir para lo que es. Un periodista no puede permitir que sus amigos le organicen, como a un pintor, exposiciones retrospectivas’.

“’Tampoco podemos arrullarnos, como las viejas actrices, en la nostalgia del álbum fotográfico o en el recuerdo de aquellas marquesinas que bordaban nuestro nombre con foquitos de colores. Ni andamos por ahí como los veteranos de una guerra ya olvidada, luciendo antiguas condecoraciones y un atuendo pasado de moda’.

“’Los periodistas, como el combatiente sin relevo, vivimos y morimos con el uniforme de campaña puesto y el fusil humeante entre las manos’.

“’Dicho de otro modo menos melodramático: los militantes del periodismo -por vocación y por destino- tenemos que ser, aquí y ahora, y para nosotros ser significa publicar, hacernos oír, ya sea desde una gran cadena de periódicos, o en una modestísima revista provinciana y hasta en una simple hoja volandera’.

“’Mi homenaje, pues, a tantos colegas que no alcanzan fama ni honores, pero que jamás han desertado del deber profesional un solo día’.

“Hay hombres que forjan sus propias leyendas. En el periodismo de vez en cuando surgen figuras que rompen los moldes no como un reto, sino porque ello es parte misma de su naturaleza. Manuel Buendía fue de esa estirpe.

“Lo recordamos siempre.”

Molcajeteando…

Manuel Buendía evoca muchas memorias. De entre los numerosos correos recibidos en respuesta a la columna anterior, comparto con usted algunas reflexiones:

“Extraordinaria reflexión del maestro Buendía. Sobre todo por un final que vale todo el memorando.” (P. A.)

“Un día entro a su despacho y me lo encuentro recargando su brazo derecho en la pared y su frente recargada en la misma pared, su mano izquierda en la espalda, estaba pensando... porque había tomado una decisión muy importante y se preguntaba ‘¿habré hecho bien?’ Había despedido a un colaborador que ponía a sus alumnos a trabajar en su lugar. Era brillante, pero muuuuuy flojo; prefería la pachanga que el trabajo.” (A. G.)

“Me llamó la atención el que escribieras que el homicidio de don Manuel no esta aclarado. Ahora que los acusados de su crimen han sido liberados (después de compurgar su sentencia) sólo quedan dos vías posibles: aportar nuevos datos que permitan abrir la averiguación previa o olvidar el asunto, pues para la ley vigente cuando el artero crimen está resuelto, los criminales procesados, declarados culpables, sentencias ejecutoriadas y con penas carcelarias cumplidas el asunto esta concluido y archivado. Comparto la opinión de que los verdaderos criminales siguen gozando (si continúan con vida) de una impunidad que irrita, preocupa y entristece. Una platica con los “autores material e intelectuales” ya liberados podría ser el comienzo de las posibles acciones que llevaran a reabrir las investigaciones; involucrar a alguna de las Cámaras federales y/o a la Asamblea seria de gran ayuda. Todo lo anterior me lo dicta el corazón, el cerebro no siente lo mismo.” (R.B.)

“Ud. a mi no me conoce, pero sí ha conocido a alguien que caló hondo en la historia de mi familia. ¡Quién más que ese excepcional ser humano llamado Manuel Buendía! Con mi compañera y con mi hija menor estábamos nosotros a resguardo de la dictadura argentina, gozando de la solidaridad del pueblo de México, cuando a fines de 1980, mi compañera fue a parar a manos del temible Miguel Nazar, quien la detuvo, la torturó y la tuvo desaparecida durante 10 días. Ya casi habíamos perdido las esperanzas de encontrarla con vida o acaso la suponíamos en manos de represores argentinos, cuando irrumpió ese hombre, ese gigante, a quien yo conocía a través de la genial columna "Red Privada" . Don Manuel se movió con rapidez, y hasta con temeridad, dando con mi compañera detenida en unos calabozos cercanos al Centro del DF (Revolución). Se plantó muy firmemente ante Nazar y la recuperó. Ella estaba embarazada de unos meses y supusimos que podría haber perdido a nuestro hijo. Por fortuna, en junio del año siguiente tuvimos un varón, al que le pusimos Vicente y de 2º nombre Manuel, en honor a ese grande. Fue un terrible dolor el que tuvimos cuando ya en Argentina nos enteramos de ese cruel asesinato.” (A. L.)


Profesor – investigador en el Departamento de Ciencias de la Comunicación de la UPAEP Puebla.

sábado, 10 de mayo de 2008

El "incidente" de Tampico


Se cumplieron 94 años de la inicua ocupación de Veracruz por fuerzas navales estadounidenses en abril de 1914. Este acto de guerra del gobierno de Woodrow Wilson fue justificado como “una ayuda a la democracia mexicana”, pues evitaría que Victoriano Huerta recibiera un cargamento de armas y municiones que venían de Alemania en el vapor “Ypiranga”. El barco en efecto no entró a la dársena, pero navegó a Puerto México, hoy Coatzacoalcos, y allá dejó su mercancía. En Veracruz muchos mexicanos perdieron la vida ante un ejército experimentado y bien pertrechado al mando de sargentos que ansiaban tomar el país de una buena vez por toda. Los cadetes de la H. Escuela Naval dieron un inmortal ejemplo de patriotismo

La invasión en realidad tuvo que ver con los veneros de petróleo que el diablo nos escrituró. El pretexto, digamos “oficial”, fue un curioso incidente que tuvo lugar en Tampico el 9 de abril, unos días antes del desembarco. Por la Revolución, Washington mantenía naves de guerra patrullando las aguas de la costa mexicana para, oficialmente, proteger a sus trabajadores en la Faja de Oro -y extraoficialmente, uno puede suponer, cuidar el oro negro que sus empresas chupeteaban de los mantos mexicanos.

El 5 de abril fuerzas revolucionarias atacaron a la guarnición federal estacionada en Tampico y la flota arribó para labores de evacuación (quizás al grito de “¡directores, gerentes y supervisores primero!”). El día 9, un esquife del USS Dolphin invadió un sector restringido del puerto -en procura de provisiones, según la versión oficial- y el piquete de marinos fue detenido e interrogado durante media hora, al cabo de la cual fue puesto en libertad con la advertencia de mantenerse fuera de la zona.

Ese ruin incidente fue inflado a proporciones internacionales. El almirante al mando de la flota exigió que se castigara al oficial mexicano que había detenido a los marineros y que el gobierno de México “desagraviara” a la bandera estadounidense. En Washington, en una sesión conjunta del Congreso convocada el 20 de abril para responder a “la ofensa”, se pidió una declaración de guerra contra México, que finalmente quedó en el envío de una fuerza expedicionaria. La flota del Atlántico fue dirigida a Veracruz. El ataque comenzó el 21 y en menos de 24 horas tres mil marines habían ocupado la ciudad. El saldo fue de 19 invasores muertos y 71 heridos; los defensores perdieron 126 vidas y tuvieron 195 heridos.

¿Todo por la detención -legal, además de respetuosa, como se ha documentado- durante media hora, de una decena de marinos? ¿Perdieron la razón los padres de la patria jeffersoniana? ¿Enloqueció el doctor en ciencias políticas, ex profesor y ex rector de la Universidad de Princeton, Woodrow Wilson, Presidente de los Estados Unidos? No, desde luego. Aquello había sido una fabricación. La razón verdadera pasa por la relectura del apotegma de Dumas (padre): “Cherchez le pétrole!”

Aunque también el encono del país vecino tuvo que ver con la patología de aquellos años en la sociedad norteamericana, una supuración de odio e intolerancia hacia “los otros”. Aquel martes 20 de abril de 1914, al mismo tiempo que en el Capitolio en Washington diputados y senadores vociferaban contra México, en el pequeño poblado de Ludlow, Colorado, la policía local y los guardias privados contratados por la Colorado Fuel and Iron Company –una hermanastra de las petroleras- tomaban a sangre y fuego un campamento de mineros sindicalistas y sus familias, que en esos momentos celebraban la Pascua Griega. Veinte muertos fue el saldo de la triste “masacre de Ludlow”, entre ellos una docena de mujeres y niños, baleados e incinerados por los valerosos gendarmes que rociaron querosén e incendiaron las zanjas en las que buscaron refugio. Una agencia de guardias privados llevó un vehículo blindado, el “Especial de la Muerte” con el que estuvo rociando metralla bajo la dirección del teniente Karl E. Lindenfelter. Ni uno de los agresores fue llevado ante la justicia, pero decenas de mineros fueron arrestados y puestos en las listas negras de la industria.

Si esta era la consigna para solucionar los problemas con sus propios ciudadanos, si en la mente de los gobernantes estaba grabada la verdad eterna de que los intereses de la industria están por encima de los derechos y de las vidas... ¿queda duda de hasta dónde habrían llegado en México?

Otro dato para comprender el estado de ánimo de aquella sociedad norteamericana (y cualquier semejanza con la actual es una celestial coincidencia) es una confesión del soldado norteamericano más condecorado de todos los tiempos, Smedley D. Butler, general brigadier de la infantería de marina, veterano de la toma de Veracruz, en su libro War is a Racket (“La guerra es una conspiración criminal”): “Pasé 33 años y cuatro meses en servicio militar activo y durante ese periodo la mayor parte del tiempo fui un golpeador de lujo al servicio de los Grandes Negocios, de Wall Street y de los banqueros. En pocas palabras, fui un mafioso, un gángster del capitalismo. Ayudé a que México, y en especial Tampico, fuera un lugar seguro para los intereses petroleros norteamericanos en 1914 [...]. El problema con Estados Unidos es que cuando el dólar tiene ganancias locales de sólo el 6 por ciento, se torna inquieto y viaja a donde pueda ganar el 100 por ciento. Entonces la bandera sigue al dólar y los soldados siguen a la bandera.”

Lo dijo Santayana y aquí se ha repetido hasta el cansancio: “Desconocer la historia es condenarse a repetir los mismos errores”.

Molcajeteando…

De vez en vez nos llegan noticias a las que el adjetivo “inefable” va como anillo al dedo. Vean ustedes este relato de la madre patria que no tiene desperdicio.

“Sevilla (Colpisa).- Un vecino de la localidad gaditana de San Roque solicita una indemnización por la muerte de una vaca, cuando huía del acoso sexual de un burro propiedad de la Corporación municipal. El propietario de la vaca alega que el asno entró en su terreno persiguiendo a su animal con intenciones deshonestas, y ésta al tratar de escapar del acoso cayó por un terraplén como consecuencia de lo cual murió.

“La demanda del vecino señala que el burro entró en su terreno acosando sexualmente a la vaca, mientras que el Ayuntamiento considera que la vaca provocó al asno. José Lara, concejal del Ayuntamiento de San Roque, explica su versión de los hechos: “Se trata de un burro joven, con mucha fuerza y claro, al salir la vaca completamente desnuda, con las tetas al aire, pues igual el animal se salió de madre y embistió”. Serán los servicios jurídicos del Ayuntamiento los que tendrán que decidir si hubo realmente acoso sexual por parte del burro.”

¡Bendito Dios!

jueves, 29 de noviembre de 2007

El Diario de México


Columna "Juego de Ojos"Por Miguel Angel Sánchez de Armas
Xalapa, Veracruz, México.


A Miguel Valera, con mi felicitación.

En otra parte he escrito que cuando se plantea la necesidad de hacer la historia de los medios, es muy raro que alguien se pregunte para qué.

No es que el tema no provoque preguntas, o que se conozcan todas las respuestas posibles, sino que la sola y suprema idea de la erudición apaga muchos cuestionamientos que podrían llevar a una mayor reflexión, no sólo sobre éste sino acerca de muchos temas que tienen que ver con los medios.

Resulta un tanto paradójico que muchas historias tienen su razón de ser en el anhelo de erudición, en la obstinación de muchos historiadores por recuperar el desarrollo del comportamiento humano y, sin embargo, sobre todo en el terreno de las ciencias sociales, el registro histórico ha caído en el descrédito. A estos estudios se les considera poco serios, escasamente contribuyentes al crecimiento del conocimiento científico si no realiza aportaciones teóricas.

El hecho es que tenemos mayor inclinación por los estudios teóricos. Pero eso sólo es el qué en los estudios sobre los medios, pero no responde al para qué hacer la historia de los medios. Los registros históricos nos proveen de los datos de la evolución humana en una actividad específica con un nivel de detalle que nos es mucho más cercano, pero que por esa misma razón, tiene una gran capacidad de envolvernos en la reflexión sobre ese quehacer. Es decir, considero que la utilidad práctica que los estudios historiográficos tienen para la teoría es mucho mayor de lo que se piensa.

Esta reflexión me llegó al recordar que en octubre pasado se cumplieron 202 años de El Diario de México, primer cotidiano de este país, espejo de la vida social, política y económica de la Nueva España.

Hace dos años, los institutos de Investigaciones Filológicas y de Investigaciones Históricas de la UNAM organizaron un coloquio para conmemorar el bicentenario del diario, en cuyas páginas floreció la sociedad literaria denominada “Arcadia Mexicana”. Esto es lo que nos dicen los investigadores universitarios sobre aquella publicación:

“La razón de su importancia radica, entre otras, en que fue el primero que se editó con una periodicidad diaria conformando y formando a un público lector distinto al que hasta entonces se conocía. Antes de él, se había impreso publicaciones periódicas que circularon en la Nueva España generalmente durante pocos meses, de manera irregular y con objetivos alejados de la comunicación de noticias y de la actualidad. Cuando este cotidiano se imprimió por primera vez sólo circulaba otra publicación periódica: la Gaceta de México, editada dos veces al mes desde 1784 y con la cual el Diario tuvo diversos enfrentamientos.

“No era fácil imprimir este tipo de publicaciones, ni ninguna otra debido al recio control de las autoridades, la falta de maquinaria moderna, la carestía de papel y la escasa capacitación de personal para hacerlo. No obstante, hubo tres personas que decidieron enfrentar los riesgos. Carlos María de Bustamante, el entonces estudiante Juan María Wenceslao de la Barquera y el socio capitalista, Nicolás de Calera y Taranco, solicitaron una licencia a las autoridades para imprimir un papel periódico. Posteriormente el dominicano Jacobo de Villaurrutia, sobrino político del socio capitalista, se unió al grupo de editores. Estos personajes tenían altos cargos públicos o encabezaban importantes bufetes jurídicos; además eran profesionistas y personajes públicos.

“Así, el 1 de octubre 1805 inició su vida de doce años el Diario de México. Constaba de cuatro páginas, con un formato muy parecido al del libro; costaba medio real, se vendía en 21 puestos de la ciudad [de México] y contó con un número de suscriptores que varió entre 370 y 500. Estos suscriptores eran miembros de elite novohispana, funcionarios, religiosos, militares, etcétera.

“La publicación se imprimió diariamente, hasta el 4 de enero de 1817, con un tiraje de 400 ejemplares. Sólo se suspendió en dos ocasiones: la primera, durante diez días –en 1805, a causa de la censura que le impuso el virrey Iturrigaray– y durante cinco días a partir del 5 de diciembre de 1812, a raíz de la suspensión de la libertad de imprenta proclamada poco antes por las Cortes de Cádiz. Durante todos esos años abrió brecha para la proliferación de varios periódicos más; vio cómo se multiplicaban los títulos de periódicos editados en el país, de tal manera que cuando terminaba su vida –todavía durante el régimen colonial– ya existían quince publicaciones periódicas.

“Su larga vida le permitió atestiguar acontecimientos como el movimiento contra el virrey Iturrigaray, el levantamiento de Miguel Hidalgo y Costilla y de José María Morelos, la promulgación de la libertad de imprenta así como la suspensión de la misma. Por eso, el Diario de México ha sido consultado para, por un lado, retratar la actividad literaria de [aquel] México –difícil de documentar la correspondiente a aquellos años– y, por otro, para obtener información acerca de personajes, debates, luchas políticas, etcétera, aunque como todos los periódicos no es un espejo fiel de la realidad sino de aquella que se les permite o quieren mostrar.

“Sin embargo, no sólo es importante la historia política del periódico; también es necesario desbrozar las percepciones y los valores que proyecta el diario en torno a la apreciación individual y social sobre la autoridad (familiar, política, religiosa o educativa); qué refleja acerca de las demandas y expectativas en la sociedad, de los códigos morales, de las actitudes frente a la salud y la enfermedad, de los caminos legitimados para obtener, conservar o perder prestigio social; de los mecanismos de identidad social y nacional, de a concepción del trabajo y sus frutos, etcétera”.

jueves, 20 de septiembre de 2007

Manuel Altamira Peláez


Columna Juego de Ojos
Por Miguel Angel Sánchez de Armas
Xalapa, Veracruz.

Nos conocimos a principios de 1978 en Monterrey. No recuerdo si fue Jorge Castillo o Fernando Cantú quien nos presentó, pero sin duda sucedió en un bar del centro de la ciudad llamado chocarreramente el “Jockey Club”… algo así como el “country club” de los jodidos.

Regordete, callado, siempre con la insinuación de una sonrisa jugueteándole en unos labios gruesos que eran como la frontera entre un mentón “á la Boggie” y un complemento de facciones casi infantiles, “güero de rancho” y “borrado” por añadidura (es decir, de ojos claros), había sido obrero en la refinería de Cadereyta y como muchos de aquella generación, un día la vida lo empujó a una redacción y ahí supo que había encontrado su futuro.

Manolo ya tenía bien establecida su reputación como excepcional reportero de policía. Se distinguió en Tribuna y fue uno de los pilares de Crónica 7, la revista semanal de periodismo de investigación que el equipo fundó cuando a la renuncia de Benjamín Wong Castañeda de la dirección de la cadena de “los soles”, estos jóvenes decidieron no ponerse a las órdenes de un político súbitamente devenido periodista: Mario Moya Palencia, frustrado aspirante presidencial. De Crónica 7 aparecieron sólo 13 números –y esa es una historia pendiente de documentar.

Un día Manolo publicó un reportaje en donde, entre otras cosas, se revelaba que el procurador del estado tenía antecedentes penales. Hubo revuelo. El gobernador, Alfonso Martínez Domínguez (sí, Don Halcón en persona) montó en cólera… no con su funcionario, ciertamente, sino con el periodista, cual es costumbre entre la clase política acá y en China (y en la Mongolia Exterior, diría Filiberto García). A poco un funcionario menor de la oficina de prensa del gobierno del estado, antiguo reportero, citó a Manolo en una cantina. Tenía información. Manolo llegó puntual y encontró el local vacío. Cuando comprendió era demasiado tarde. Un sujeto llamado Leopoldo del Real, abogado litigante conocido por sus fechorías y barbaridades (años después sería asesinado), lo emboscó con otros rufianes. Tundieron al periodista hasta el cansancio. Y para que no quedara duda del mensaje, le echaron encima varias bolsas de materia fecal.

Altamira fue a dar al hospital en estado grave, rotos los huesos de una pierna y cadera, magullado el cuerpo, el rostro lacerado. Sus amigos organizamos una movilización. Publicamos un desplegado acusando al gobierno del estado. En la capital de la República, Manuel Buendía y Miguel Ángel Granados Chapa se solidarizaron de inmediato con el colega y dedicaron columnas al asunto. Al ver Martínez Domínguez que no sólo no había silenciado a un inerme reportero “del rancho” sino que se gestaba un escándalo nacional, se presentó con su jefe de prensa en el hospital. Ahí tuvo lugar la siguiente conversación:

-Amigo Altamira, mi gobierno ya investiga el asunto. Le aseguro que llegaremos hasta las últimas consecuencias, ¡caiga quien caiga!

-Mjjjmm.

-Las agresiones a la prensa son intolerables en un estado comprometido con los valores de la democracia y de la libertad de expresión. Le garantizo que se hará justicia.

-Mjjjmm.

-Dígame, amigo Altamira, ¿en qué puedo servirle; qué se le ofrece?

-Pues mire, señor gobernador, lo único que yo necesito es volver a caminar… y eso… pues ni usted ni nadie me lo puede dar… ¡así que muchas gracias y adiós!

Manuel no sanó del todo y cojeó el resto de sus días, pero nunca perdió el buen humor. En 1984, con alguna participación mía, se mudó a la ciudad de México y se integró a La Jornada, en donde sufrió una transformación personal y profesional. Entró al mundo de la literatura vía un ejemplar de A sangre fría de Truman Capote y se convirtió en un lector compulsivo que ya no tuvo tiempo para la bohemia, la parranda y el alcohol. No tardó en desarrollar un estilo de periodismo policiaco que lo singularizó y dio a las planas de ese diario un sello único en el género. Los amigos atestiguábamos boquiabiertos el crecimiento espléndido del “Gordo” querido.
Pero eso no habría de durar mucho. En la noche del 18 de septiembre, hace ya 22 años, hubo una fiesta de aniversario de La Jornada en el departamento de una reportera (la celebración oficial, desde aquel año, se celebra el 15 y el director del diario, hoy la directora, encabezan a los jornaleros en una ceremonia del “grito”). Manuel se dedicó a leer y a beber agua mineral. Temprano se despidió y se fue a dormir al departamento del edificio de la calle de Liverpool, en la colonia Juárez, en donde rentaba media habitación. Al día siguiente era jueves. Tenía órdenes de trabajo tempranas.

Pero no vería el siguiente día. A las 7:19 de la mañana el movimiento y las trepidaciones lo despertaron. Su joven compañero de habitación, antes de correr hacia las escaleras y la salvación, vio que Manolo se incorporaba. El viejo edificio, dañado en su estructura, fue de los primeros en desplomarse.

Lo encontramos algunos días después y organizamos el envío de sus restos a Monterrey. Desde entonces pienso con frecuencia en Manuel Altamira y la injusta manera en que se truncó la promesa de una vida profesional brillante.

Descanse en paz.

lunes, 10 de septiembre de 2007

Chihuahua en crisis política


Editorial de El Ágora
Por Alfonso Villalobos
Chihuahua, México.


La decisión del Tribunal Estatal Electoral, de quitar una diputación plurinominal al Partido Acción Nacional y reafirmar otra para el Partido del Trabajo, desnudo la verdadera realidad política que se vive en Chihuahua.

Los panistas reaccionaron con una molestia entendible al falló del Tribunal, que al final de cuentas da marcha atrás a las disposiciones de la Asamblea Municipal y retira a Acción Nacional una diputación para entregársela al PRI.

Posteriormente se declaran “En pie de guerra”, señalan y cuestionan un supuesto intervencionismo del Gobernador, José Reyes Baeza, en la decisión del Tribunal, cuyo objetivo sería finalmente garantizar la mayoría en el Congreso del Estado, para que esto le permita gobernar con toda tranquilidad los últimos seis años de su mandato.

La situación fue más allá; Fernando Álvarez, líder estatal del PAN deja claro que no habrá tregua y que no se va a permitir un nuevo despojo a su partido de una diputación ya asignada, por la vía del fraude post-electoral como lo esta haciendo el Tribunal.

De esta forma quedo claro, según el PAN el acusado directo y principal sospechoso de esta situación es José Reyes Baeza, quien había revelado a Fernando Álvarez, dos meses antes de esta decisión, que al PAN le corresponderían once diputaciones y no doce como se podía prever, de acuerdo al reparto que se ha realizado en los últimos procesos electorales.

Todo esto no sorprende, digamos que es natural y entendible el coraje de los azules, pues les quitaron una diputación que estaba en la mano, sin embargo vino la reacción y la reacción de la reacción.

El gobernador enfrento públicamente a los panistas y en rueda de prensa los acusó de estarlo amenazando:

“Primero nos querían incendiar el estado, ahora amenazan al gobernador. Me parece que es una actitud rijosa que nada tiene que ver con los nuevos tiempos políticos que vive Chihuahua”, dijo Reyes, recordando aquel difundido pasaje post-electoral, cuando los panistas acudieron a su despacho a pedirle que se respetará el resultado de la votación.

¿Empieza mal la relación con el grupo parlamentario del PAN?, le pregunto un reportero al gobernador el pasado jueves.

“No, es un exabrupto que me parece extraño la actitud rijosa de un ala, de alguna parte del PAN. Primero hay un fallo en el Instituto Estatal que favorece al PAN y se aplaude y reconoce al Instituto, y luego hay un fallo que no les favorece y se les cuestiona, y se le injuria a los propios magistrados”

Aquí esta la contradicción, primero el Gobernador califica a la dirigencia panista, entre ellos los nuevos diputados que asumirán una curul el próximo mes, como “un ala” de “rijosos” e “injuriosos” , además da a entender que están desfasados y por el otro asegura con un rotundo “no”, que la relación empiece mal.

Más aun. Analicemos lo que dijo el propio Gobernador en la misma ruda de prensa minutos después.

“Yo debo dejar muy claro que soy respetuoso del proceso electoral, de los partidos políticos, de los órganos y de los tribunales electorales. Los convoco a la reflexión, a la mesura, los convoco al diálogo para construir los mejores escenarios de entendimiento para Chihuahua los próximos años, pero bueno, por la vía de la injuria, la diatriba, el chantaje no vamos a entender, ese lenguaje no lo entendemos de ningún dirigente político”.

Esta claro, no se puede pedir cordura, respeto, mesura ni una actitud civilizada, cuando públicamente se utilizan términos como “injuria”, “diatriba” y “chantaje”, los tiempos que vivimos hoy en México y en Chihuahua son diferentes, hay libertad de expresión y esa no se puede limitar.

Sin embargo esto obliga al gobernante, como líder de una comunidad a manejarse con inteligencia y sobre todo mucha prudencia, con lenguaje adecuado y con acciones que construyan puentes, no que los destruyan, de lo contrario contribuye más al coraje, al encono y la división de la sociedad.

Por otra parte en el caso de la crisis política en Chihuahua, las cosas van más allá de un pleito entre partidos o de un gobernante con un partido, el ejemplo más claro es lo que pasa en Ciudad Juárez, donde el alcalde Héctor Murguia cada vez da muestras de más rebeldía.

La muerte de un joven a manos de agentes de la Policía Municipal, provoco una crisis social en la que se incluye el enfrentamiento a jalones y empujones, entre agentes municipales con agentes ministeriales del estado, quienes estuvieron al punto de llegar disparar sus armas.

Aunque la noticia fue escasamente difundida en la capital Chihuahua; en la frontera el tema es más vigente que nunca y se ha señalado en forma reiterada la desobediencia de Murguia y las faltas de respeto a las disposiciones del estado, particularmente de la Procuraduría de Justicia en el tratamiento del caso.

“El Teto”, como se conoce popularmente al alcalde de Juárez, primero descarto dar de baja al Director de Seguridad Pública, Marco Antonio Torres, quien ha sido acusado de proteger al presunto asesino del joven juarense.

Luego descarto también la petición de los diputados de eliminar el programa del toque de queda causante de la tragedia y del asesinato del joven, ya que este huía de los agentes, debido a que estaba fuera de su casa en horarios no permitidos.

El caso es que, evidentemente, en Chihuahua existe hoy una profunda crisis política donde van incluidos muchos ingredientes que se han ido estableciendo para el proceso electoral del año 2010.

Porque para nadie es un secreto la aspiración de Héctor Murguia por la candidatura a gobernador, sin embargo tampoco para nadie es un secreto que el alcalde de Juárez no cuenta con simpatías al interior del

Palacio de Gobierno, donde los dados están cargados a favor del deliciense Oscar Villalobos, Secretario de Desarrollo Municipal.

Mientras tanto y con mucho menos desgaste, Cesar Duarte teje su red para buscar amarrar las manos a estos dos personajes y quedarse con la ansiada candidatura.

Otro aspecto que no se puede dejar de ver es que Chihuahua vive un marcado bipartidismo, donde se incluyen otros superantes con grandes posibilidades como son los panistas Teresa Ortuño, Juan Blanco y Gustavo Madero, quienes también están expectantes de cómo se mueven los momios rumbo al 2010.

En lo particular consideró que de no reconocerse esta situación al interior del Palacio, los riesgos serán latentes, ya no por la lucha entre partidos y su resultado posterior, sino por el propio ejercicio del gobierno, donde se corre el riesgo de que toda situación se partidice y al final de cuentas el perjuicio sería para toda la ciudadanía. Comentarios y sugerencias agoralibre@gmail.com

Reforma electoral pondría fin al mayor negocio a costa del erario


El panista Javier Corral alabó la propuesta de reforma electoral porque eliminará uno de los más grandes negocios con recursos públicos en México.

"Se está atajando uno de los mayores negocios privados con recursos públicos, los medios electrónicos explotan un bien público de la Nación que nos pertenece y luego financian su operación con recursos públicos destinados a las campañas", manifestó en entrevista.

El ex senador, que fue uno de los promotores de la acción de inconstitucionalidad contra la llamada ley de medios, manifestó que si se aprueba la propuesta de reforma electoral será un paso trascendental para el País, más allá si se da o no la remoción de los consejeros electorales.

"Esta es una enorme reforma, significa un acto de liberación de la clase política ante el poder de las televisoras", advirtió.

Corral resaltó que la propuesta de prohibir la contratación de spots en los medios electrónicos y que la propaganda sólo se dé en los tiempos oficiales está generando ya la resistencia de las televisoras.

Las críticas que se están dando por la remoción de los consejeros electorales, dijo, es una reacción sofisticada para criticar la reforma electoral.

Pero en el fondo, añadió el panista, los cuestionamientos son porque se afecta a las televisoras en su negocio millonario.

"La reforma electoral quizá va a recibir intriga y cizaña, para detenerla, quizá se diga que es un juego maquiavélico de Manlio Fabio Beltrones para inhibir la competencia en su partido, se dirá que es un triunfo del PRD por el proceso electoral de 2006 o que es la reivindicación política de Santiago creel, tal vez sea cierto, pero en el fondo es un paso para empatar a México a nivel internacional en la relación de medios electrónicos, partidos políticos y campañas", expresó Corral.

También dijo que si bien a las televisoras les dolerá perder los más de 2 mil 300 millones de pesos que les puede dejar una campaña como la de 2006, la resistencia también se da en porque se perderá la relación de colusión de intereses que se genera en los procesos de contratación electoral.

Régimen de medios, eje esencial de Reforma del Estado

El ex senador Javier Corral consideró que dentro de la reforma del Estado es necesario un cambio a la legislación en materia de radio y televisión, que responda a las necesidades de comunicación de los ciudadanos y que defina un nuevo régimen de concesiones.

Consideró que la reforma del Estado “quedaría trunca” sin modificar el régimen de medios, que debe ser el eje esencial de la reforma, con sentido democrático.

“Una auténtica reforma del Estado atraviesa, necesariamente, por una nueva legislación en materia de medios electrónicos de comunicación (...) Los medios de comunicación son arena indiscutible de nuestra democracia electoral. Es un instrumento estratégico fundamental para la educación, la cultura y la pluralidad política”, afirmó.

miércoles, 22 de agosto de 2007

Blindaje en aprietos


Columna Rotafolio
Por Javier Corral Jurado
Chihuahua, México.


Tal y como lo ofrecí, me dispongo a abundar sobre las consecuencias que tendrá en el ámbito de competencia del Ejecutivo Federal, la sentencia de la SCJN sobre la Ley Televisa, que invalidó sus principales disposiciones normativas.

Al resolver la Acción de inconstitucionalidad 28/2005, presentada por el Partido de la Revolución Democrática, el 15 de noviembre de ese mismo año, el Tribunal pleno de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, por once votos, y bajo la ponencia de la Ministra Olga Sánchez Cordero de García Villegas, aprobó, con el número 32/2006, la tesis jurisprudencial que señala que: “al declarar (la SCJN) la invalidez de una norma general, deberá extender sus efectos a todas aquellas normas cuya validez dependa de la propia norma invalidada, sean de igual o menor jerarquía que la de la combatida, si regulan o se relacionan directamente con algún aspecto previsto en ésta, aun cuando no hayan sido impugnadas”.

“... el vínculo de dependencia que existe entre ellas determina, por el mismo vicio que la invalidada, su contraposición con el orden constitucional que debe prevalecer. Sin embargo, lo anterior no implica que este Alto Tribunal esté obligado a analizar exhaustivamente todos los ordenamientos legales relacionados con la norma declarada inválida y desentrañar el sentido de sus disposiciones, a fin de determinar las normas a las que puedan hacerse extensivos los efectos de tal declaración de invalidez, sino que la relación de dependencia entre las normas combatidas y sus relacionadas debe ser clara y se advierta del estudio de la problemática planteada”.

Con base en este criterio jurisprudencial he sostenido que el Gobierno del Presidente Felipe Calderón, tiene ante sí dos acciones inevitables, como consecuencia directa de la sentencia que nuestro máximo tribunal emitió contra la Ley Televisa. Por una parte, revisar y modificar las bases sobre la que se estableció el Acuerdo por el que se adoptó el estándar A/53 de ATSC, para la transmisión digital terrestre de radiodifusión de televisión, así como la Política de Transición a la Televisión Digital Terrestre, y por la otra, la conformación de una nueva Comisión Federal de Telecomunicaciones. Ahora abordaré el primero.

Al declarar inválido el artículo 28 de la Ley Federal de Radio y Televisión que concedía pase automático a los concesionarios de la radiodifusión para prestar servicios adicionales de telecomunicaciones en el mismo espectro que el Estado les había otorgado para el servicio de televisión, sin mediar licitación alguna, ni contraprestación obligatoria, el Acuerdo arriba mencionado también se invalida, pues otorga la misma posibilidad en idénticos términos: “el modelo promoverá la prestación de servicios de telecomunicaciones por parte de los concesionarios y permisionarios de las estaciones de televisión, conforme a la legislación y disposiciones reglamentarias en materia de telecomunicaciones, sin que esto impida permanentemente la transmisión de programas de alta definición. En este sentido, la solicitud para la prestación de servicios de telecomunicaciones que, en su caso, sea factible prestar por el concesionario o permisionario, a través de los canales asignados a la TDT, sin que de manera alguna implique la interrupción total o parcial de la TDT, estará sujeta y se resolverá conforme a la Ley Federal de Telecomunicaciones y demás disposiciones legales y reglamentarias que sean aplicables. El Gobierno Federal podrá establecer una contraprestación económica “.

Lo que sucedió es que Televisa, consciente de que un acuerdo del ejecutivo puede ser modificado con mayor facilidad, que una norma legal aprobada por el Congreso, pretendió blindarse transexenalmente desde la Ley Federal de Radio y Televisión.

Con base en esa política - acordada el 2 de julio de 2004 en la mayor secrecía posible, como fue el estilo del gobierno de Fox en esta materia -, se establecieron condiciones absolutamente ventajosas para los concesionarios de la televisión. Se les otorgó por cada uno de los canales analógicos que hoy operan en mayor medida dentro de la banda VHF, otro canal en la banda UHF denominado espejo, para que ahí llevaran acabo la transición tecnológica del nuevo sistema digital. Esos canales adicionales se replicaron con el mismo ancho de banda de seis megahertz, sin que ello fuera necesario por no ser obligatoria la transmisión total en alta definición, y para “brindar certidumbre jurídica a todas las partes que en él intervengan” les extendió la duración de las concesiones hasta el 2021, fecha contemplada para “revisar y ajustar el proceso de transición de la TDT”. Esto es, nada asegura que para entonces haya culminado el proceso y se hayan cumplido las metas de cobertura y reconversión.

En otras palabras, de no corregirse ese acuerdo y ajustarse a los principios constitucionales que valieron para echar abajo las normas que lo hacían ley, mantendrán una porción muy grande del espectro por los siguientes catorce años o más, puesto que hasta entonces el Estado recuperaría uno de los dos canales que hoy detentan. Según el propio acuerdo la televisión representa una cobertura del 96.5% en el país. Los concesionarios de televisión abierta tienen 462 estaciones de canales analógicos, lo que representa el 60.7% del espectro. Bajo los dos sistemas acaparan 5544 megahertz. De mantenerse el acuerdo podrían ofrecer en ellos servicios adicionales de telecomunicaciones, bajo condiciones ventajosas, frente a los actuales operadores y futuros entrantes, y esto fue precisamente lo que atajó la SCJN.

En los argumentos del engrose de la sentencia la Corte ratifica que de haberse validado la norma que se combatió en la acción de inconstituciionalidad se “concentrarán también los servicios adicionales de telecomunicaciones, por el fácil acceso que se les otorga, con el detrimento correspondiente que implica para la libre competencia al saturarse así el mercado y, de esta forma, impedirse la participación de nuevas personas en él, lo que, a su vez, se traduce en una hegemonía en el mercado que podrá ser ejercida por grupos de poder, no sólo en perjuicio de la rectoría económica del Estado, sino también de las políticas de comunicación social, desarrollo educativo, difusión e integración cultural, etcétera”.

El Ministro Génaro David Góngora Pimentel en su voto partícular sobre este tema consideró que “la invalidez también debió extenderse al último párrafo del punto SEGUNDO, numeral 2, del Acuerdo...”.

Sin embargo obra a favor de la salvaguarda de la rectoría del Estado en este caso, la propia jurisprudencia de la Corte. Por más que se haya incorporado a los refrendos del título de concesión (claúsula cuarta) que en 2004 se les otorgó a Televisa y TV Azteca hasta el 2021, el acuerdo es inconstitucional. El gobierno federal debiera modificar esas bases, ello se cloca en el mayor interés de la Nación. Lo que hay que ver es si quieren y pueden con las presiones mediáticas.

martes, 14 de agosto de 2007

El Tercer Coordinador


Columna: Más Análisis
Por Sergio Armando López Castillo
Chihuahua, México.


Una revelación política sin precedentes constituye el Partido Nueva Alianza y su dirigente y también diputado Ricardo Yáñez Herrera, en la configuración de fuerzas en la entidad.

Mediante una bien engranada organización electoral y de relaciones políticas de alto nivel, el PANAL y Yáñez herrera han llegado lejos en su influencia y poder real en Chihuahua, Mucho más allá de la excelente relación política que pueda sostener Ricardo con la maestra Elba Esther Gordillo, quien por cierto está de pláceme por la alianza victoriosa en Baja California.

Tan es exitosa la irrupción de Nueva Alianza y el conglomerado del trabajo político del magisterio estatal, así como la presencia franca, entusiasta y abierta de Ricardo Yáñez al frente de esa sorprendente organización política, que son ya la tercera fuerza del estado, por encima del PRD, del PT y del Partido Verde.

Pero no es gratuito ese avance de Nueva Alianza y del liderazgo de Yáñez Herrera en Chihuahua. Hubieron –partido, dirigente y maestros- de trabajar lo suficiente como para cosechar los frutos obtenidos, tanto en el próximo congreso local, como en el propio ayuntamiento de Chihuahua, por citar sólo dos casos.

En torno al PANAL y a Yáñez, durante la pasada contienda electoral, se aglutinaron de manera interesante, ex líderes de ambas secciones sindicales, con todo su simbolismo y su fuerza. El remanente electoral que les pudo haber faltado en el distrito 11, para obtener la cereza del pastel, es más atribuible al negativo efecto Cano, que al esfuerzo del candidato y su equipo.

Sin embargo, la presencia afable, directa, incluyente y participativa de Ricardo Yáñez, le valió al Partido Nueva Alianza, buenos acuerdos, negociaciones y proyectos comunes con otras fuerzas políticas de la entidad, sin dejar de lado, que Nueva Alianza y la visión de Yáñez Herrera, tienen una rica beta de propuestas y planes legislativos, a partir del tema educativo, que es uno de sus sustentos primordiales.

En este escenario, en estas próximas horas, si la lógica política, y la demostración de carácter, esfuerzo y entrega en la pasada campaña por la diputación, no toman derroteros distintos a contracorriente, Ricardo Yáñez deberá ser nombrado coordinador de la nueva fracción parlamentaria de Nueva Alianza, como una consecuencia al esmero, probidad y talento del dirigente de ese partido en Chihuahua.

Sin demeritar a los compañeros de partido y de grupo legislativo de Yáñez Herrera, los mismos maestros y dirigentes sindicales de las secciones 8ª. y 42, han coincidido en que Ricardo es un elemento de buen talante y arrojo, cuyo perfil se adapta de manera sólida apara ocupar esa posición que hasta ayer estaba aún en juego…

martes, 31 de julio de 2007

Carta a la Hora Nacional


Columna A Crónica
Por Carlos Alazraki
México, Distrito Federal


Estimada Hora Nacional:

Muchas felicidades por tus 70 años.

70 años de estar llevándonos cada domingo una programación que a la mayoría de los mexicanos, jamás nos gustó...

Aunque ustedes afirmen que a muchos de nosotros, sí...

Desde que tengo memoria, ustedes han sido el vehículo de propaganda del gobierno federal.

Ustedes nos inundaban con teorías izquierdistas, para cultivar entre nosotros una verdadera identidad nacional.

Un verdadero nacionalismo mexicano...

Desde que yo era pequeño, teníamos que escuchar los chorizazos políticos que la Secretaría de Gobernación ordenaba.

Chorizazos interminables y aburridos.

Recuerdo que cuando yo era estudiante de comunicación, decíamos que su programa era el lugar perfecto para cometer un crimen, porque nadie se iba a enterar...

...Era divertido burlarse de ustedes...

Hoy cumplen 70 años, 70 años de que fueron paridos por los priistas.

Fundados para ser el vehículo idóneo de propaganda del gobierno federal.
Una propaganda un poco medio Stalinista y medio Franquista...

Como la televisión no existía, la radio era la reina.

Ningún radiodifusor se atrevía a desobedecerlos.

Eran los tiempos en que el gobierno les decía: obedeces o cuello...

Y por supuesto, todos los radiodifusores del país estaban de acuerdo.

Era la época de gobierno y radiodifusores al “servicio de México”.

Sin duda, otros tiempos.

Eran los tiempos en que el PRI tenía que consolidar su liderazgo y su poder a como diera lugar.

Una especie de me escuchas... o me escuchas...

Por eso, su programación los domingos a las 10 de la noche.

Era inevitable recibir en casa o en el coche, toda la propaganda que nos querían meter.

Era la única manera de escudarnos de la terrible “influencia yanqui”.

De no recibir la perniciosa influencia del estilo americano de vida.

Así era el México de los 50´s y 60´s.

Y así, fueron creciendo...

Sexenio tras sexenio...

Siendo el espejo de los Presidentes.

Cuya única obligación, era exaltar al Presidente en turno.

Al jefe mayor...

Si había que promover una ley... Ahí estaban ustedes...

Siempre fieles...

Si había que condenar a alguien... también...

Siempre listos para la propaganda.

Siempre listos a obedecer...

Hasta que llegó la televisión...

Y a pesar de que ésta había llegado, ustedes seguían insistiendo...

Aunque su rating había bajado más de la mitad.

La gran mayoría de los mexicanos siempre los odiamos.

Los odiábamos porque nunca les creímos.

Y los odiábamos porque nos interrumpían la programación de las estaciones de radio
para escucharlos...

Sobre todo cuando íbamos en carretera de regreso a casa y nuestros papás trataban de llegar antes de las 10 para no escucharlos.

Nunca me crearon una buena imagen.

Siempre odié las imposiciones.

Y siempre nos la impusieron.

Sin embargo, en este segundo sexenio Panista, ustedes ya no tienen razón de existir.

Las comunicaciones han avanzado de una manera impresionante.

La televisión es de cobertura nacional.

La gente más humilde del país tiene un mínimo de 6 canales para escoger.

Está el internet, el Ipod y la radio Satelital.

El mundo se hizo ya muy chiquito...

Y los tiempos políticos son otros.

Los domingos ya no son necesarios.

Ahora nos inundan con cientos de anuncios todos los días.

Los escuchamos día y noche y noche y día.

Yo creo que 70 años ya han sido suficientes.

Han sido 70 años de aburrirnos todos los domingos.

Ahora, les toca descansar...

Nosotros descansar de ustedes, y ustedes de nosotros.

Sí, ahora les toca descansar, pero...

Descansar en paz...

viernes, 27 de julio de 2007

¿Qué subyace en el caso de Zhenli Ye Gon?


Columna Perspectiva Diaria
del Centro de Investigaciones Sociales Interdisciplinarias A.C.
Ciudad de México.


HECHOS

· Zhenli Ye Gon solicitó de manera formal asilo político al gobierno de Estados Unidos, pese a estar detenido en una prisión federal acusado por cargos de narcotráfico, informó su abogado Ning Ye. El defensor destacó además que su cliente reclamará judicialmente al gobierno mexicano la devolución de los más de 205 millones de dólares que le confiscaron en su casa, ''si el Partido Acción Nacional (PAN) no exige públicamente su supuesta parte'', y comparó a México con Zimbabwe, por haberle asegurado ese dinero.

· Mientras, el Departamento de Justicia anunció hoy que el empresario fue encausado por un gran jurado federal de esta capital, bajo la acusación de tráfico de drogas. Cabe recordar que el empresario mexicano de origen chino fue detenido aquí el pasado lunes, acusado de conspirar para la fabricación de 500 gramos o más de metanfetaminas, y deberá comparecer de nuevo en la corte federal el próximo 3 de agosto.

REACCIONES

· Ning Ye, abogado defensor del empresario, se rehusó a ofrecer detalles sobre la solicitud de asilo de su cliente, al insistir en la naturaleza confidencial de la petición, la cual fue turnada el martes pasado a las autoridades del Departamento de Seguridad Interna.

· La Procuraduría General de la República (PGR) puso a disposición del juez federal con sede en esta ciudad, Gerardo García Anzures, los bienes inmuebles, vehículos, armas y las toneladas de seudoefedrina que le fueron incautados a Zhenli Ye Gon, aunque la dependencia especificó al juzgador que los 205 millones de dólares en efectivo y el lote de joyas decomisadas en marzo pasado en una residencia de Lomas de Chapultepec, no se los puede entregar porque ''los tiene en su poder el Servicio de Administración y Enajenación de Bienes (SAE) y no la Subprocuraduría de Investigación Especializada en Delincuencia Organizada (SIEDO)'', revelaron fuentes judiciales cercanas al caso.

· La Secretaría de Gobernación (SG) considera que el caso del empresario Zhenli Ye Gon no afectó la imagen de la administración calderonista. El subsecretario de Gobierno, Abraham González Uyeda, dijo que las ''contradicciones'' en que ha incurrido el ciudadano mexicano de origen chino dejaron en claro -aseguró- que no hubo participación de funcionarios del gobierno federal en los negocios del importador de efedrina y seudoefedrina.

· El Servicio de Administración Tributaria justificó que Aduanas haya avisado a Zhenli para que recogiera más de 20 toneladas de “material médico”, luego de un mes de haber sido decomisados los 205 millones de dólares. Precisó que lo anterior forma parte de los “procedimientos legales”.

SIGNIFICADOS

· Paradójicamente, lo que prevalece en el ambiente mediático en el caso de Zhenli Ye Gon es el paradero del dinero incautado a éste. Además del esclarecimiento de si tuvo o no relación con el gobierno de Felipe Calderón o su partido previo a la elección federal, cuando estos elementos no constituyen las membranas importantes del caso.

· Al margen queda las relaciones que permitieron que Ye Gon se hiciera de tales recursos para una o varias operaciones con las metanfetaminas, es decir, los 205 millones de dólares era tan sólo una parte de su productivo negocio ilícito. Lo que podría clasificarse como verdaderamente importante es saber cómo logró importar de China una cantidad impresionante de seudoefedrina; cómo logró introducirla cambiando su composición química convirtiéndola en un fármaco legal e introducirla a territorio nacional. Para esto se necesita toda una red criminal bien organizada, sería imposible siquiera imaginar que el chino naturalizado mexicano pudiera hacer todas estas operaciones únicamente con un equipo base.

· Cuáles son esas relaciones que mantenía en China, los Estados Unidos y aquí en México para que pudiera operar como lo hacía. Cuál es ahora la situación que guarda con los Estados Unidos. Muchas de esas preguntas tendrán que resolverse, como dirían algunos, siguiendo la ruta del dinero. No hay que devanarse los sesos para llegar a la conclusión de que ese dinero respondía a muchos intereses y no únicamente a los de Ye Gon y ahora, estos grupos del crimen organizado buscarán la recuperación de su dinero o, por lo menos, un ajuste de cuentas. No es de extrañar que por eso se haya “dejado” agarrar Ya Gon, toda vez que la detención se hizo en un lugar público muy cerca de las oficinas de sus abogados en los Estados Unidos. Ahora está solicitando el asilo para evitar que sea deportado o extraditado a nuestro país.

· Son muchas las preguntas que merecen respuestas en torno a las relaciones del crimen organizado que Zhenli ha destapado. Muchos involucrados y que posiblemente sean figuras públicas, es por eso que se tiene que llegar al fondo en todo esto y dar un testimonio de que se está combatiendo al crimen organizado con un aparato de inteligencia y no meramente de una forma reactiva ante determinados acontecimientos. Tal vez ayudaría menos conferencias de prensa, sin contenido, y más trabajo de inteligencia.

miércoles, 25 de julio de 2007

No hay que ser brujo...


Columna Más Análisis
Por Sergio Armando López Castillo
Chihuahua, México


En todas las mesas, en muchas oficinas, se comienzan a verter opiniones y consideraciones postelectorales, en uno y otro sentido.

Pero un rasgo sobresale al común de los comentarios en torno a qué pasó en la elección de Alcalde el 1 de julio.

Se trata de los muy pocos pronósticos que se hicieran, en tiempo y forma, que señalaron que Alejandro Cano Ricaud no estaba seguro ganar la elección, aunque sus gentes y tal vez él mismo, se la hubieran creído a pie juntillas.

Afortunadamente me cuento entre esos escasos redactores y/o analistas que se atrevieron a indicar que el candidato del PRI, fue siempre un aspirante riesgoso e incómodo, que ponía en duda el resultado del proceso en Chihuahua capital.

También, muy pocos escribimos, que Cano, el equipo patricista de antaño y varios reyesbaecistas, habían equivocado su actitud, estrategia triunfalista y avasalladora, desde la misma contienda interna, en la que, incluso, hubo signos fundados de alquimia.

Desde esa etapa, cuando comenzaron a enviarse a publicar encuestas sobregiradas, sobre dimensionadas, dijimos que Cano y su equipo, estaban sobrados, ensoberbecidos y que eso no lo tomaría la ciudadanía chihuahuense, con buen humor en las urnas.

Subestimaron la real fuerza logró Carlos Carrera hacia la sociedad civil y en un sector fuerte del PRI y lo ningunearon. Eso pesó más de lo previsto en el resultado final.

La imagen pública que trascendió a la guerra sucia y al ámbito solamente político, y que se extendió hacia la gente común, y que afectó sobremanera a Cano, fue el asunto de la concesión del Rastro Municipal a los hermanos Arreola, con el agregado de la presencia y figura de Patricio Martínez a un lado, en aquella fotografía de la inauguración que le dio vuelta al mundo, sin exagerar.

De su ponente, hoy Alcalde electo, Carlos Borruel, simplemente dije en mis textos, que fue un candidato humilde, que se puso a trabajar, que no se creyó de encuestas abultadas y “a la carta”, y que la gente lo vio más cercano y real a su propia realidad. Es un joven político congruente con su partido, ideología y principios, aunque mucho puedan disentir con él.

Y como dijo mi abuelo, no se necesita ser brujo para saber, cuando un político no cae bien a la gente por su arrogancia y reacción agria a la crítica; cuando por el contrario, tampoco hay que ser adivinos, para darse cuenta que la sencillez y proximidad con el sentido común, atrae a esa misma gente.

jueves, 19 de julio de 2007

Televisión, agenda pública y chinogate.


Columna Juego de Ojos
Por Miguel Angel Sánchez de Armas
Xalapa, Veracruz, México.



“Agenda pública” es uno de esos términos con los que los académicos apantallan al hombre de la calle. Se refiere a la percepción que la sociedad tiene de ciertos hechos. Se dice que la agenda pública influencia a la “agenda política”. Es decir, cuando hay una corriente de opinión de suficiente peso específico respecto a un tema, la autoridad reacciona y toma medidas. Al inicio del conflicto en Oaxaca, el entonces presidente Fox y todos sus voceros tuvieron como mantra que era un “asunto local” y competencia del gobierno de Ulises Ruiz. Pero llegó el momento en que la opinión pública nacional se crispó y los operadores políticos reaccionaron a los focos rojos: al día siguiente la PFP entraba a la ciudad capital del estado. La agenda pública se hizo agenda política.

Algo semejante comenzamos a ver en el caso del chinomexicano Zhenli Ye Gon. Mediante una compleja y hábil estrategia, sus operadores pretenden impulsar una “agenda social” que ponga a la defensiva al Estado. Conocen a la perfección el imaginario colectivo mexicano y la lógica interna de los medios nacionales. En particular se han montado en los espacios informativos de una televisión que después de las modificaciones a la ley de medios no se encuentra en el mejor momento de su relación con el régimen. El efecto logrado ha hecho sonar alarmas en los más altos niveles. Los estrategas de Ye Gon apostaron a que el gobierno carece de una estrategia unificada de control de daños para embestidas de esta naturaleza y la insólita e innecesaria referencia del propio Presidente de la República a un asunto que nunca debió rebasar la competencia del ministerio público, parece darles la razón.

La capacidad de movilización de la pantalla chica es algo muy estudiado, aunque en México hasta hace menos de diez años la militancia priista de los más poderosos empresarios del ramo la contuvo dentro del corporativismo oficial. Parece tiempo de que los diseñadores de las políticas de comunicación relean las teorías y los estudios a la luz de las características de una sociedad afortunadamente más abierta. Para ellos comparto porciones de un texto que escribí hace tiempo.

A principios de los sesenta, en Estados Unidos se inauguraron los debates políticos ante cámaras y micrófonos. El más conocido, y que dio lugar a toda una escuela de estudio, fue el de John F. Kennedy y Richard M. Nixon, candidatos a la Presidencia de su país. Los contendientes y sus propuestas estaban bastante equilibrados, tanto así que quienes atendieron por radio al encuentro le dieron el triunfo a Nixon. Pero los 70 millones de teleauditorio vieron a un Nixon demacrado e incómodo frente a la seguridad y carisma de Kennedy y este ganó por amplio margen. Estudios posteriores confirmaron que la imagen había sido decisiva para su triunfo.

Los debates tuvieron un impacto muy significativo en el electorado en 1960 y en todas las elecciones desde entonces, aunque no fueron, como se llegó a pensar, el punto de inflexión de la contienda. Más que cambiar la decisión de los electores, la televisión reforzó una percepción previa. Hay quien sostiene que Kennedy hubiera ganado la Presidencia con o sin debate por televisión, aunque las encuestas de salida reportaron que más de la mitad de los electores tomó en consideración el debate y un seis por ciento dijo que su voto había sido decidido en el debate.

La televisión llegó a las elecciones para quedarse. Después de los encuentros Kennedy – Nixon, diversos países adoptaron el formato, entre ellos Alemania, Suecia, Finlandia, Italia y Japón. En México, aunque el formato se hizo común más de 30 años después, el primer antecedente fue en 1961, un año después del encuentro Kennedy – Nixon. En Monterrey, un licenciado Calvi, candidato del PAN a la diputación federal, retó al del PRI y se acordaron los términos del debate, pero el priista no se presentó. Poco después, en el Distrito Federal, otros dos candidatos, Antonio Vargas McDonald del PRI y Tomás Carmona del PAN, discutieron frente a las cámaras de televisión. En los años siguientes los códigos electorales comenzaron a incorporar disposiciones para regular este instrumento.

Quizá lo más importante es que los debates televisados obligaron a la ciudadanía a repensar cómo la democracia funcionaría en tiempos de la televisión. ¿En qué medida la televisión cambia el debate y la manera de hacer campaña? ¿Cuál es la diferencia entre un debate “accidental” frente a las cámaras y otro específicamente preparado con ese propósito? ¿Qué se pierde o se gana en uno y otro? ¿Los debates realmente ayudan a evaluar las cualidades de los candidatos, las opciones políticas e incrementan la participación del electorado en las urnas?

Las capacidades de la televisión como “fijadora de agenda” se hicieron verdaderamente evidentes durante el conflicto en Vietnam.

En el inicio de la intervención norteamericana en la Península Indochina, la televisión desplegó una cobertura “patriótica” en el conflicto. Era “justa” la causa de la democracia en aquel pequeño país amenazado por la “ola roja” del marxismo. Uno de los más convencidos fue Walter Cronkite, el “gran padre blanco” de la pantalla, siempre dispuesto a aceptar la sabiduría de los generales que después de todo habían salido victoriosos de la Gran Guerra unos pocos años antes.

Pero llegó el momento inevitable en que incluso la televisión puso en duda la veracidad del escenario de victoria que el gobierno se empeñaba en dibujar. Durante la ofensiva del Tet, Cronkite viajó a Vietnam y cambió de partido. Las cámaras de televisión orientaron sus lentes a la verdad no oficial y captaron la calidad especial de esta guerra, magnificaron su brutalidad, acentuaron lo terrible que era la capacidad de fuego que se estaba utilizando contra civiles y se magnificó la extensión de la guerra. El conflicto se trasladó a los hogares norteamericanos y ocupó un tiempo demasiado prolongado en sus pantallas. Hizo que la participación norteamericana allá pareciera interminable, que lo fue. Durante la ofensiva del Tet las cámaras filmaron la fuerza, la resistencia y la dureza del enemigo. Cada día que seguía la batalla por la televisión –mostrando el valor del enemigo en el campo de batalla- reducía la credibilidad del liderazgo de Washington. La primera víctima de la batalla fue la maquinaria propagandística de Washington. El impacto real de la ofensiva de Tet fue sobre los editores y muchos de los lectores en la patria.

La presencia de Cronkite –el hombre con mayor credibilidad en los Estados Unidos- en Vietnam y el contenido de sus transmisiones, se considera como una de las gotas que derramó el vaso y abrió el camino a la retirada norteamericana de Vietnam. En Washington, el presidente Lyndon Johnson le dijo a su secretario de prensa que si había perdido a Walter Cronkite había perdido al Ciudadano Medio. Esto terminó por reforzar su decisión de no presentarse a una reelección.

lunes, 16 de julio de 2007

Estado mocho, Iglesia voraz


Columa de José Luis Reyna
Milenio Diario

México, Distrito Federal.

Una de las condiciones para la modernización del Estado mexicano fue su separación de la Iglesia católica. Divorcio afortunado. El proceso se inició desde la Independencia y culminó durante la segunda mitad del siglo XIX, cuando fueron promulgadas las leyes de Reforma (1855-1873). El poder del clero quedó disminuido. La ruptura no fue tersa. Por el contrario, la Iglesia católica fue un feroz oponente de todo intento que pretendiera arrebatarle su poder económico y político, acumulado durante más de tres siglos de dominación colonial. Sin embargo, un grupo de liberales tuvo la voluntad política y el talento suficiente para dictar las medidas que hicieron entidades independientes al Estado y a la Iglesia. La gesta épica del liberalismo mexicano. Sin esa ruptura, el Estado mexicano no se habría consolidado.

La Reforma tuvo como finalidad esencial desamortizar la propiedad, en particular la eclesiástica. Dicho en otros términos, la Reforma fue un mecanismo redistributivo, pues los enormes recursos del clero se aprovecharían para beneficiar a otros sectores sociales, incluyendo a los que menos tenían. Contribuía, además, a incrementar la soberanía del Estado y a redefinir un sistema político cuyo margen de maniobra estaba asfixiado por el interés voraz de la Iglesia. Ésta pretextaba la beneficencia y la caridad pero su verdadero objetivo era amasar un gran patrimonio y el poder político correspondiente. La Iglesia, además, usufructuaba por ley los diezmos, así como otras canonjías que el propio Estado avalaba.

La aparición en la escena pública de los liberales planteó con claridad que el Estado tenía que ser una entidad soberana y su fuerza superior a cualquier otra organización. Hasta antes de la Reforma, “la Iglesia católica estaba metida hasta el cogote en la política nacional, y en ella gastaba lo mejor de su inteligencia, sus mayores recursos y casi todo su tiempo” (Cosío Villegas, La Constitución de 1857 y sus críticos). No es fortuito que, hasta antes de la Reforma, uno de los “villanos” de la historia de México haya llegado tantas veces a la presidencia: el dictador Antonio López de Santa Anna. El clero detrás del trono.

La Constitución de 1857 fue promulgada bajo la premisa de separar el poder político y la fe. La Carta Magna de 1917 confirmó este postulado y podría decirse que en este deslinde, México pudo avanzar un poco más sin tener el escollo de la Iglesia y sus representantes terrenos: los curas. Las cosas, empero, empezaron a cambiar durante el sexenio de Carlos Salinas (1988-1994). Después de 123 años de ruptura con El Vaticano, en 1990 fue nombrado un representante presidencial oficioso ante el papa Juan Pablo II. La función que se le encomendó fue intensificar el diálogo entre el Estado mexicano y El Vaticano.

Es probable que esta decisión haya sido tomada en aras de incrementar la legitimidad del cuestionado presidente Salinas. Era una forma de “quedar bien” ante la inmensa masa de católicos que hay en el país y aprovechar, de paso, el carisma de Juan Pablo II. Poco tiempo después, en 1992, la Santa Sede y México restablecieron las relaciones diplomáticas. En un principio fueron más bien formales y protocolarias. Sin embargo, con el tiempo fueron cambiando. La llegada de Fox al poder abrió las puertas del Estado a la Iglesia. Ésta, desde el año 2000, ha ampliado su poder y hoy en día opina con desparpajo sobre temas diversos cuya competencia recae en nuestro Estado laico. Ahí está el caso del aborto, sobre el que opinaron en contra no sólo los clérigos mexicanos sino hasta su nuevo líder, el papa Benedicto XVI.

Hace unos días, la Iglesia católica mexicana lanzó una propuesta cuya finalidad es desterrar el laicismo. Su iniciativa va muy lejos: pretende modificar la Constitución con el fin de tener un presupuesto estatal (la recuperación del diezmo), que sus miembros puedan ocupar puestos de elección popular, hacer política desde el púlpito, disponer de medios de comunicación para hacer su proselitismo y, por si fuera poco, que la educación religiosa sea parte del plan de estudios de las escuelas públicas. Ni en la época autoritaria se atrevieron a tanto.

La Iglesia católica no da paso sin huarache. Las demandas que han hecho tienen que tener un sustento. Este no puede ser otro que el Estado mocho que tuvo a bien inaugurar Fox y ahora encuentra una continuidad en la gestión de Felipe Calderón. Habría que concluir que juntar la fe con la política tiene antecedentes dolorosos. No puede olvidarse la historia de este país ni la gesta de los hombres que encabezaron la Reforma. Es necesario parar esta embestida eclesiástica a riesgo de incubar un conflicto más que aumentaría la fragilidad del país.

domingo, 15 de julio de 2007

Fiscalía Especial para la Atención a Delitos contra Periodistas


Columna Juego de Ojos
Por Miguel Angel Sánchez de Armas
Xalapa, Veracruz, México


Pienso que el Fiscal Especial para la Atención a Delitos contra Periodistas, Octavio Alberto Orellana Wiarco, debe renunciar al cargo y la FEPADE desaparecer.

El fiscal ha dado muestras de que se encuentra acorralado en un callejón sin salida, pero esto es sólo reflejo de una instancia abierta por la PGR no para indagar y esclarecer hechos presuntamente criminales, sino como mecanismo de control de daños orientado a los medios y a la opinión pública.

El doctor en Derecho por la Universidad Juárez de Durango, profesor de tiempo completo titular “C” de la Facultad de Administración Fiscal y Financiera de la Unidad Torreón de la Universidad Autónoma de Coahuila y presunto notario –autor de por lo menos tres libros: un curso de derecho penal en dos tomos, un texto de grafoscopía y un manual de criminología- admite que dirige un organismo “acotado en sus atribuciones y competencias”, a tal grado que de los homicidios y desapariciones de periodistas atribuidas al crimen organizado, la Subprocuraduría de Investigación
Especializada en Delincuencia Organizada (SIEDO), únicamente le informa si las investigaciones siguen abiertas o ya se archivaron; y justifica su desconocimiento de la actividad periodística señalando que “no es su profesión”, aunque considera que con la ola de violencia que recorre el país, la situación para los informadores “es muy preocupante” (La Jornada, 17 de mayo).

Alguien pudiera decir correctamente que no es culpa del Dr. Orellana el que no haya logrado resolver uno sólo de los casos de agresiones a periodistas bajo investigación. Otros opinamos que tales hecho debieran caer bajo la competencia del Ministerio Público, pues sólo por mal entendidas razones políticas, no jurídicas, se justifica un mecanismo excepcional de aplicación de la ley para un grupo específico.

Creo que fue Carlos Marín quien dijo que en esta lógica debiera haber fiscalías para los taxistas agredidos, para las esposas engañadas, para los marineros asaltados o los estudiantes robados. Lo que necesitamos es un ministerio público verdaderamente eficaz y una policía altamente capacitada que puedan enfrentar el gran mal de nuestro sistema judicial: la impunidad.

Pienso que el doctor Orellana debe renunciar de inmediato a su cargo, después de ofrecer disculpas públicas, no por la falta de resultados en la misión que se le encomendó –ya que esto era previsible-, sino por el sainete que protagonizó en el recinto de la Cámara de Diputados la semana pasada. Al leer las crónicas del hecho vinieron a mi mente las palabras de Goethe: “El comportamiento es un espejo en el que cada uno muestra su imagen”.

Permítame el lector que sean los propios periodistas quienes nos pongan al corriente. La nota de Moisés Sánchez Limón en La Crónica dice:
“(…) además de no evitar que sus guaruras agredieran a reporteros en la Cámara de Diputados, con manoteos pretendió obstruir el trabajo de un camarógrafo. (...) Todo inició por ahí de la una y media de la tarde de ayer en el segundo piso de la zona de comederos conocida como ‘Los Cristales’, en el Palacio Legislativo de San Lázaro, al término de una reunión. (...) Las reporteras Maxi Peláez y Evangelina Hernández pretendieron entrevistar al fiscal, para plantearle las causas por las que en sus promocionales sólo manejan fotos de tres periodistas agredidos, cuando hay más de 170 casos. Pero la intención profesional se estrelló con la actitud de los dos guaruras del doctor Orellana que lo cubrieron y a manotazos y empujones alejaban a los reporteros, fotógrafos y camarógrafos. (...) El fiscal se fue bien resguardado por estos guardaespaldas, sin duda agentes federales, que evitaron que peligrosos reporteros lo acribillaran con preguntas incómodas.”

En La Jornada, el reportero Enrique Méndez escribió:
“En un hecho insólito (…) Octavio Orellana, y su equipo de seguridad, agredieron ayer a un grupo de reporteros que buscaron entrevistarlo cuando salía de su comparecencia ante una comisión especial de la Cámara de Diputados, en la cual reconoció que el incremento de la violencia contra los trabajadores de los medios de comunicación ‘es muy preocupante’.

“Entre empujones, el funcionario se abrió paso e inclusive tapó con sus manos las lentes de las cámaras que grababan la escena. Abrazado por sus guardaespaldas, bajó las escaleras del salón ‘B’ de la zona de Los Cristales -donde se realizó la reunión-, después se metió a la cocina para evadir a los comunicadores, pasó entre meseros, cocineros y estufas, salió por el baño y así, literalmente, logró escapar.”

Con un poco más de sentido común –o quizá temeroso de que lo fueran a involucrar en el numerito- el presidente de la comisión especial que da seguimiento a las agresiones contra periodistas, Jorge Priego Tapia, corrió a la sala de prensa en donde ofreció disculpas y se deslindó del incidente. Consideró que los reporteros agredidos “están en su derecho de presentar una denuncia ante la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH), pero reconoció la contradicción de que si esto se trasladara a la fiscalía difícilmente Orellana podría investigarse a sí mismo”.

¡Clarísima lógica la del señor diputado!

Quizá el fiscal Orellana haya sido víctima de sus propios miedos, pues durante la reunión con el grupo legislativo –que por cierto fue desairada por 11 legisladores del PRI, PAN, PVEM y PRD- admitió que las estadísticas colocan a México en el segundo lugar de los países que representan más peligro para el ejercicio periodístico. ¿Pensará el doctor en derecho que este riesgo se pudiera extender a los investigadores?

No hay mucho más que decir al respecto. Ni la FEPADE tiene razón de ser ni el doctor Orellana ha dado muestras de ser un eficaz servidor público. Durante la reunión con los diputados, pidió que la Fiscalía sea dotada de un estatuto de permanencia y de mayores recursos, porque los viáticos que reciben para investigar “son muy raquíticos”.

Vaya pues. Eso lo explica todo.