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martes, 31 de julio de 2007

Carta a la Hora Nacional


Columna A Crónica
Por Carlos Alazraki
México, Distrito Federal


Estimada Hora Nacional:

Muchas felicidades por tus 70 años.

70 años de estar llevándonos cada domingo una programación que a la mayoría de los mexicanos, jamás nos gustó...

Aunque ustedes afirmen que a muchos de nosotros, sí...

Desde que tengo memoria, ustedes han sido el vehículo de propaganda del gobierno federal.

Ustedes nos inundaban con teorías izquierdistas, para cultivar entre nosotros una verdadera identidad nacional.

Un verdadero nacionalismo mexicano...

Desde que yo era pequeño, teníamos que escuchar los chorizazos políticos que la Secretaría de Gobernación ordenaba.

Chorizazos interminables y aburridos.

Recuerdo que cuando yo era estudiante de comunicación, decíamos que su programa era el lugar perfecto para cometer un crimen, porque nadie se iba a enterar...

...Era divertido burlarse de ustedes...

Hoy cumplen 70 años, 70 años de que fueron paridos por los priistas.

Fundados para ser el vehículo idóneo de propaganda del gobierno federal.
Una propaganda un poco medio Stalinista y medio Franquista...

Como la televisión no existía, la radio era la reina.

Ningún radiodifusor se atrevía a desobedecerlos.

Eran los tiempos en que el gobierno les decía: obedeces o cuello...

Y por supuesto, todos los radiodifusores del país estaban de acuerdo.

Era la época de gobierno y radiodifusores al “servicio de México”.

Sin duda, otros tiempos.

Eran los tiempos en que el PRI tenía que consolidar su liderazgo y su poder a como diera lugar.

Una especie de me escuchas... o me escuchas...

Por eso, su programación los domingos a las 10 de la noche.

Era inevitable recibir en casa o en el coche, toda la propaganda que nos querían meter.

Era la única manera de escudarnos de la terrible “influencia yanqui”.

De no recibir la perniciosa influencia del estilo americano de vida.

Así era el México de los 50´s y 60´s.

Y así, fueron creciendo...

Sexenio tras sexenio...

Siendo el espejo de los Presidentes.

Cuya única obligación, era exaltar al Presidente en turno.

Al jefe mayor...

Si había que promover una ley... Ahí estaban ustedes...

Siempre fieles...

Si había que condenar a alguien... también...

Siempre listos para la propaganda.

Siempre listos a obedecer...

Hasta que llegó la televisión...

Y a pesar de que ésta había llegado, ustedes seguían insistiendo...

Aunque su rating había bajado más de la mitad.

La gran mayoría de los mexicanos siempre los odiamos.

Los odiábamos porque nunca les creímos.

Y los odiábamos porque nos interrumpían la programación de las estaciones de radio
para escucharlos...

Sobre todo cuando íbamos en carretera de regreso a casa y nuestros papás trataban de llegar antes de las 10 para no escucharlos.

Nunca me crearon una buena imagen.

Siempre odié las imposiciones.

Y siempre nos la impusieron.

Sin embargo, en este segundo sexenio Panista, ustedes ya no tienen razón de existir.

Las comunicaciones han avanzado de una manera impresionante.

La televisión es de cobertura nacional.

La gente más humilde del país tiene un mínimo de 6 canales para escoger.

Está el internet, el Ipod y la radio Satelital.

El mundo se hizo ya muy chiquito...

Y los tiempos políticos son otros.

Los domingos ya no son necesarios.

Ahora nos inundan con cientos de anuncios todos los días.

Los escuchamos día y noche y noche y día.

Yo creo que 70 años ya han sido suficientes.

Han sido 70 años de aburrirnos todos los domingos.

Ahora, les toca descansar...

Nosotros descansar de ustedes, y ustedes de nosotros.

Sí, ahora les toca descansar, pero...

Descansar en paz...

martes, 3 de julio de 2007

Gutiérrez Vivó, Pionero y Libertario...


Columna Rotafolio
Por Javier Corral Jurado
Chihuahua, México.


De José Gutiérrez Vivó, tengo un vivo recuerdo: fue el único que me abrió los micrófonos de su programa Monitor en Octubre de 1998, cuando todos los medios de comunicación electrónica de la ciudad de México nos cerraron la posibilidad de explicar, en medio de una de las más furiosas campañas mediáticas de linchamiento personal, la iniciativa de Ley Federal de Comunicación Social, que en una embustera operación informativa catalogaron como “ley mordaza”. Me desempeñaba entonces como diputado federal y estuve sometido a un fuego cruzado de medios impresos y electrónicos durante 39 días. Vaya parte de esa historia traumática que recupero de mis apuntes personales.

Llegó la invitación así: que si quieres dar tu punto de vista te puede entrevistar Gutiérrez Vivó. “No vayas a dejar de ir con Pepe, acéptala, yo también estaré en una mesa sobre el tema”, me recomendó Fátima Fernández Christlieb.

Por supuesto ahí estuve. Fui a las anteriores instalaciones de Infored, y conocí personalmente al comunicador de cuyo prestigio se hablaba en Chihuahua sin tener la posibilidad siquiera de escucharse en la radio local, con sus emblemáticos audífonos que le cubrían totalmente las orejas, el pantalón cinchado hasta el estómago, en mangas de camisa pero con chaleco.

“Pues en qué diantres anda metido, señor diputado...”, así me recibió.
Tratando de regular a los medios, señor Gutiérrez. Respondí.
¿Y qué nos quiere regular?.
Derechos y responsabilidades...
Bueno, espérese un momentito, ahorita se lo platica al auditorio.

Poco antes de regresar del corte comercial, José Gutierrez Vivó, se llevó la mano a la boca y entre sus dedos pulgar e índice quedó apretada su nariz, me vio a la cara y me dijo: - Pues bien va a tener usted treinta minutos, apróvechelos... porque la presión está fuerte, qué le voy yo a platicar a usted.

La Cámara de la Industria de la Radio y la Televisión había sido tajante en la decisión y girado instrucciones precisas de no darme la más mínima posibilidad de participación en sus estaciones afiliadas, “no seremos eco de quienes pretenden colocarnos un bozal”, justificó así el acuerdo Emilio Nassar, el más joven de los presidentes que había tenido hasta entonces la Cámara de los radiodifusores. “Te lo advertimos una y otra vez lo que te pasaría, pero tu te volviste en nuestra contra, mira Javier, ahora eres nuestro enemigo”, me lo explicaba serenamente en el Club de los Industriales Don Javier Pérez de Anda, uno de los dos concesionarios del más grande grupo radiofónico del país “Radiorama”, y a quien conozco desde niño.

Infored de Gutiérrez Vivó no entró a varas en el mecanismo que, pretendidamente, defendía la libertad de expresión, censurándola. El hecho se registró pocos días antes de que se iniciara la semana nacional de la radio y la televisión, nombre con el que se desarrolla en octubre de cada año la asamblea de la CIRT. Asistí por cierto a ese evento en el World Trade Center.

Invitación en mano llegué hasta la mesa donde ya departían colegas diputados con algunos concesionarios, no dando crédito a mi presencia, “pues dicen que te van a dedicar el discurso”. - Que mejor, aquí mismo lo respondo, contesté tratando de bromear y ocultando mis nervios al parejo. En el camino, para ser exacto en las escaleras eléctricas, me topé con el socio de Gutiérrez Vivó en Infored, el Señor Clemente Serna Alvear.
Usted es el señor Serna, le pregunté.
Sí a tus órdenes, tu quién eres.
Soy el diputado Javier Corral.
Ah tu eres Corral, oye que muchacho estás.. te oí en la radio con Pepe.
Muchas gracias por permitirme entrar.
Pues a ver cómo nos lo toman, porque ha habido mucho jaloneo, pero se tenía que hacer y ya se hizo.

La de José Gutiérrez Vivó, más allá de las naturales discrepancias que se puedan tener con su estilo y enfoques, es una trayectoria de comunicador pionero en la radiodifusión mexicana en materia de nuevos formatos para la participación ciudadana en programas en vivo, y es una vocación libertaria en el ejercicio del periodismo. El equilibrio de los puntos de vista diferentes, ha sido el rigor de su conducta profesional; el Monitor cada vez más plural, una confirmación de su espíritu democrático.

Solidarizarnos con esa historia comunicacional, es el dato mínimo por estos días. Luchar por su presencia en la radio debiera ser un imperativo ético de los demócratas para quienes han contribuido a construir la conciencia cívica sobre la importancia de la libertad de expresión y la democracia. Es casi seguro que no habrá Cámara de la Industria de la Radio y la Televisión que salga a apoyar a su afiliado, y alguna explicación quizá pueda encontrarse líneas arriba.

Es seguro que no aparecerán desplegados de la CIRT en defensa de la libertad de la expresión como acertadamente se hizo frente a la decisión del Presidente de Venezuela Hugo Chávez de no refrendarle a Radio Caracas Televisión, su concesión. Dirán que este es otro caso, muy distinto. Otro mal desempeño de comunicadores pretendiendo ser propietarios de sus propios medios, de mala administración financiera, como lo dicen del Sr. Javier Moreno Valle, el defenestrado concesionario del canal 40.

De hecho ya se encontró la justificación de que un medio pueda cancelar sus transmisiones, no obstante sus treinta y tres años de prestigio y éxito: “el hecho muy sencillo - explica Sergio Sarmiento en su programa de Radio Centro -, en el mundo de los negocios si uno tiene ingresos inferiores a sus gastos llega un momento en que no se puede sostener”.

¿Y qué fue lo que provocó que uno de los comunicadores con mayor prestigio y que registró durante largo tiempo los más altos niveles de audiencia en la Ciudad de México cayera en insolvencia económica?. Un largo litigio judicial con el se fue asfixiando a la empresa, alternados el bloqueo económico de quienes no quieren a ninguna empresa chica o mediana compitiéndole a los grandes consorcios y el acoso político del Presidente Fox que tras su fobia enfermiza a López Obrador, todo lo dividió en ese terreno de estás con él o conmigo, hasta en la relación con sus propios correligionarios. Ahí está el meollo del asunto. Ignorarlo es traicionarse.

martes, 12 de junio de 2007

Si no sales en Tele, ¡sí existes!


Columna Más Análisis
Por Sergio Armando López Castillo
Chihuahua, México.


En las últimas semanas en que se ventiló en las televisoras nacionales, en la CNN periódicos de la capital del país y del extranjero, y también en medios de comunicaciones regionales y locales, el histórico fallo de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) sobre la llamada “ley Televisa” o traje a la medida de Televisa y TV Azteca, así como para TELMEX y oros consorcios de las telecomunicaciones, el ex senador y ex candidato a gobernador de Chihuahua, Javier Corral Jurado, no aparecía en la TV.

O si salía, sólo utilizaban su imagen para golpearle sin sustento alguno. Primero Televisa, inventándole un título de crédito, con el apoyo de un juez local, de un recado hecho a mano por Corral Jurado en 2004, autorizando anuncios publicitarios a la empresa televisora en Chihuahua durante su campaña política, le hizo aparecer como “deudor” de más de 1 millón de pesos a esa compañía por concepto de spot.

Aunque Javier Corral no fue quien contrató esos anuncios, sino el Partido Acción Nacional.

Segundo: TV Azteca Nacional le pretendió exhibirlo como “incongruente”, cuando ha sido Corral Jurado uno de los hombres más definidos, convincentes y puntuales de sus ideas y forma de trabajo, que existen en Chihuahua y tal vez en el país.

La estrategia era muy clara…las dos televisoras que acaparan el 82% del espacio electrónico de la televisión y parte de la radio en México, trataron de combatirlo a base de desprestigio en sus emisiones de noticias. Sólo para eso le mencionaban hace unos días.

Sin embargo, el chihuahuense que es considerado el padre de la corriente transformadora de los medios de comunicación electrónica en el país, se resistió a ese castigo y lejos de “aniquilarlo” política y públicamente, Corral se creció al castigo, una vez que la SCJN sentó el certero precedente nacional e internacional de que la “ley” Televisa o de Telecomunicaciones que los diputados y algunos senadores pasaros sin análisis ni detenimiento como tal, contiene al menos 4 puntos torales que son absolutamente inconstitucionales y atentatorios contra la equidad y la democracia a partir de la explotación del espacio tele-radio electrónico nacional, a través de las concesiones a perpetuidad de que gozan y pretenden seguir usufructuando unas cuantas familias de adinerados en México.

Estoy en absoluto acuerdo con Corral Jurado, un hombre de temple, valiente, tenaz, brillante y estadista, que se metió a combatir a un monstruo televisivo, como son Azteca y Televisa, y al menos, con la lucidez, entereza y ecuanimidad de la SCJN en su fallo reciente, de que este hombre casi solo, logró detener la ambición desmedida de acumulación de poder de las dos principales empresas de televisión que quieren suplantar al poder del Estado mexicano, “empantallando” a la sociedad.

No obstante los coletazos pueden venir fuertes, como lo advirtió el propio Corral en su conferencia del pasado 11 de junio en le Congreso del Estado, auspiciada por ese poder legislativo y el Colegio de Periodistas de Chihuahua que preside Alejandro Salmón Aguilera.

En todo este proceso, complejo, sinuoso, en el que transitó Javier por la causa de equilibrar y democratizar el espectro de los medios electrónicos de comunicación y las concesiones que otorga el Estado, Corral Jurado, y quienes lo apoyaron en la encrucijada anti monopólica de los medios, como Dulce María Sauri y Manuel Barttlet Díaz (quien lo dijera, dijo Corral) nos demostraron fehacientemente una gran verdad, que a base de mentiras y manipulaciones se nos ha venido vendiendo como una máxima de los medios televisivos: “Si no salimos en la televisión, SÍ EXISTIMOS¡