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miércoles, 28 de enero de 2009

Lincoln, Obama, México…


“No hay nada tan poderoso como una idea cuyo tiempo ha llegado”.
Víctor Hugo.

Habrá tiempo para analizar en detalle el discurso de toma de posesión del demócrata Barack Obama como 44º Presidente de los Estados Unidos, y cuatro años para contrastar los resultados de su gobierno con los ideales que potenciaron la llegada de un negro a la Casa Blanca para culminar, como expresara la senadora Dianne Fieldstein, “el camino iniciado [en 1963] en el Memorial de Lincoln [por Martin Luther King]”.

Espero que Obama haya leído bien a su Lincoln. Fue el primer republicano que alcanzó la Presidencia y promulgó la abolición de la esclavitud por razones más de realpolitik que de altruismo idealista. Y un Presidente que comprendió que no había relación más importante para su país que aquella con México, el vecino del sur.

En 1861 México era una pieza clave para definir el rumbo de la guerra civil que desgarraba a los Estados Unidos. Un bloqueo marítimo de la Confederación obligaría a ésta, en alianza con Francia e Inglaterra, a buscar una salida al algodón para las textileras de estas naciones y recibir pertrechos de guerra, a través del territorio mexicano En México, la agria memoria la guerra de 1846 y la pérdida de las provincias del norte al “destino manifiesto de los yanquis” hacía incierta la postura que el país tomaría hacia los bandos en contienda.

Lincoln actuó rápidamente. Apenas una semana después de su toma de posesión, nombró a su viejo amigo y aliado político Thomas Corwin como enviado extraordinario y ministro plenipotenciario a México y a diferencia de otros embajadores de la administración, le ordenó expresamente trasladarse de inmediato y sin demora a su destino.

¿Por qué Corwin? El profesor Jeffery Auer del Oberlin College (a quien cito en este texto), sugiere que no había en Estados Unidos en aquel momento un político mejor calificado para representar a su gobierno en el vecino país. “En los cuarenta, el coloso del norte se había apropiado de la tercera parte del territorio mexicano; en los cincuenta, todos los embajadores acreditados ante la nación despojada fueron sureños, esclavistas, acólitos del destino manifiesto, y ni uno de ellos ajeno a la idea de que otras porciones del territorio mexicano debían integrarse” a las estrellas de Old Glory.

Corwin, en cambio, había encabezado la oposición al presidente Polk, a la guerra con México, a la expansión territorial y al esclavismo, desde las filas del partido Whig. En un discurso extraordinario que sin duda retumbó tanto en Palacio Nacional como en el recinto del Senado norteamericano, puso a los intervencionistas en el banquillo de los acusados: “Si yo fuese mexicano les diría, ‘¿No tienen suficiente espacio en su propio país para enterrar a sus muertos? Porque si invaden al mío, ¡los recibiremos con manos sangrientas y sepulcros dispuestos!’”

El periodista Horace Greeley reconoció la importancia del nombramiento en el New York Tribune del 13 de marzo de 1861: “En la actual crisis la Embajada en México bien pudiera convertirse en la más importante de todas nuestras relaciones exteriores, y es afortunado que un estadista tan hábil y capaz como el Sr. Corwin haya sido seleccionado para la delicada tarea de contrarrestar en esa región los designios filibusteros de la Confederación”.

Corwin recibió instrucciones precisas para garantizar a Benito Juárez la amistad y el apoyo del gobierno de Abraham Lincoln, particularmente frente a la intención confederada de anexar territorio mexicano: “Dará usted seguridades al gobierno de México de que el Presidente no tiene, ni tendrá, simpatía alguna hacia tales designios”. Y para subrayar la importancia que se concedía a las relaciones entre los dos países, la directriz añadía: “Sea observador y utilice todos los recursos a su alcance para contrarrestar cualquier intento de reconocimiento [diplomático] a la Confederación, y asegure a México que la actual organización política en los Estados Unidos es la mejor garantía para su integridad, unidad e independencia”.

En una nota personal, el secretario de Estado William Henry Seward dijo a Corwin: “El Presidente confía en que su misión dará garantías al gobierno de México sobre su mejor intención de favorecer su comercio y su desarrollo nacional. Espera, en verdad, que la misión de usted, investida de un espíritu superior al del intercambio comercial y la amistad convencional, desinteresado y sin ambiciones, cabalmente americano en el sentido continental de la palabra, y fraterno en términos ajenos a las apariencias y a las convencionales fórmulas diplomáticas, al tiempo que procure la confianza y la buena voluntad del gobierno de México, inaugurará una nueva etapa de relaciones que conduzca a la prosperidad y felicidad de ambas naciones y en última instancia sea un ejemplo de buenos auspicios para todas las naciones republicanas en el mundo”.

Corwin, quien por cierto no hablaba español, en su fuero interno se convirtió en un aliado político de Juárez y el Partido Liberal y ya en agosto de 1861, ante la inminencia de la intervención francesa, española e inglesa, cabildearía para que Washington autorizara préstamos que le permitieran aliviar la presión de sus acreedores europeos. Y cuando Maximiliano se instaló en México, el Ministro hizo evidente por todos los medios el no reconocimiento del gobierno imperial y el mantenimiento de las relaciones con el régimen de Juárez, que el propio Lincoln ratificó en Washington al embajador Romero Rubio.

Por su parte la Confederación no se cruzó de brazos. En el mismo año el presidente Jefferson Davis nombró como su representante en México al coronel John Pickett, un joven y encantador soldado de fortuna y filibustero, y le instruyó para ganar a Juárez a la causa sureña –mientras maniobraba para propiciar la anexión del país. En una de sus cartas –interceptada por un agente mexicano de Corwin y puesta en conocimiento de Juárez-, dice a su gobierno: “No creo necesario abundar en las enormes ventajas que la Confederación obtendría de los ilimitados recursos agrícolas y minerales de México, así como de la posesión de la invaluable vía del Istmo de Tehuantepec… Los españoles son ahora nuestros aliados naturales y en alianza con ellos podemos tomar posesión del Golfo de México y llevar a cabo el reparto de este magnífico país”.

Esperemos a ver quién será el embajador de Obama.

(La semana próxima: King, Obama…)

Molcajeteando…

¡No es justo! O el más joven de los Romero Hicks posee los más rápidos reflejos políticos de la comarca, o el cielo le mandó a un(a) consultor(a) de las grandes ligas, o todo fue una perversa estrategia para reposicionar a Guanajuato en el mapa político. El caso es que al igual que el “hoy, hoy, hoy” de Fox, el alcalde hizo de la torpeza virtud y en menos que canta un gallo pasó de la prohibición de los besos a la declaratoria de su ciudad como “la capital del beso”. Ese tal cual no tiene consideración alguna para los columnistas políticos que día a día arrancan una mísera subsistencia de tan menguada profesión. Pienso convocar a una peregrinación de mis colegas al Cerro del Cubilete en donde oraremos para que el Santo Cristo le mande un rayo al aguafiestas.

Pero no me voy a quedar con las ganas de echar mi cuarto a espadas. A continuación, la lista de sugerencias que tenía preparada para facilitar a Romero más y mejores bandos municipales, tomadas todas de la tan admirada democracia del norte. Los ediles de cualquier denominación (que hoy en día las diferencias son sólo de nombre) que deseen aplicarlas tienen desde ya mi permiso, con la condición de que no me regateen el crédito:

En Nevada, las relaciones sexuales sin condón son ilegales; en Harrisburg, Pennsylvania, es contra la ley mantener relaciones con un camionero en el compartimiento de herramientas; la ciudad de Newcastle, Wyoming, prohíbe la misma actividad en los refrigeradores de las carnicerías y los severos padres de la Patria mantienen en Washington D.C. la prohibición de hacer el amor en cualquier postura que no sea la de cara a cara; el estado de Washington prohíbe el contacto íntimo con una virgen en cualquier circunstancia, ¡incluyendo la noche de bodas!

Estados en donde el sexo oral es ilegal y se penaliza: Alabama, Arizona, Florida, Idaho, Kansas, Luisiana, Massachusetts, Minnesota, Mississippi, Georgia, Carolina del Norte y del Sur, Oklahoma, Oregón, Rhode Island, Utah, Virginia y Washington D.C.

Estados en donde una erección evidente a través de la ropa (y denunciada, supongo) constituye una infracción: Arizona, Florida, Idaho, Indiana, Massachusetts, Mississippi, Nebraska, Nevada, Nueva York, Ohio, Oklahoma, Oregón, Dakota del Sur, Tennessee, Utah, Vermont, Washington D.C. y Wisconsin.

Para quienes crean que es imposible un ridículo mayor que el prohibir los besos, incluyendo los “olímpicos”, ojo a lo siguiente: en Willowdale, Oregón, es un delito que un marido susurre “palabras sucias” a su esposa durante el coito, mientras que en Clinton, Oklahoma, es ilegal masturbarse mientras se observa a una pareja hacer el amor en un auto.

Y se pone mejor: la ciudad de Kingsville, Texas, castiga el apareamiento de puercos en el perímetro del aeropuerto; en Fairbanks, Alaska, un bando municipal veda los de alces en las aceras de la ciudad, y en la muy liberal California el condado de Ventura impide que los perros y gatos se hagan el amor (no se especifica si cruzados o con su misma especie) sin un permiso del Cabildo.

Servido, señor Alcalde.

jueves, 11 de octubre de 2007

El “escándalo” en los medios

Columna "Juego de Ojos"
Por Miguel Ángel Sánchez de Armas
Xalapa, Veracruz, México.


John B. Thompson pertenece a una generación de jóvenes sociólogos que en años recientes ha refrescado el estudio de los medios y la comunicación con la relectura y el reexamen de teóricos y escuelas tradicionales, y ha generado propuestas que llevan a terrenos que el establishment académico evitaría con un dejo de disgusto.

Tal sería el caso de su teoría del “escándalo” en los medios.
Como ejemplo de lo que me parece una saludable relectura de los clásicos cito un fragmento de “La teoría de la esfera pública, publicado en el número 10 de Voces y culturas (Barcelona: 1996):

“Si se relee hoy la versión de Habermas sobre los cambios que han ocurrido durante los dos últimos siglos, se encontrarán muchos pormenores discutibles y algún material empírico que actualmente está muy anticuado. Pero el asunto importante es si Habermas hizo bien en interpretar extensamente estos cambios en el modo en que lo hizo -como una indicación de que la esfera pública de debate de los ciudadanos se había disuelto en un mundo fragmentado de consumidores cautivados por los espectáculos que despliegan ante ellos los medios de comunicación y manipulados por las técnicas de estos medios. ¿Tiene alguna solidez esta interpretación y, más específicamente, la tesis de la refeudalización de la esfera pública? Lo dudo.

Ciertamente, esta visión tiene prima facie alguna plausibilidad. Tan sólo basta con ver por televisión unos pocos espacios electorales para advertir hasta qué punto la conducción de la política ha devenido inseparable de la actividad de dirección de las relaciones públicas. Pero si incidimos más allá del nivel de observaciones iniciales, es evidente que hay deficiencias serias en la visión de Habermas”.

Thompson estuvo en Xalapa para hablar sobre el futuro del libro digital en la Feria del Libro de la UV. Gentilmente me abrió un espacio en su agenda para intercambiar puntos de vista sobre temas como el papel real que tienen los medios en la construcción de lo que llamamos “una sociedad democrática” y la verdadera naturaleza de la relación de los medios con la clase política (más que con el “Estado”, como propone la terminología clásica).

En una entrega anterior comenté la desazón que percibí entre periodistas y estudiosos norteamericanos de la comunicación por la orientación acrítica y, hay que decirlo, entreguista, de un segmento de los medios de su país respecto al conflicto en Medio Oriente. En México cada temporada electoral -en particular pero no exclusivamente- advertimos el comercio de favores entre la clase política y medios que abdican de su rol de controladores sociales para ponerse al servicio de un programa de partido.

La pregunta es si este abandono de principios impacta o no en la conducta de los electores en la manera en que la piensan sus estrategas. Mi propia percepción es que no es así, y que la verdadera consecuencia de este tráfico es la paulatina despolitización de crecientes sectores de la sociedad. Y si mi percepción es correcta, los políticos y los medios que comparten el negocio pagarán eventualmente un alto costo mientras que las “victorias” de hoy quedarán reducidas a episodios pírricos en un futuro muy próximo. Convendría que prominentes políticos de todos conocidos se vieran en el espejo de los Bartlett y los Muñoz Ledo que hoy no pueden escapar a su pasado por mucho que se maquillen con polvos “democráticos”.

A continuación, fragmentos de la conversación que tuve con el profesor Thompson:

SdA: La relación entre medios y lo político es cuestionada ampliamente…

JT: Los medios son un conjunto de organizaciones que opera con sus propias formas de competencia y recompensas, lo mismo que las instancias políticas, montadas en estructuras peculiares. Pero aunque ambos están diferenciados estructuralmente, sus campos se traslapan y la zona de traslapo entonces es la arena de mutua dependencia y de mutua sospecha.

Es dependencia mutua porque los políticos necesitan de los medios para circular sus mensajes entre los electores, mientras que los medios requieren de los contenidos que los políticos proveen. Pero al obedecer a dinámicas y lógicas distintas, con frecuencia entran en relaciones de conflicto y tensión. Tal dependencia mutua, montada en estructuras distintas e incluso normada por una actitud cínica entre las partes, frecuentemente los coloca en conflicto.

En este contexto, lo que llamamos “el auditorio”, es decir, el conjunto de ciudadanos comunes y corrientes, no es en realidad parte de ninguno de esos dos mundos, pero tiene en los medios, en gran medida, su fuente de información política.

Aunque se puede proponer que esta relación influye en la percepción que los ciudadanos tienen del mundo político y social, no es algo que se pueda dar por sentado. Se trata de fenómenos empíricos variables que deben ser analizados cuidadosamente. No creo que actitudes y conductas del electorado sean consecuencia mecánica de lo que los medios sirven y de lo que los políticos quieren promover. Es un proceso falible preñado de consecuencias impredecibles.

Ahora bien, la creciente disponibilidad de medios si bien otorga a los dirigentes un poder político y simbólico nunca antes visto, al mismo tiempo, en la medida en que no pueden controlar el proceso, los hace vulnerables de maneras que nunca se dieron en el pasado. Esto es lo que propongo con la “teoría del escándalo”: es la reacción y consecuencia, o el reverso del proceso, de los mecanismos utilizados por el poder político para intentar fijar la agenda de los electores.

En términos generales, pues, se trata de una dependencia recíproca y de sospecha mutua. En lo personal no creo que eso esté mal. Creo que es muy importante que las organizaciones informativas mantengan su independencia de los gobiernos y se vean a sí mismas como el cuarto poder, es decir, entidades que tienen en parte la responsabilidad de fincar responsabilidades a los gobiernos. Deben ser críticas de los gobiernos y desconfiadas del poder político. Es parte de su responsabilidad.

Ahora bien, siempre existe el peligro de que las cosas lleguen demasiado lejos y ese deber de supervisión se transforme en una conducta cínica. Algunos periodistas son tan profundamente cínicos y escépticos que en efecto contribuyen a crear un clima de desconfianza.

SdA: “Escándalo” es un término que puede prestarse a confusión. Supongo que aplicado a los medios tendría un sentido más bien bíblico.

JT: Utilizo el término ‘escándalo’ porque es una lente maravillosa para estudiar cómo los medios han transformado la naturaleza de la vida política desde por lo menos el siglo XVIII. El desarrollo de los medios ha impulsado un nuevo concepto de lo político. Al empatarse estructuras que operan cada cual con su propia lógica, se crean zonas comunes: los políticos utilizan el medio para hacerse escuchar pero el medio escapa a su control y un resultado puede ser la distorsión de ese mensaje.

SdeA: ¿La clase política ha tenido éxito en la manipulación de los medios?

JT: No tengo duda de que al interior de los gobiernos se derrochan energía y esfuerzos para ese fin. El gobierno de Tony Blair era famoso por los esfuerzos para evitar que los medios reportaran situaciones y hechos no favorables a su administración. Creo que los políticos intentan influir sobre los medios, pero no pueden controlarlos.

SdA: Parece una tarea fútil si tomamos en cuenta que la penetración de lo “noticioso” disminuye constantemente en tanto que el “entretenimiento” acapara los auditorios.

JT: No puedo dar una respuesta genérica. Me pregunto: ¿podrían los gobiernos dejar de intentarlo? No lo creo. Es una situación demasiado importante para que tomen una actitud de laissez faire, laissez passée ante los medios. Por otra parte, aunque algunas de las teorías del siglo pasado sobre la influencia de los medios en las prácticas electorales -como la de Lazarsfeld- mantienen cierta validez, hay sin duda factores de mayor peso en la determinación de tales conductas.

SdA: ¿Cuál es entonces el papel de los medios en la construcción de la democracia?

JT: Hay cambios, pero sería imprudente suponer que son exclusivos de nuestra era. Incluso en los siglos XVIII y XIX se dio una gran pluralidad con el surgimiento de diversas ofertas de medios impresos, así que no es correcta la suposición de que todo fue más sencillo en el tiempo pasado. Siempre han existido instancias de comunicación mediada y espacios en donde los actores políticos utilizaban a los medios como vehículo. Hoy, con la proliferación de medios y las nuevas tecnologías y las nuevas opciones que permiten a individuos generar y circular contenidos -como los blogs- se han generado nuevos perfiles de auditorio. Esto ha hecho más complejo el panorama, claro, pero me parece que más en lo cuantitativo que en lo cualitativo.

Es difícil aún saber si esto representará o no un reto considerable al papel de los medios tradicionales.


Miguel Angel Sánchez de Armas y John B. Thompson.

lunes, 17 de septiembre de 2007

La "Gran Guerra"


Columna Juego de Ojos
Por Miguel Angel Sánchez de Armas
Xalapa, Veracruz, México.


Salvo por la extensión territorial que asoló y el número de pueblos que involucró, la II guerra no tuvo nada de “grandeza”. Protesto, pues, y exijo a los señores académicos que se dejen ya de sus retozos lingüísticos, olviden el onanismo gramatical que les da discutir si “molcajete” y “guacamole” son o no términos a ser incluidos en el Gran –ése sí- Diccionario, y de una maldita vez se pronuncien sobre el grave asunto que en más de una oportunidad he puesto a su augusta consideración y declaren nula la expresión que da título a esta columna.
Dicho lo anterior, abordo el tema de hoy: el sexagésimo octavo aniversario del colosal conflicto que cobró la vida de más de 60 millones de seres humanos y sobre cuyas cenizas se construyeron la sociedad y el mundo actuales.

El 3 de septiembre de 1939 Inglaterra y Francia declararon la guerra a Alemania después de que el maloso e insensible Hitler se negara a atender el “ultimátum” presentado por el Primer Ministro británico (¡Ah, Chamberlain, aquella gelatina! O, como lo describiera Orwell, “[ese] estúpido anciano que se conduce conforme a los dictados de su muy escasa inteligencia”).

A los millones de vidas perdidas hay que sumar los trastornos a la organización social, la destrucción de las economías, la recomposición geopolítica del planeta, la desorganización familiar, las hambrunas y la desolación que se extendió por la tierra.

Quisiera poder decir que los años transcurridos desde el término del conflicto fueron de paz, pero basta una breve e incompleta cronografía para comprobar, como si fuera necesario, que el estado natural de la sociedad humana es la guerra: 1947: matanzas en el Punjab; 1948: primera guerra árabe – israelí; 1950: guerra de Corea; 1952: rebelión Mau-Mau en Kenya; 1954: derrota francesa en Vietnam; 1956: guerra de Suez; 1956: revolución anticomunista en Hungría; 1956: revolución argelina; 1959: revolución cubana; 1960: revolución congoleña; 1961: fallida invasión a Cuba; 1963: conflicto de Chipre; 1964: guerra de Vietnam; 1965: invasión norteamericana a la República Dominicana; 1967: guerra de los seis días; 1967: guerra civil en Biafra; 1968: rebelión anticomunista en Checoslovaquia; 1973: guerra del Yom Kipur; 1975: guerra civil en Angola; 1977: guerra civil en Líbano; 1979: invasión soviética en Afganistán; 1980: guerra entre Irán e Irak; 1981: ataque israelí a Irak ;1982: invasión israelí al sur del Líbano; 1982: guerra de las Malvinas; 1983: invasión norteamericana a Granada; 1986: enfrentamiento norteamericano y libio; 1987: primera Intifada en Palestina; 1989: invasión norteamericana a Panamá; 1991: guerras de secesión en Yugoslavia; 1991: guerra del Golfo; 1993: invasión rusa a Chechenia; 1999: intervención de la OTAN en Kosovo; 2000: nueva Intifada palestina; 2001: invasión a Afganistán; 2003: invasión a Irak; 2006: guerra de Israel contra Hezbolla.

Lo dijo Ambrose Bierce en su Diccionario del Diablo: “Paz, en los asuntos internacionales: periodo de engaño entre dos periodos de lucha”. Y hace dos mil años Publio Cornelio Tácito, al comentar las gloriosas conquistas romanas, se limitó a murmurar: “Hicieron un gran desierto… ¡y lo llamaron paz!”.

También a la “gran guerra” debemos el inicio de lo que puede ser el holocausto de nuestra especie: el lanzamiento de dos bombas atómicas en territorio japonés, la comprobación empírica de las capacidades de una nueva arma, organizada y dispuesta por el aparato militar vencedor.

Después, claro, vendría el fariseísmo. Estados Unidos e Inglaterra firmarían una “Carta del Atlántico” con los siguientes puntos:

1. Sus países no buscan ningún engrandecimiento territorial o de otro tipo.

2. No desean ver ningún cambio territorial que no esté de acuerdo con los votos libremente expresados de los pueblos interesados.

3. Respetan el derecho que tienen todos los pueblos de escoger la forma de gobierno bajo la cual quieren vivir, y desean que sean restablecidos los derechos soberanos y el libre ejercicio del gobierno a aquellos a quienes les han sido arrebatados por la fuerza.

4. Se esforzarán, respetando totalmente sus obligaciones existentes, en extender a todos los Estados, pequeños o grandes, victoriosos o vencidos, la posibilidad de acceso a condiciones de igualdad al comercio y a las materias primas mundiales que son necesarias para su prosperidad económica.

5. Desean realizar entre todas las naciones la colaboración más completa, en el dominio de la economía, con el fin de asegurar a todos las mejoras de las condiciones de trabajo, el progreso económica y la protección social.

6. Tras la destrucción total de la tiranía nazi, esperan ver establecida una paz que permita a todas las naciones vivir con seguridad en el interior de sus propias fronteras y que garantice a todos los hombres de todos los países una existencia libre sin miedo ni pobreza.

7. Una paz así permitirá a todos los hombres navegar sin trabas sobre los mares y los océanos.

8. Tienen la convicción de que todas las naciones del mundo, tanto por razones de orden práctico como de carácter espiritual, deben renunciar totalmente al uso de la fuerza. Puesto que ninguna paz futura puede ser mantenida si las armas terrestres, navales o aéreas continúan siendo empleadas por las naciones que la amenazan, o son susceptibles de amenazarla con agresiones fuera de sus fronteras. Consideran que, en espera de poder establecer un sistema de seguridad general, amplio y permanente, el desarme de tales naciones es esencial. Igualmente ayudarán y fomentarán todo tipo de medidas prácticas que alivien el pesado fardo de los armamentos que abruma a los pueblos pacíficos.

La columna “Enola Gay y Little Boy” provocó una avalancha de correos. Unos me corrigen, otros me califican de tonto útil y algunos más de compañero de viaje de los rojos. Preparo un resumen.

jueves, 30 de agosto de 2007

La musa de George


Columna Juego de Ojos
Por Miguel Angel Sánchez de Armas
Xalapa, Veracruz, México.

No tengo idea si las hijas de Zeus y Mnemósine tienen un equivalente masculino, pero como decir “el muso” suena horrible y ofensivo, me quedo con el título en femenino para compartir con usted el divertido episodio que tiene a los críticos de Bush Jr en la mojiganga y a los asesores bufando y echando pestes.

Resulta que el célebre redactor de discursos presidenciales Michael J. Gerson, supuesto autor de frases inmortales como: “El eje del mal”, y dictados sacramentales del tipo: “Este conflicto comenzó en tiempo y términos ajenos; terminará en la forma y hora que nosotros elijamos”, era en realidad un plagiario que expropiaba el trabajo y talento de sus subordinados.

Según su ex empleado (o maquilador, según se vea) Matthew Scully, Gerson no sólo no era “el bardo” de la Casa Blanca, sino un vanidoso compulsivo, buscador de reflectores, acaparador de créditos, y absurdo e implacable autopromotor de su imagen.

“Pocos párrafos de mérito fueron escritos por Gerson”, dice Scully en un artículo publicado en la revista The Atlantic. “Y ninguno que se recuerde de las secuelas del 11 de septiembre, ni siquiera la frase ‘Eje del mal’.”

El Washington Post, que recoge la revelación en su edición del pasado 11 de agosto, juzga que se trata de una muestra más de cómo en la zozobra de una administración torpedeada por escándalos domésticos e internacionales, cada vez más antiguos incondicionales dan la espalda a las políticas y a las personas que alguna vez apoyaron.

El Post recuerda los casos de Matthew Dowd, arquitecto de la reelección de Bush, quien abjuró de la administración; del ex embajador en Naciones Unidas John R. Bolton, hoy principal crítico de la política exterior, y de Kenneth Adelman, amigo cercano del Vicepresidente, quien califica a la actual administración como la peor de los tiempos modernos.

“Los textos que Gerson presentó constituyen un ejemplo extravagante de falsedad”, dice Scully. “Su conducta alimenta otra de las ya conocidas y deprimentes historias de la Capital: una de autopromoción y manipulación mediática tanto más desagradable por el tono edificante que se le quiso dar”.

Cuando el Post pidió a Gerson comentar la acusación lanzada en su contra, éste se mostró “triste y dolido” por los terribles señalamientos y dijo “no recordar” hechos revelados por Scully sobre cómo el redactor de discursos expolió el trabajo ajeno.

El episodio es otra pincelada en el cuadro que, a la manera de El Bosco en “El jardín de las delicias”, va revelando estampas de la vida secreta de la Casa Blanca, como la que publica La Jornada del 28 de agosto bajo el título “Uno menos”: “Alberto Gonzales renunció ayer como procurador general de Estados Unidos, pero no explicó los motivos. Sin embargo, su credibilidad era nula tras ser acusado de engañar al Congreso por el despido de nueve fiscales federales. También colaboró en legalizar la tortura y aplicar el espionaje sin autorización judicial. El presidente George W. Bush lamentó la dimisión de ‘un hombre de integridad, decencia y principios’.”
Tan, tan.

El Vincenzo mexicano

A propósito de la pasada entrega de JdO, Sagrario Cruz escribe: “Corría el año de 1986 cuando en el curso de códices en la UDLA, la doctora Carmen Aguilera, gran conocedora de iconografía prehispánica, nos contó que había sido convocada a media noche por la policía judicial del DF para certificar si un códice que estaba en poder de la autoridad era auténtico. Se trataba del ‘Tonalámatl’, que contiene un calendario ritual, teogonía, legislación y mitología prehispánica.

Resultó que un chavo de Quintana Roo fue a la Biblioteca Nacional de París a consultar el original y dejó en su lugar un facsímil. Aunque el cambio se descubrió mucho tiempo después, fue muy fácil ubicar quién había sido el culpable, pero se mantuvo bajo absoluta discreción este hecho. El muchacho argumentó que sustrajo el Tonalámatl por justicia puesto que pertenecía a los mexicanos y debía regresar a México. Lo curioso es que nunca lo entregó a autoridad alguna sino que lo conservó en su casa en Quintana Roo.

El chico, que ahora es un cuarentón, fue nuestro héroe nacional del momento. Pasó un tiempo en la cárcel no sé si aquí o allá; el Tonalámatl regresó a París y nunca más fue accesible al público. Después de ese hecho sólo se pueden consultar facsímiles”.

viernes, 10 de agosto de 2007

Enola Gay y Little Boy


Columna Juego de Ojos
Por Miguel Angel Sánchez de Armas
Xalapa, Veracruz, México.


No es un título de película de caricaturas de la Warner Brothers el encabezado de la entrega de JdO con que reanudo la serie luego de unas vacaciones que me dejaron en calidad de pinole, sino los membretes de dos artefactos que han quedado inscritos en la historia universal de la infamia: el avión “Superfortaleza B29” que el 6 de agosto de 1945 sobrevoló la ciudad japonesa de Hiroshima, y el artefacto que soltó para freír a cientos de miles de seres humanos y comprobar empíricamente la capacidad destructiva de una nueva tecnología militar: la bomba atómica.

Tres días después, el 9 de agosto, otro aparato, bautizado Bockscar, dejó caer sobre Nagasaki una segunda bomba, Fat Man. Con ello quedaron muy satisfechos los profesores y políticos que diseñaron, construyeron y dieron la orden de utilizar ese terrible artefacto contra un país que ya se había rendido. Fue la locura de la sangre. Las patadas al cadáver del enemigo. La aniquilación de quienes nos enfrentaron y la construcción de un mensaje patibulario: esto es lo que les espera a nuestros enemigos.

Han transcurrido 62 años de aquel día. Enola Gay se exhibe reconstruido en un museo de la capital norteamericana –sin que en ninguna parte se pueda leer un “¡Nunca jamás!” Little Boy (“Muchachito”) y Fat Man (“Gordinflón”), las armas asesinas bautizadas con siniestro gracejo por algún anónimo “defensor de la democracia”, hoy son obsoletas chinampinas comparadas con las capacidades destructivas del moderno arsenal nuclear con el que algún día la clase política mundial y sus corifeos harán pedazos este montón de tierra que gira en torno a una estrella a la que llamamos Sol. Ya lo dijo el autor: la mayor hazaña del Diablo fue hacernos creer que no existe.

Seis décadas después recordamos a las víctimas inocentes de aquellas jornadas. Los diarios de la época publicaron espeluznantes reportajes. The Lima News en su edición del 8 de agosto citó una transmisión de Radio Tokio en la que se describía el impacto de la bomba, “tan terrible que prácticamente todos los seres vivientes murieron rostizados por la ola de calor y la presión del estallido. Los cadáveres carbonizados quedaron irreconocibles”. Niños pequeños, adolescentes, mujeres y hombres civiles, casi todos victimas de la penuria de un país derrotado y hambriento, y, supongo, algunos militares y políticos y “estadistas”, fueron las víctimas.

¿Quién es o quiénes fueron los responsables del ataque genocida? En su momento todas las partes tuvieron sus explicaciones y aún hoy los historiadores debaten el tema. La necesidad de dar un golpe final al enemigo; una estrategia para frenar el creciente poderío militar chino y un aviso a los soviéticos; adquirir una postura de mayor fuerza en el mundo de la postguerra... todas necesidades políticas, pues. La muerte de inocentes no fue más que un daño colateral subordinado a un bien superior. La apertura de esa Caja de Pandora un riesgo calculado.

Muchos de los padres de la tecnología que hizo posible la fisión nuclear, encabezados por Einstein, se opusieron a su utilización como arma de guerra. Fueron acusados de comunistas y anti norteamericanos. Los políticos apretaron el gatillo.

El presidente Harry S. Truman (quien en su juventud fue miembro del Ku Klux Klan) autorizó el lanzamiento de la bomba. Ignoro los nombres de los demás generales, almirantes y altos funcionarios que tuvieron corresponsabilidad, pero sí conozco los de la tripulación del primer bombardero: Coronel Paul Tibbets, piloto; capitán Robert Lewis, copiloto; mayor Thomas Ferebee, artillero; capitán Theodore Van Kirk, navegante; teniente Jacob Beser, contramedidas electrónicas; capitán William Parsons, encargado de lanzar la bomba; segundo teniente Morris R. Jeppson, ayudante del encargado de lanzar la bomba; sargento Joe Stiborik, radar; sargento George Caron, ametralladora de cola; sargento Robert Shumard, ayudante del ingeniero de vuelo; soldado Richard Nelson, radio; sargento Wayne Duzenberry, ingeniero de vuelo y el doctor Luis Walter Álvarez como observador científico.

¿Habrán logrado conciliar el sueño el resto de sus vidas?

Por cierto, Enola Gay se llamaba la madre del piloto Tibbets. La historia no nos dice cuál fue la reacción de la señora cuando supo que su nombre había bautizado a un arma criminal.

A mí, me hubieran desheredado... después de una azotaína, claro.

viernes, 27 de julio de 2007

¿Qué subyace en el caso de Zhenli Ye Gon?


Columna Perspectiva Diaria
del Centro de Investigaciones Sociales Interdisciplinarias A.C.
Ciudad de México.


HECHOS

· Zhenli Ye Gon solicitó de manera formal asilo político al gobierno de Estados Unidos, pese a estar detenido en una prisión federal acusado por cargos de narcotráfico, informó su abogado Ning Ye. El defensor destacó además que su cliente reclamará judicialmente al gobierno mexicano la devolución de los más de 205 millones de dólares que le confiscaron en su casa, ''si el Partido Acción Nacional (PAN) no exige públicamente su supuesta parte'', y comparó a México con Zimbabwe, por haberle asegurado ese dinero.

· Mientras, el Departamento de Justicia anunció hoy que el empresario fue encausado por un gran jurado federal de esta capital, bajo la acusación de tráfico de drogas. Cabe recordar que el empresario mexicano de origen chino fue detenido aquí el pasado lunes, acusado de conspirar para la fabricación de 500 gramos o más de metanfetaminas, y deberá comparecer de nuevo en la corte federal el próximo 3 de agosto.

REACCIONES

· Ning Ye, abogado defensor del empresario, se rehusó a ofrecer detalles sobre la solicitud de asilo de su cliente, al insistir en la naturaleza confidencial de la petición, la cual fue turnada el martes pasado a las autoridades del Departamento de Seguridad Interna.

· La Procuraduría General de la República (PGR) puso a disposición del juez federal con sede en esta ciudad, Gerardo García Anzures, los bienes inmuebles, vehículos, armas y las toneladas de seudoefedrina que le fueron incautados a Zhenli Ye Gon, aunque la dependencia especificó al juzgador que los 205 millones de dólares en efectivo y el lote de joyas decomisadas en marzo pasado en una residencia de Lomas de Chapultepec, no se los puede entregar porque ''los tiene en su poder el Servicio de Administración y Enajenación de Bienes (SAE) y no la Subprocuraduría de Investigación Especializada en Delincuencia Organizada (SIEDO)'', revelaron fuentes judiciales cercanas al caso.

· La Secretaría de Gobernación (SG) considera que el caso del empresario Zhenli Ye Gon no afectó la imagen de la administración calderonista. El subsecretario de Gobierno, Abraham González Uyeda, dijo que las ''contradicciones'' en que ha incurrido el ciudadano mexicano de origen chino dejaron en claro -aseguró- que no hubo participación de funcionarios del gobierno federal en los negocios del importador de efedrina y seudoefedrina.

· El Servicio de Administración Tributaria justificó que Aduanas haya avisado a Zhenli para que recogiera más de 20 toneladas de “material médico”, luego de un mes de haber sido decomisados los 205 millones de dólares. Precisó que lo anterior forma parte de los “procedimientos legales”.

SIGNIFICADOS

· Paradójicamente, lo que prevalece en el ambiente mediático en el caso de Zhenli Ye Gon es el paradero del dinero incautado a éste. Además del esclarecimiento de si tuvo o no relación con el gobierno de Felipe Calderón o su partido previo a la elección federal, cuando estos elementos no constituyen las membranas importantes del caso.

· Al margen queda las relaciones que permitieron que Ye Gon se hiciera de tales recursos para una o varias operaciones con las metanfetaminas, es decir, los 205 millones de dólares era tan sólo una parte de su productivo negocio ilícito. Lo que podría clasificarse como verdaderamente importante es saber cómo logró importar de China una cantidad impresionante de seudoefedrina; cómo logró introducirla cambiando su composición química convirtiéndola en un fármaco legal e introducirla a territorio nacional. Para esto se necesita toda una red criminal bien organizada, sería imposible siquiera imaginar que el chino naturalizado mexicano pudiera hacer todas estas operaciones únicamente con un equipo base.

· Cuáles son esas relaciones que mantenía en China, los Estados Unidos y aquí en México para que pudiera operar como lo hacía. Cuál es ahora la situación que guarda con los Estados Unidos. Muchas de esas preguntas tendrán que resolverse, como dirían algunos, siguiendo la ruta del dinero. No hay que devanarse los sesos para llegar a la conclusión de que ese dinero respondía a muchos intereses y no únicamente a los de Ye Gon y ahora, estos grupos del crimen organizado buscarán la recuperación de su dinero o, por lo menos, un ajuste de cuentas. No es de extrañar que por eso se haya “dejado” agarrar Ya Gon, toda vez que la detención se hizo en un lugar público muy cerca de las oficinas de sus abogados en los Estados Unidos. Ahora está solicitando el asilo para evitar que sea deportado o extraditado a nuestro país.

· Son muchas las preguntas que merecen respuestas en torno a las relaciones del crimen organizado que Zhenli ha destapado. Muchos involucrados y que posiblemente sean figuras públicas, es por eso que se tiene que llegar al fondo en todo esto y dar un testimonio de que se está combatiendo al crimen organizado con un aparato de inteligencia y no meramente de una forma reactiva ante determinados acontecimientos. Tal vez ayudaría menos conferencias de prensa, sin contenido, y más trabajo de inteligencia.

domingo, 17 de junio de 2007

Los Zapatos de la Guerra


Columna Juego de Ojos
Por Miguel Angel Sánchez de Armas
Xalapa, Veracruz, México.


Qué peligroso resulta aplicar calificativos sin ton ni son. El idioma es lo que nos define como seres racionales. Con las palabras nombramos nuestro mundo. Y si esto le parece una redundancia, piense un momento: ¿existiríamos en ausencia de ellas? No. Seríamos seres de las tinieblas. Insectos creados para nacer, reproducirse y morir sin mayor trascendencia.

Por ello cuando he escrito que uno de los rasgos de los políticos modernos es “la necedad” –con afortunadas y honrosas excepciones- hay algo que me duele por dentro. “Políticos” viene de polis, ciudad. Heredamos el significado de la antigua Grecia y apunta a la forma de organización natural del humano, que es en comunidad. Aristóteles dijo que el hombre es “un animal político”, y aunque hoy esto pudiera aplicarse literalmente al 95% de la fauna de la especie, en realidad quiso decir que somos seres de las ciudades, es decir, gregarios. Por ende, “político” debiera ser el hombre mejor entre nosotros, el guía sensible, inteligente y prudente. Esto es una fantasía.

¿Puede entonces aplicarse el adjetivo “necio” a un estadista, a un gobierno, o a un sistema, y eludir la grave responsabilidad que cae sobre los hombros del analista que llega a este extremo? Profunda disyuntiva es ésta. Jesús Hernández Toyo la resolvió con su célebre apotegma “la política apendeja a los hombres inteligentes y enloquece a los pendejos”, pero el autor de esta columna no puede caer en el uso de aforismos así de ordinarios.

El Diccionario de la Real Academia define necedad como “cualidad de necio”; y necio, en su segunda y tercera acepciones, como “imprudente o falto de razón; terco y porfiado en lo que hace o dice” y “(…) cosas ejecutadas con ignorancia, imprudencia o presunción”.

Esta disquisición surgió al leer la carta de una querida paisana que se encuentra en una de las grandes universidades norteamericanas y que vive cotidianamente la angustia y dolor de los ciudadanos comunes por una guerra que habrá de marcar a las generaciones futuras. Después de leerla es inevitable concluir que los halcones que llevaron al gran pueblo vecino a tal aventura son unos necios. Aquí la parte central de la misiva:

“Hoy hubo un evento aquí en la universidad para protestar contra la guerra en Irak. Llevaron cientos de pares de zapatos de la gente que ha muerto en la guerra. No sólo de soldados sino también de civiles iraquíes: había sandalias de hombre, de mujer, tenis de niños y niñas, zapatitos de bebé, zapatos de tacón alto. Cuando pasé a las 9 de la mañana los estaban acomodando y sentí el aire muy pesado y me llené de la más profunda tristeza de pensar que cada par tuvo un dueño que ya está muerto por la estupidez más grande que es esta guerra.

“Cuando salí de dar clase estaban pasando lista de todos los muertos dueños de los zapatos y después de nombrarlos tocaban un tazón que suena como campana con un sonido hueco y lastimoso. Lo usan los budistas para orar. Podías cortar el aire en rebanadas por lo denso del ambiente. Nadie hablaba al cruzar el patio.

Todos se callaban como si estuvieran en medio de un servicio fúnebre y en verdad lo estábamos. Cuando me acerqué a ver los zapatos vi, para mi sorpresa, que las botas militares no eran de jovencitos como imaginaba, eran de hombres y mujeres de mi edad y más jóvenes pero la mayoría son personas que andan en los 30 y principios de los 40. Me dieron un volante para que supiera de qué trata esta organización que se llama Con los ojos bien abiertos. Promueven una resistencia pacífica contra la guerra, piden apoyo para las tropas pero para que regresen, no para que sigan en Irak. Como a las 4 de la tarde la gente había llevado veladoras y había niños caminando entre las hileras de zapatos. Veían con mucha curiosidad cada etiqueta, ellos eran los únicos que se atrevieron a entrar en las filas de zapatos.

Ningún adulto traspasó las líneas a pesar de que los organizadores invitaban a la gente a pasar y leer las etiquetas. Yo no pude y menos me atreví a entrar cuando oía que en la lista de nombres nombraban a un Mohamed Alí de 5 años originario de Faluya, a un José Pérez de 23 años originario de Nuevo México. Ahí estaba Anina, una niña huérfana de guerra de Irak, adoptada por una maestra de la universidad y que jugaba con los zapatos”.

miércoles, 13 de junio de 2007

La Vaca y la Socialité


Columna Juego de Ojos
Por Miguel Ángel Sánchez de Armas
Xalapa, Veracruz, México.


Estos gringos son increíbles. No acaba uno de entender qué es lo que los mueve como nación, como sociedad o como personas. Tienen comprometido el futuro en una invasión al Medio Oriente que les está costando un barril de sangre por cada barril de petróleo que sacan, y el gran tema que polariza al país es si una estrambótica y maniática actriz va a cumplir o no una condena de varias semanas de cárcel por manejar en estado inconveniente. ¿Sabía usted que las cadenas nacionales de televisión interrumpieron la cobertura de la discusión de la ley migratoria en el Congreso para llevar a millones de hogares las escenas de la señorita Hilton saliendo de la chirona? ¡Válgame dios!

Las organizaciones de defensa de los derechos humanos que tienen años denunciando la ilegal prisión de Guantánamo han equivocado la estrategia. Lo que tienen que hacer es contratar al verborréico abogado Mark Geragos y ¡presto!, quedarán libres los infelices enjaulados en aquella base militar. Y ya en esas, el mismo picapleitos podría servir a Greenpeace en su batalla contra la contaminación de los mares, o al Alto Comisionado de las Naciones Unidas para Refugiados en su búsqueda de recursos para aliviar el sufrimiento de millones en África, o quizá a una agrupación nacional de polleros mexicanos (cnop, of course) para que sus servicios sean reconocidos y legalizados. Si ya vimos que son la farándula y la comedia las que mueven a la opinión pública en el vecino país, ¿qué esperamos?

México está ante una gran oportunidad. Es de esperarse que la falta de visión de nuestros responsables de política exterior (hoy más ocupados en sacarnos de la onudi que en la recuperación de espacios internacionales) no la ponga en riesgo. Con una pequeña reforma constitucional y algún cabildeo entre la leal oposición, el señor Geragos puede ser contratado como embajador y después todo será coser y cantar. Podremos olvidar la amenaza del libre comercio entre desiguales, los muros fronterizos, la presión sobre el peso y la terquedad de que ya firmemos el tiar y enviemos tropas a engrosar las divisiones de cascos azules en el mundo. Mark Geragos se encargará de volcar a nuestro favor todo el sistema legal y a todo el establishment. Y el costo será mínimo: jugar, como país, la parte de la víctima, pues evidentemente la condición de “víctima” es lo que mejor moviliza a las fuerzas políticas allá. ¿O no salió libre la señorita Hilton? Cierto que a las cuantas horas regresó al calabozo, pero fue por el efecto “boomerang” de la misma opinión pública atizada por los medios y que intimidó a su Señoría el Juez de la Causa.

¿Exagero? Además del Hilton affaire, hace poco atestiguamos incrédulos el de O. J. Simpson. Pero en la historia de la nación vecina abundan estos episodios ejemplares. Tomaré uno nomás, el de la vaca “Grady”. Juro por mi santa abuela que nada invento.

El 22 de febrero de 1949 en un rancho de Oklahoma, una golosa vaca de 550 kilos llamada “Grady” intentó meterse al granero y se atoró en la compuerta. El ranchero le hizo por aquí y por allá y lo único que logró fue que el animal se entrampara más. Llegaron los vecinos y tampoco pudieron sacarlo. Del condado de junto arribaron curiosos con soluciones que se cebaron. Pronto hizo su aparición un reportero y dos días después “La tragedia de la vaca Grady” era noticia de primera plana en los diarios del país y de Canadá.

De todos los rincones comenzaron a llegar recetas y fórmulas para desatorar a Grady. En Washington hubo muestras de preocupación. Creo, pero no estoy seguro, que se organizaron jornadas de rezos. Los editores de las secciones agropecuarias de los más importantes rotativos viajaron a Oklahoma a cubrir personalmente esta nunca antes vista desventura en el reino de los bovinos.

El Denver Post fue el más comprometido de los periódicos. Siguió el caso día a día, como no lo había hecho con el conflicto recién terminado y en mayores espacios que los dedicados a la guerra fría. Cuatro días después del tropezón de la señora vaca, el 26 de febrero, una cuidadosa y difícil maniobra que requirió la aplicación de una considerable cantidad de grasa, el uso de alguna maquinaria y la fuerza combinada de varios mozos de establo, liberó al animal. Entre la cuadrilla, sonriente por el triunfo, estaba Ralph Patridge, editor agropecuario del Post.

The Lima News calificó al evento como “logro internacional”, y en la edición del 26 de febrero escribió: “La gran nación que liberó a Francia y a Filipinas empeñó hoy su inigualable fuerza en la más reciente tarea de libertad: sacar a la vaca Grady del granero”

Y luego se quejan…