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domingo, 17 de agosto de 2008

La lección de Rascón Banda


Por Gabriel Contreras
Milenio Diario

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Respondiendo a una atenta y atinada sugerencia de JEGH, hoy no escribiré de tacos, esófagos y endoscopias.
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Escribo rápidamente alguna anotación en torno al teatro de Víctor Hugo Rascón Banda.
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Hay un par de aspectos que me resulta interesante observar en relación con el trabajo teatral de Rascón Banda.
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Primero, me parece importante señalar no la actitud sino la maquinaria artística de Rascón Banda frente a algunos conflictos.
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A través de piezas como “Abran las puertas”, “Mascara contra cabellera” y “Contrabando”, Rascón abordo y desmonto algunos de los paisajes de la violencia y el mito en Mexico.
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A Rascón le intereso apasionadamente lo que solemos llamar el Mexico profundo, al igual que le atrajo el Mexico bronco y el Mexico relajiento, desmadroso y nocturno.
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Pero, ojo, su interés no tiene nada de particular, ya que desde los días de las tandas y de la revolución los temas populares atrajeron a nuestros escritores teatrales. Ahí, digamos, no hay novedad ni contribución alguna de su parte.
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Lo realmente llamativo del teatro de Rascón es que, influido radicalmente por el maestro Vicente Leñero, supo experimentar con temáticas provistas de una gran complejidad política, pero sin ceder jamás a las típicas maquinarias del realismo simplón, esas herencias, esos lastres del pasado inmediato.
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Rascón se dispuso, al igual que Leñero, a crear autenticas maquinarias dramáticas eficaces, claras y realmente problemáticas.
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Asi, junto a otros dramaturgos de su generación, autores rebeldes como Juan Tovar, Jesús González Dávila y Oscar Liera, Rascón Banda contribuyo a la renovación del lenguaje teatral en Mexico.
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A través de una dramaturgia despierta, inquieta y difícil de clasificar, Rascón nos ayudo, y nos ayuda aun, a despojarnos de los lastres de nuestros ancestros, a superar las antiguas maquinarias de autores como Carballido, Arguelles y otros tantos escritores enclavados en un teatro sin futuro, un teatro técnicamente chato, provinciano, ranchero, no pobre sino pobretón, apuntado hacia el pasado.
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Rascón es un autor heterodoxo, un autor inquietante, un autor rompedor. Paradójicamente, poseyó una visión estilística cosmopolita frente a los mismos dramas populares de siempre (el delito, la vida del artista, la vida rutinaria, etcétera), pero al mismo tiempo contribuyo a cambiar nuestra mirada en relación con el manejo de las estructuras dramáticas. Asi, en piezas como “Tina Modotti”, Rascón Banda nos acerco a un teatro secuencial, cortazariano y, digamos, desmontable, creado a base de módulos intercambiables, repetibles y alterables. Hay, creo, en esa obra, y en otras de gran malicia imaginativa, como “Mascara contra cabellera”, una gran lección de libertad, de estrategia creativa, y un afán de renovar estructuras.
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El teatro mexicano ha perdido mucho con la muerte de Rascón Banda. Era un escritor con todas las de la ley

martes, 18 de diciembre de 2007

IFE Y OMISIÓN LEGISLATIVA


Columna "Tras Banderas"
Por Sergio J. González Muñoz
Para La Crónica de Hoy


El pasado jueves 13 de diciembre la Junta de Coordinación Política de la Cámara de Diputados anunció que será hasta febrero cuando se resuelva la elección del Consejero Presidente del IFE, de otros dos Consejeros Electorales nuevos y de los 6 Consejeros Electorales actuales que permanecerán en sus puestos por un tiempo más.

Hay que recordar que el artículo cuarto transitorio del decreto de reforma constitucional reciente, publicado en el Diario Oficial de la Federación del martes 13 de noviembre pasado, le había impuesto el plazo de 30 días a la cámara baja para realizar esa elección.

Sin duda alguna, estamos en presencia de la omisión legislativa, figura jurídica que ha sido escasamente estudiada en nuestro país y que no ha sido expresamente legislada a nivel federal, aunque vale mencionar a las constituciones de Tlaxcala (art. 81) y Veracruz (art. 65) ya lo hacen con precisión y seriedad.

La omisión legislativa consiste en que el Congreso no ha ejercido su facultad legislativa pues no ha creado alguna ley o, habiéndola creado, lo hizo de manera deficiente. Los expertos en el tema afirman que esta figura puede presentarse como absoluta o relativa. La primera significa la ausencia total de una ley o decreto (que puede contener inclusive un nombramiento, por cierto) de emisión obligada o permitida por la Constitución. La segunda es en realidad pariente de la laguna legal, que se da cuando el legislador efectivamente legisla pero omite contemplar casos o sujetos que debería haber contemplado.

Ahora bien, la omisión legislativa per se no constituye violación constitucional; lo son sus consecuencias siempre y cuando lesionen o sean contrarias a la propia Constitución. Esto es así porque el objeto de de control no es la conducta de los legisladores y su facultad legislativa, sino sus resultados si generan condiciones de inconstitucionalidad.

Dicho de otra manera, el mero silencio o inactividad del Congreso no violan por sí mismos la Constitución pues legislar no es obligación, es una facultad que el legislador puede o no ejercer. Si legislar fuera obligación del Congreso existiría en contrapartida un derecho ciudadano a que se legislara, pero no hay tal.
En cambio, si esa inacción del legislador produce consecuencias jurídicas estamos entonces ante una fuente de probable inconstitucionalidad y sólo entonces el poder judicial puede intervenir si tiene las facultades para hacerlo, como en las constituciones locales mencionadas. En ese caso, el juez respectivo, que no puede castigar la conducta de no legislar, sino sus impactos, puede procurar con su resolución, darle eficacia plena a la norma constitucional que no la tiene.
Báez Silva, investigador de la UNAM, en un párrafo realmente premonitorio y evidentemente aplicable al caso actual, anuncia (el subrayado es mío): “Así, la omisión como fuente de inconstitucionalidad puede consistir en la abstención de emitir el decreto por medio del cual se da alguna autorización solicitada, o la no emisión de un decreto por el cual se nombre al titular de algún órgano estatal, por ejemplo….” (La Omisión Legislativa y su inconstitucionalidad en México, Instituto de Investigaciones Jurídicas-UNAM, 2005).

El hoy ministro de la Suprema Corte, José Ramón Cossío, advirtió hace nueve años que sólo se puede recurrir al poder judicial para remediar omisiones relativas y no las absolutas, puesto que: “Mientras el órgano (omiso) no ejercite sus facultades, no es posible demandarle una actuación, pues ello implicaría… sustituirle… Por el contrario, cuando se estima que el órgano ha incurrido… en una omisión respecto de lo ordenado por una norma superior…, puede llevarse a cabo el control de regularidad”. (Constitución, Tribunales y Democracia, Themis, 1998).

A mayor abundamiento, apenas en octubre, la propia Suprema Corte resolvió diversos juicios presentados por pueblos indígenas que denunciaron omisión legislativa en el acceso igualitario a tener o detentar medios de comunicación. El máximo tribunal reconoció la omisión (la llamó “desobediencia constitucional de los legisladores”) pero declaró que no podía enmendarla porque violaría el principio de división de poderes y concluyeron que la Corte no puede ordenar al Congreso que legisle.

Enunciado todo lo anterior, considere la vacante que generó la renuncia del viernes 14 de Luis Carlos Ugalde a la Presidencia del IFE. Desde el punto de vista jurídico hay que preguntarnos: ¿Se trata de una consecuencia directa de la omisión legislativa de la Cámara de Diputados del jueves 13? ¿Dicha omisión es entonces susceptible de llevarse a tribunales o cuándo menos sancionable de alguna manera?
Desde el punto de vista político, me parece que lo imprevisto fue esa renuncia, que pone a la Cámara en un atolladero de percepción social y le ha dado a algunos medios, tan molestos con la reforma electoral (les quitó un negocio de 3,500 millones de dólares anuales) un nuevo pretexto para emprenderla contra los partidos que, según un servidor, pensando precisamente en una autoridad electoral reforzada, buscaron con responsabilidad evitar un desaguisado como el de 2003 que produjo precisamente el nombramiento del hoy renunciado. Por fortuna, privó la sensatez; tengo para mí que habrá sido en bien del IFE.

sergioj@gonzalezmunoz.com

miércoles, 5 de diciembre de 2007

Jesús Blancornelas, in memoriam

Columna "Juego de Ojos"
Por Miguel Angel Sánchez de Armas
Xalapa, Veracruz, México.


Deseo a los lectores, a mis compañeros de Punto y Aparte, a mis colegas de la UPAEP, a mis amigos, a mis hermanos y familiares y en primer lugar a Anita y a su madre, una muy feliz Navidad y que el 2008 sea de dicha y sueños cumplidos.

Hace un año, el 23 de noviembre, se fue Chucho Blancornelas, el gran periodista ejemplo de valor, pundonor y eficacia, que fundara Zeta, semanario emblemático de la prensa mexicana. En su memoria, desde luego, pero sobre todo para alejar de mí cualquier sombra de olvido, comparto con ustedes lo que escribí a su muerte:

“No puedo hoy precisar la fecha en que nos conocimos. Quizá en el despacho de don Manuel Buendía a comienzos de los setenta o antes en alguna gira al norte como enviado de El Sol, de Notimex o de la casa Excélsior. Lo cierto es que Jesús ha sido una presencia permanente en mi vida y lo seguirá siendo. Durante años nos vimos con regularidad, en las oficinas de Zeta en Tijuana o en encuentros cordialísimos en muchas ciudades. Una tarde sabatina en mi casa iluminó el camino de un grupo de jóvenes reporteros. Algún día habré de narrar aquel encuentro. Creo que siempre le preocupó que no fuera yo, desde su punto de vista, un periodista de tiempo completo, tal era su afecto por mi.

“Era bajo de estatura, con mirada de duende y dueño de un enorme valor personal y profesional. Cuando fue víctima del ataque de unos sicarios y quedó malherido, por su mente nunca pasó la idea de tirar la pluma. Cuando tuvo una información que a primera vista parecía una exclusiva mundial, la reservó. “Prefiero perder una nota a perder credibilidad”, me dijo por teléfono desde Tijuana, en una lección que jamás olvidaré.

“No sé qué más decir en su memoria. Quizá lo que escribí en Juego de ojos el 13 de mayo de 1977 bajo el título “Zeta, Blancornelas, libertad de prensa”:

“La tentación de citar a Martin Niemöller de memoria es más fuerte que el peligro seguro de equivocarme: ...un día vinieron por los socialistas, y como yo no soy socialista, no dije nada. Luego apresaron a los comunistas, y como yo no soy comunista, guardé silencio. Otro día vinieron por los homosexuales, y como yo no soy homosexual, miré hacia otro lado... Hoy vinieron por mi... y ya nada puedo hacer...

“Sin ser textual, la espléndida imagen es un golpe en el rostro: el silencio es el mejor abono para el autoritarismo. Los enemigos de las libertades sólo pueden existir cuando quienes deben gritar vuelven la vista a lontananza, alzan los hombros y piensan que ése no es asunto suyo. Igual podrían estar cavando su propia tumba.

“En el ancho contexto de los avances que la libertad de expresión ha tenido, brotan de vez en vez, como chispas que buscaran combustible, hechos que a todos nos deben poner en guardia. Un reportero despedido por lanzar a la autoridad preguntas incómodas, si bien necias; una cuenta publicitaria cancelada a un canal horas de antes de la transmisión de un reportaje sobre la vida poco edificante de un dignatario de la iglesia; un edil que ordena el retiro de revistas de los puestos... o el director de la más influyente publicación de la frontera norte a quien se quiere involucrar en un asesinato ante el asombro e indignación de los ciudadanos.

“El periódico es Zeta -uno de los medios en donde semanalmente aparece esta columna- y el periodista es Jesús Blancornelas. En el más reciente intento por silenciar a este profesional de la comunicación, los habitantes de Tijuana han atestiguado cómo un brutal hecho criminal -el asesinato de dos personas- pretende ser utilizado como ariete en contra de Blancornelas y su publicación.

“El caso ha tenido amplio eco en la prensa nacional e internacional, por el olor a censura e intento de reprimir la libertad de expresión que tiene el asunto, pero desde mi punto de vista debiera ser analizado y discutido también por los lectores. ¿Qué hacer para alertar a ese ciudadano que, como en el poema de Niemöller, da la espalda cuando otros, embozados o no, declaran abierta la temporada de caza de periodistas? ¿Cómo hacerle comprender que esas agresiones son contra él mismo y pueden dañarlo más pronto que tarde? Los periodistas no somos policías y no podemos, ni debemos, aliviar de su responsabilidad a las autoridades encargadas de la investigación -autoridades que por cierto pertenecen a un partido que se ha pasado años denunciando la ineficacia y la corrupción en los cuerpos policiacos bajo el partido en el poder-. Lo único que podemos hacer es no renunciar a nuestro derecho a la palabra. E insistir ante usted, lector, que este asunto le concierne directamente.

“Por ejemplo el colega Joel Simon, quien en el número mayo-junio del Columbia Journalism Review, una de las más reconocidas publicaciones especializadas en medios, publica el artículo que a continuación reproduzco en sus partes centrales y que explica al lector del otro lado de la frontera los pormenores de este intento por silenciar a Zeta. “Durante los 36 años de una carrera profesional como uno de los principales editores y periodistas de una de las ciudades más turbulentas en cuanto a noticias, J. Jesús Blancornelas ha experimentado el asesinato de un colega, la clausura de su periódico por oscuros líderes sindicales, y todas las copias de una edición periodística denunciatoria confiscadas por el gobierno.

“Pero nada podría haberlo preparado para los sucesos del 9 de abril, cuando su ex asesor legal y su ex contador fueron asesinados a la salida de un restaurante de Tijuana. Recientemente Blancornelas había demandado al contador Héctor Navarro, acusándolo de un fraude por cientos de miles de dólares. Después del homicidio la viuda de Navarro responsabilizó públicamente a Blancornelas de haber ordenado el crimen (...)

“Como el tenaz editor de uno de los periódicos más dinámicos de México, Blancornelas ha hecho bastantes enemigos. Al paso de los años, mientras otros diarios locales reproducían boletines y alimentaban el oficialismo, Zeta investigaba el narcotráfico, el tráfico de ilegales y la corrupción de las autoridades -dando incluso nombres (...)

“Las autoridades dicen que planean citar a Blancornelas para declarar pero no lo consideran un sospechoso. Dos de los periódicos que acusan del crimen a Blancornelas son propiedad de sus enemigos políticos: El Heraldo, que es de un empresario a quien Blancornelas acusa de haber ordenado la muerte de su socio y columnista de Zeta Héctor Félix, en 1988, y El Mexicano, a cargo del líder del sindicato, controlado por el gobierno, que clausuró la primera publicación de Blancornelas en 1979 (...).

“Las muertes ya han tenido un efecto profundo en la prensa mexicana. A pesar de un avance dramático en la manera en que se hace periodismo en los medios mexicanos (...) los señalamientos y recriminaciones en los diarios tijuanenses demuestran que para algunos la prensa sigue siendo un vehículo para atacar a los enemigos políticos. Y los crímenes, por sí mismos, reflejan un clima de creciente violencia que provoca miedo en mucha gente, incluyendo a los periodistas”. Amén.

(Nota bene: conforme a una muy antigua y cuestionada tradición, Juego de ojos cierra su ciclo 2007 para reanudar en la semana del 7 de enero del 2008)

jueves, 11 de octubre de 2007

El “escándalo” en los medios

Columna "Juego de Ojos"
Por Miguel Ángel Sánchez de Armas
Xalapa, Veracruz, México.


John B. Thompson pertenece a una generación de jóvenes sociólogos que en años recientes ha refrescado el estudio de los medios y la comunicación con la relectura y el reexamen de teóricos y escuelas tradicionales, y ha generado propuestas que llevan a terrenos que el establishment académico evitaría con un dejo de disgusto.

Tal sería el caso de su teoría del “escándalo” en los medios.
Como ejemplo de lo que me parece una saludable relectura de los clásicos cito un fragmento de “La teoría de la esfera pública, publicado en el número 10 de Voces y culturas (Barcelona: 1996):

“Si se relee hoy la versión de Habermas sobre los cambios que han ocurrido durante los dos últimos siglos, se encontrarán muchos pormenores discutibles y algún material empírico que actualmente está muy anticuado. Pero el asunto importante es si Habermas hizo bien en interpretar extensamente estos cambios en el modo en que lo hizo -como una indicación de que la esfera pública de debate de los ciudadanos se había disuelto en un mundo fragmentado de consumidores cautivados por los espectáculos que despliegan ante ellos los medios de comunicación y manipulados por las técnicas de estos medios. ¿Tiene alguna solidez esta interpretación y, más específicamente, la tesis de la refeudalización de la esfera pública? Lo dudo.

Ciertamente, esta visión tiene prima facie alguna plausibilidad. Tan sólo basta con ver por televisión unos pocos espacios electorales para advertir hasta qué punto la conducción de la política ha devenido inseparable de la actividad de dirección de las relaciones públicas. Pero si incidimos más allá del nivel de observaciones iniciales, es evidente que hay deficiencias serias en la visión de Habermas”.

Thompson estuvo en Xalapa para hablar sobre el futuro del libro digital en la Feria del Libro de la UV. Gentilmente me abrió un espacio en su agenda para intercambiar puntos de vista sobre temas como el papel real que tienen los medios en la construcción de lo que llamamos “una sociedad democrática” y la verdadera naturaleza de la relación de los medios con la clase política (más que con el “Estado”, como propone la terminología clásica).

En una entrega anterior comenté la desazón que percibí entre periodistas y estudiosos norteamericanos de la comunicación por la orientación acrítica y, hay que decirlo, entreguista, de un segmento de los medios de su país respecto al conflicto en Medio Oriente. En México cada temporada electoral -en particular pero no exclusivamente- advertimos el comercio de favores entre la clase política y medios que abdican de su rol de controladores sociales para ponerse al servicio de un programa de partido.

La pregunta es si este abandono de principios impacta o no en la conducta de los electores en la manera en que la piensan sus estrategas. Mi propia percepción es que no es así, y que la verdadera consecuencia de este tráfico es la paulatina despolitización de crecientes sectores de la sociedad. Y si mi percepción es correcta, los políticos y los medios que comparten el negocio pagarán eventualmente un alto costo mientras que las “victorias” de hoy quedarán reducidas a episodios pírricos en un futuro muy próximo. Convendría que prominentes políticos de todos conocidos se vieran en el espejo de los Bartlett y los Muñoz Ledo que hoy no pueden escapar a su pasado por mucho que se maquillen con polvos “democráticos”.

A continuación, fragmentos de la conversación que tuve con el profesor Thompson:

SdA: La relación entre medios y lo político es cuestionada ampliamente…

JT: Los medios son un conjunto de organizaciones que opera con sus propias formas de competencia y recompensas, lo mismo que las instancias políticas, montadas en estructuras peculiares. Pero aunque ambos están diferenciados estructuralmente, sus campos se traslapan y la zona de traslapo entonces es la arena de mutua dependencia y de mutua sospecha.

Es dependencia mutua porque los políticos necesitan de los medios para circular sus mensajes entre los electores, mientras que los medios requieren de los contenidos que los políticos proveen. Pero al obedecer a dinámicas y lógicas distintas, con frecuencia entran en relaciones de conflicto y tensión. Tal dependencia mutua, montada en estructuras distintas e incluso normada por una actitud cínica entre las partes, frecuentemente los coloca en conflicto.

En este contexto, lo que llamamos “el auditorio”, es decir, el conjunto de ciudadanos comunes y corrientes, no es en realidad parte de ninguno de esos dos mundos, pero tiene en los medios, en gran medida, su fuente de información política.

Aunque se puede proponer que esta relación influye en la percepción que los ciudadanos tienen del mundo político y social, no es algo que se pueda dar por sentado. Se trata de fenómenos empíricos variables que deben ser analizados cuidadosamente. No creo que actitudes y conductas del electorado sean consecuencia mecánica de lo que los medios sirven y de lo que los políticos quieren promover. Es un proceso falible preñado de consecuencias impredecibles.

Ahora bien, la creciente disponibilidad de medios si bien otorga a los dirigentes un poder político y simbólico nunca antes visto, al mismo tiempo, en la medida en que no pueden controlar el proceso, los hace vulnerables de maneras que nunca se dieron en el pasado. Esto es lo que propongo con la “teoría del escándalo”: es la reacción y consecuencia, o el reverso del proceso, de los mecanismos utilizados por el poder político para intentar fijar la agenda de los electores.

En términos generales, pues, se trata de una dependencia recíproca y de sospecha mutua. En lo personal no creo que eso esté mal. Creo que es muy importante que las organizaciones informativas mantengan su independencia de los gobiernos y se vean a sí mismas como el cuarto poder, es decir, entidades que tienen en parte la responsabilidad de fincar responsabilidades a los gobiernos. Deben ser críticas de los gobiernos y desconfiadas del poder político. Es parte de su responsabilidad.

Ahora bien, siempre existe el peligro de que las cosas lleguen demasiado lejos y ese deber de supervisión se transforme en una conducta cínica. Algunos periodistas son tan profundamente cínicos y escépticos que en efecto contribuyen a crear un clima de desconfianza.

SdA: “Escándalo” es un término que puede prestarse a confusión. Supongo que aplicado a los medios tendría un sentido más bien bíblico.

JT: Utilizo el término ‘escándalo’ porque es una lente maravillosa para estudiar cómo los medios han transformado la naturaleza de la vida política desde por lo menos el siglo XVIII. El desarrollo de los medios ha impulsado un nuevo concepto de lo político. Al empatarse estructuras que operan cada cual con su propia lógica, se crean zonas comunes: los políticos utilizan el medio para hacerse escuchar pero el medio escapa a su control y un resultado puede ser la distorsión de ese mensaje.

SdeA: ¿La clase política ha tenido éxito en la manipulación de los medios?

JT: No tengo duda de que al interior de los gobiernos se derrochan energía y esfuerzos para ese fin. El gobierno de Tony Blair era famoso por los esfuerzos para evitar que los medios reportaran situaciones y hechos no favorables a su administración. Creo que los políticos intentan influir sobre los medios, pero no pueden controlarlos.

SdA: Parece una tarea fútil si tomamos en cuenta que la penetración de lo “noticioso” disminuye constantemente en tanto que el “entretenimiento” acapara los auditorios.

JT: No puedo dar una respuesta genérica. Me pregunto: ¿podrían los gobiernos dejar de intentarlo? No lo creo. Es una situación demasiado importante para que tomen una actitud de laissez faire, laissez passée ante los medios. Por otra parte, aunque algunas de las teorías del siglo pasado sobre la influencia de los medios en las prácticas electorales -como la de Lazarsfeld- mantienen cierta validez, hay sin duda factores de mayor peso en la determinación de tales conductas.

SdA: ¿Cuál es entonces el papel de los medios en la construcción de la democracia?

JT: Hay cambios, pero sería imprudente suponer que son exclusivos de nuestra era. Incluso en los siglos XVIII y XIX se dio una gran pluralidad con el surgimiento de diversas ofertas de medios impresos, así que no es correcta la suposición de que todo fue más sencillo en el tiempo pasado. Siempre han existido instancias de comunicación mediada y espacios en donde los actores políticos utilizaban a los medios como vehículo. Hoy, con la proliferación de medios y las nuevas tecnologías y las nuevas opciones que permiten a individuos generar y circular contenidos -como los blogs- se han generado nuevos perfiles de auditorio. Esto ha hecho más complejo el panorama, claro, pero me parece que más en lo cuantitativo que en lo cualitativo.

Es difícil aún saber si esto representará o no un reto considerable al papel de los medios tradicionales.


Miguel Angel Sánchez de Armas y John B. Thompson.

jueves, 20 de septiembre de 2007

Manuel Altamira Peláez


Columna Juego de Ojos
Por Miguel Angel Sánchez de Armas
Xalapa, Veracruz.

Nos conocimos a principios de 1978 en Monterrey. No recuerdo si fue Jorge Castillo o Fernando Cantú quien nos presentó, pero sin duda sucedió en un bar del centro de la ciudad llamado chocarreramente el “Jockey Club”… algo así como el “country club” de los jodidos.

Regordete, callado, siempre con la insinuación de una sonrisa jugueteándole en unos labios gruesos que eran como la frontera entre un mentón “á la Boggie” y un complemento de facciones casi infantiles, “güero de rancho” y “borrado” por añadidura (es decir, de ojos claros), había sido obrero en la refinería de Cadereyta y como muchos de aquella generación, un día la vida lo empujó a una redacción y ahí supo que había encontrado su futuro.

Manolo ya tenía bien establecida su reputación como excepcional reportero de policía. Se distinguió en Tribuna y fue uno de los pilares de Crónica 7, la revista semanal de periodismo de investigación que el equipo fundó cuando a la renuncia de Benjamín Wong Castañeda de la dirección de la cadena de “los soles”, estos jóvenes decidieron no ponerse a las órdenes de un político súbitamente devenido periodista: Mario Moya Palencia, frustrado aspirante presidencial. De Crónica 7 aparecieron sólo 13 números –y esa es una historia pendiente de documentar.

Un día Manolo publicó un reportaje en donde, entre otras cosas, se revelaba que el procurador del estado tenía antecedentes penales. Hubo revuelo. El gobernador, Alfonso Martínez Domínguez (sí, Don Halcón en persona) montó en cólera… no con su funcionario, ciertamente, sino con el periodista, cual es costumbre entre la clase política acá y en China (y en la Mongolia Exterior, diría Filiberto García). A poco un funcionario menor de la oficina de prensa del gobierno del estado, antiguo reportero, citó a Manolo en una cantina. Tenía información. Manolo llegó puntual y encontró el local vacío. Cuando comprendió era demasiado tarde. Un sujeto llamado Leopoldo del Real, abogado litigante conocido por sus fechorías y barbaridades (años después sería asesinado), lo emboscó con otros rufianes. Tundieron al periodista hasta el cansancio. Y para que no quedara duda del mensaje, le echaron encima varias bolsas de materia fecal.

Altamira fue a dar al hospital en estado grave, rotos los huesos de una pierna y cadera, magullado el cuerpo, el rostro lacerado. Sus amigos organizamos una movilización. Publicamos un desplegado acusando al gobierno del estado. En la capital de la República, Manuel Buendía y Miguel Ángel Granados Chapa se solidarizaron de inmediato con el colega y dedicaron columnas al asunto. Al ver Martínez Domínguez que no sólo no había silenciado a un inerme reportero “del rancho” sino que se gestaba un escándalo nacional, se presentó con su jefe de prensa en el hospital. Ahí tuvo lugar la siguiente conversación:

-Amigo Altamira, mi gobierno ya investiga el asunto. Le aseguro que llegaremos hasta las últimas consecuencias, ¡caiga quien caiga!

-Mjjjmm.

-Las agresiones a la prensa son intolerables en un estado comprometido con los valores de la democracia y de la libertad de expresión. Le garantizo que se hará justicia.

-Mjjjmm.

-Dígame, amigo Altamira, ¿en qué puedo servirle; qué se le ofrece?

-Pues mire, señor gobernador, lo único que yo necesito es volver a caminar… y eso… pues ni usted ni nadie me lo puede dar… ¡así que muchas gracias y adiós!

Manuel no sanó del todo y cojeó el resto de sus días, pero nunca perdió el buen humor. En 1984, con alguna participación mía, se mudó a la ciudad de México y se integró a La Jornada, en donde sufrió una transformación personal y profesional. Entró al mundo de la literatura vía un ejemplar de A sangre fría de Truman Capote y se convirtió en un lector compulsivo que ya no tuvo tiempo para la bohemia, la parranda y el alcohol. No tardó en desarrollar un estilo de periodismo policiaco que lo singularizó y dio a las planas de ese diario un sello único en el género. Los amigos atestiguábamos boquiabiertos el crecimiento espléndido del “Gordo” querido.
Pero eso no habría de durar mucho. En la noche del 18 de septiembre, hace ya 22 años, hubo una fiesta de aniversario de La Jornada en el departamento de una reportera (la celebración oficial, desde aquel año, se celebra el 15 y el director del diario, hoy la directora, encabezan a los jornaleros en una ceremonia del “grito”). Manuel se dedicó a leer y a beber agua mineral. Temprano se despidió y se fue a dormir al departamento del edificio de la calle de Liverpool, en la colonia Juárez, en donde rentaba media habitación. Al día siguiente era jueves. Tenía órdenes de trabajo tempranas.

Pero no vería el siguiente día. A las 7:19 de la mañana el movimiento y las trepidaciones lo despertaron. Su joven compañero de habitación, antes de correr hacia las escaleras y la salvación, vio que Manolo se incorporaba. El viejo edificio, dañado en su estructura, fue de los primeros en desplomarse.

Lo encontramos algunos días después y organizamos el envío de sus restos a Monterrey. Desde entonces pienso con frecuencia en Manuel Altamira y la injusta manera en que se truncó la promesa de una vida profesional brillante.

Descanse en paz.

domingo, 2 de septiembre de 2007

Elecciones cuestionadas en Veracruz


Columna Perspectiva Diaria
del Centro de Investigaciones Sociales Interdisciplinarias A.C.
Ciudad de México.


HECHOS

. El Gobernador Fidel Herrera se puso ayer otra vez al frente de las visitas a las zonas afectadas por "Dean". Con el argumento de no interferir en el proceso electoral del próximo domingo, el Gobierno federal canceló las giras de los Secretarios de Estado a las zonas impactadas por el huracán, luego de que Herrera se quejó porque supuestamente no fue avisado de que la Secretaria de Desarrollo Social estaría en la entidad. El Gobernador dijo ayer que él no se detendrá ni antes ni después de los comicios.

· El Instituto Electoral Veracruzano (IEV) llegará a los comicios del próximo domingo con severos cuestionamientos por su debilidad para frenar excesos de candidatos y partidos, mal uso de los recursos públicos y su tardía intervención en el proceso en el que se renovarán las 212 alcaldías del estado y 50 diputaciones del Congreso local.

REACCIONES

· . Decenas de militantes del Partido de la Revolución Democrática (PRD) se plantaron tres horas en la plaza Miguel Lerdo de Tejada y en los bajos del palacio de gobierno para exigir al gobernador Fidel Herrera Beltrán que saque las manos del proceso electoral del próximo domingo, cuando se renovarán las 212 presidencias municipales y 50 diputaciones del Congreso local. Encabezados por el senador Arturo Hervis Reyes, los perredistas colocaron mantas en las que increpan a Herrera Beltrán por el desvío de recursos públicos a las campañas de la alianza Fidelidad por Veracruz (que encabeza el Partido Revolucionario Institucional) y carteles con la leyenda “voto libre”.

· Trinidad Morales, secretario de Asuntos Electorales del PRD, advirtió que el “duelo” entre el gobernador y el dirigente nacional panista, Manuel Espino Barrientos, puede provocar violencia el domingo. Aseguró que PAN y PRI miden fuerzas con el uso de recursos estatales y federales, lo cual permite prever que los comicios serán “muy inequitativos”.

· Para el dirigente estatal del PAN, Alejandro Vázquez Cuevas, el árbitro electoral “es poco confiable”, pero consideró que una alta participación en las urnas puede abatir cualquier intento de impedir el voto libre y secreto. “Evidentemente, el IEV está bajo la lupa”, agregó Vázquez Cuevas.

· Sin embargo, el dirigente estatal del PRI, Ricardo Landa Cano, se manifestó satisfecho por el trabajo realizado por el organismo electoral y consideró que ahora dependerá de los ciudadanos seguir con el proceso. Negó que haya habido excesos y dijo que más que un voto de confianza le daba al IEV “un voto de trabajo”.

· El representante del PRD ante el IEV, Víctor Molina Dorantes, coincidió en que la actuación del árbitro electoral ha sido tardía y como ejemplo puso el de no poder frenar la intromisión de autoridades federales y estatales en los comicios.

SIGNIFICADOS

· El próximo domingo el estado de Veracruz efectuará sus comicios para renovar ayuntamientos y el Congreso local. La historia de esas elecciones está escrita con un sin número de irregularidades y de excesos que ya han marcado esa elección aun faltando la jornada electoral, en donde a juzgar por las actividades previas no están descartados los hechos violentos y las peores costumbres de la alquimia electoral. Una de las características que permite que se den estas prácticas es el alto grado de marginación de no pocos poblados y que han quedado a merced de las coacciones y presiones del voto.

· Los excesos se han dado en todos los ámbitos y en todos los sectores incluso en las encuestas, lo que hace que no se pueda contar con información lo suficientemente clara como para poder adelantar algún tipo de pronostico, empero, no será sorpresa si el PRI logra la mayoría en el Congreso desplazando, quizá, al PAN en el Congreso local y en el número de ayuntamientos. Son muchos los registros de la utilización de recursos públicos por parte del gobernador Fidel Herrera, cuyo gobierno ha sido acusado de incluso capitalizar políticamente con las ayudas que se han brindado por el último huracán que azotó el estado.

· Las elecciones en Veracruz tiene su importancia porque se tratarán de unos comicios en donde se darán cita prácticas indeseables pero que siguen siendo una realidad en nuestro país. Y es que debido a que el tema del Informe y de lo que sucederá con los consejeros del IFE han jalado mucho la atención de los medios y ha dejando de lado lo que está pasando en Veracruz.

· Para el gobernador Fidel Herrera significa mucho políticamente, recuérdese que tiene prácticamente atadas las manos al tener una igualdad en el número de legisladores en el Congreso con el PAN, en un equilibrio de poderes, equilibrio que ahora el priísta Herrera desearía que se rompiera a su favor. La jornada del próximo domingo tendrá una observación particular, no obstante, podría salirse de control sobre todo ahora que los partidos, principalmente el PAN le ha entrado al intercambio de acusaciones y señalamientos con el PRI. Lo que queda claro es que todavía en los procesos locales, los partidos no han entendido que el mejor trabajo que se puede hacer para ganar elecciones es dar resultados cuando se está en los cargos públicos.

martes, 7 de agosto de 2007

Jorge Hank y su look chachachá


Columna: Política Cero
Por Jairo Calixto Albarrán
Milenio Diario


Tengo sentimientos encontrados. Por un lado, me llena de felicidad que Carlos Slim haya sido declarado el hombre más rico del mundo, dejando en un lejano segundo lugar a Bill Gates a pesar de todo el arrastre mediático que le da su avorazado modelo negocios y la corrección política que le caracteriza. Es emocionante saber que por lo menos un compatriota se está salvando del naufragio; es incomprensible que haya tantos envidiosos que bajo la lógica de los crustáceos, diría Hugo Sánchez, sacan a pasear sus resentimientos y bordan auténticos culebrones sobre algo que les debería llenar de orgullo: que un mexicano tenga más lana que Zhenli Ye Gon.

Por otra parte, es triste que uno de los grandes del humorismo pando, Jorge Hank Rhon, haya sido derrotado en Baja California de manera más vergonzosa que el Cruz Azul cuando había prometido que ganaría tres a uno. O sea, justo cuando iba por San Isidro procedente de Tijuana, al pobre muchacho chicho de la película gacha lo bajaron de a feo de su pedestal. Claro que el fracaso no se le puede atribuir solamente a los votantes que no supieron valorar la calidad de tan culto y fino candidato –defensor de la ideología que hay en la ludopatía– sino a la falta de humildad que azotó las sinuosas costas de su vida. O sea, quién le habrá echo la maldad de sugerirle que en el mero día de la elección dejara descansar su chaleco rojo de la suerte para vestirse de padrote de la calle de La Merced. Digo, después de andar cargando con el de pene de burro toda la campaña, a la hora buena aparece con ese look chachachá. Así no se puede. Bueno, tampoco le ayudó rodearse de gente dudosa y desprestigiada como El Niño Verde que con sólo saludar le arruina la reputación a cualquiera. Y para colmo don George tuvo la malsana idea de dejarse asesorar por Robertico Limonta Madrazo quien, sin ninguna piedad, lo llevó a tropezarse con la misma piedra con la que el tabasqueño topó el año pasado: la maestra Gordillo.

Cómo es posible que una chucha cuerera de la talla de Jorge Hank, el mismo que le dio vuelta a las acusaciones y señalamientos a los que respondía al ritmo de “A ver, pruébenlo, pruébenlo”, se haya olvidado que Elba Esther es más peligrosa que Condoleezza Rice y Lady Apache juntas.

Y todavía el chillón de Beltrones quiere impugnar la elección, cuando su candidato, Hank Rhon, ante los resultados, muy valientemente y aprevenido, se escondió tras la vitrola.

viernes, 6 de julio de 2007

Frida Kalho, a 100 años de su nacimiento


Reportaje Sara Lovera López
Comunicación Integral de la Mujer, A.C.
México, D.F.


"Según lo establece Raquel Tibol, el mito Frida Kahlo es sólo una parte de
la integración excepcional entre arte y vida, entre la intensidad pública y
privada". Carlos Monsiváis


Frida Kalho fue una mujer singular. Para acercarse a ella, dice su mejor y más profunda biógrafa, no es admisible "la simpleza extrema". Frida "demostró con su existencia y su obra que las taras sociales son mucho más agobiantes que las taras físicas".

Desde los 16 años estuvo en la lucha social. Y apenas unas horas antes de
morir hizo, como Benita Galeana, su última incursión pública al participar
en una manifestación de protesta contra el golpe militar en Guatemala. No
tuvo reparos desde que era joven. Deseaba la justicia y odiaba el abuso.

Era además una mujer libre, sufrida, sí, pero esencialmente libre, en cada
uno de los terrenos de su desarrollo, unida a la gran corriente renovadora
y avanzada de las mexicanas del siglo XX. Leerla, conocerla más allá del
mito y la publicidad, es para las mujeres contemporáneas algo obligado. No
se podría entender la historia, nuestra historia, sin asomarse a sus
reflexiones.

Tampoco podríamos armarnos un futuro, si no entendemos esa frase de Raquel
Tibol: Frida de-mos-tró para aprehenderlo, con sus existencia, y sus obras,
que "las taras sociales son muchos más agobiantes que las taras físicas",
desprendiéndose de si misma, en la pintura y actuando como su convicción le
dictaba.

Nunca fue convencional, no se mimetizó con el poder y los poderes, no se
unió al estado de cosas reinante, y, a cambio, transgredió todas las
reglas, todas las ataduras, que se le fueron presentando. Hizo, con Diego,
al menos, más allá de los chismes, una vida diferente que rompió la idea
simplista y romántica de la pareja. Esa es la Frida que nos tiene que
acompañar, en esta hora de festejos míticos y desviados de la vida real.

Y es esa a la mujer que Tibol rescata en su biografía. Es a esa mujer,
humana y profunda, de convicciones y retobos, de la vida agitada, llena de
luces, estridente y creativa, a la que nos llama a conocer. Más allá del mito.

ARTISTA, INTENSA, SABIA

En los años 20 existía en México la agrupación de los Pioneros {rojos y la
Federación Juvenil Comunista, donde se afilió Frida. Fue amiga de Concha
Michel, una de las luchadoras por los derechos de la mujer y de los
campesinos, quien a la hora de la muerte de Frida, porque cantaba, dirigió
sin tapujos La Internacional.

Amiga de Tina Modotti y de otras muchas activistas de la Liga Internación
Pro-Luchadores Perseguidos. Frida fue muy activa en las campañas contra el
fascismo. Y aunque Tibol señala que no era visible entre las izquierdas de
la época, sus escritos, su autobiografía dicen otra cosa.

Raquel Tibol, la polemista y crítica de arte basó la biografía en una
extensa entrevista que le hizo a Frida en 1954, a unos meses de su muerte,
fue la secretaria de Diego Rivera y durante más de 30 años investigó sobre
Frida y su época, ha compilado sus cartas personales, escritas por Frida
desde que tenía 17 años. Nos muestra a una Frida mujer y artista, intensa y
sabia.

Tibol se ha opuesto al mito y a la comercialización de la marca Frida, a
cuyo empresario mostró recientemente la periodista Laura Castellanos, en un
espléndido reportaje publicado por la Revista

Y como bien señala Monsiváis, Raquel Tibol, en Frida Kahlo en su Luz más
íntima, (Random Hause Mondadori, 2007), nos mostró la maravillosa
posibilidad de cabalgar por el mundo sin dividir la vida pública y privada.

Tibol afirma que con esa vida Frida le dio la razón a Carlos Marx, a Freud
y a Jeremías, porque pasó sus cuarenta y siete años cantando cuando tuvo
voz, bailando cuanto tuvo piernas, gritando cuando tuvo ira. Sin
complacencias y sin posposiciones. Hizo lo que tenía que hacer y vivió a
sus anchas.

HUMANA A RABIAR

Frida nació en la Villa de Coyoacán el 6 de julio de 1907. Le pusieron
Magdalena Carmen Frida; su padre Guillermo (fotógrafo de monumentos
históricos) y su madre Matilde.

A los once años la poliomielitis le baldó levemente y dejó su pierna
derecha un poquito más corta y delgada que la izquierda. Estudió en la
Escuela Nacional Preparatoria; a los 18 años sufrió un gravísimo accidente
del cual salió con la columna vertebral, la pelvis y la matriz afectadas
definitivamente.

Se supo, desde pequeña pintora. Fue surrealista, antes de conocer a Adré
Bretón.

Se casó con Diego Rivera a los 22 años, él tenía 42.

Tibol rememora lo que de ella escribió en 1947, en un catálogo de la
exposición de cuarenta y cinco autorretratos de pintores mexicanos que
presentó el Instituto Nacional de Bellas Artes.

"Realmente no sé si mis pinturas son surrealistas, pero sí sé que son la
más franca expresión de mí misma, sin tomar jamás en consideración ni
juicios ni prejuicios de nadie. He pintado poco, sin el menor deseo de
gloria ni ambición, con la convicción de, antes que todo, darme gusto y
después poder ganarme la vida con mi oficio".

Un dato revelador de la biografía de la maestra Tibol es el hecho de que
Frida, que nunca habló de una temprana vocación literaria, a los 15 años
publicó en el Universal Ilustrado del 30 de noviembre de 1922, una prosa
poética titulada Recuerdo, en cuyo contenido habla de la gente, de los
indios, y los rebozos de bolita.

Este fue el comienzo de una obra escrita permanente. Publicó en revistas,
hizo discursos, tenía temple e ideas. Las cartas reunidas en esta
biografía, que sirven a Tibol para armar su vida pública privada, muestran
a Frida siempre debatiendo.

No era, como el mito, llena de pulseras, anillos, con su traje tradicional
de tehuana, sino una mente alerta.

El diario de Frida, publicado en español por Editorial Norma en 1995, es
apenas una muestra de sus dotes expresivas y literarias.

FUERA DEL MITO

A Frida a los 100 años de su nacimiento, luego de muchas y variadas
biografías --siempre basadas en la que publicó Raquel Tibol en 1954--, se
la habría de recordar como eso, como una mujer capaz de recorrer una vida
llena de dolores físicos, de pasiones infinitas, de deseos asociados a su
arte, y humana a rabiar.

No es fácil ni pretencioso hablar de Frida, en ocasión de los cien años de
su nacimiento, si no fuera por las deformaciones que se han hecho de su
vida íntima y pública. Si no fuera porque las generaciones por venir, de
miles y miles de mujeres, no requirieran de acercarse a Frida, la real.

Tibol en la biografía explica, pone en duda hechos y dichos, incluso por
Frida, tratando de acercarse a ella, sin simpleza extrema.

sábado, 30 de junio de 2007

Mes de la Libertad de Prensa


Columna Juego de Ojos
Por Miguel Angel Sánchez de Armas
Xalapa, Veracruz, México.


Terminó junio, mes de los periodistas. Políticos, empresarios y no pocos colegas, se llenaron la boca de floridos panegíricos. Se repartieron preseas, se dieron regalos y comilonas y se pronunciaron discursos grandilocuentes. En el ancien régime el Primer Mandatario recibía en Los Pinos a los dueños de los consorcios de comunicación y se entonaban homiías y apologías de timbres cervantinos. Se sabe que en alguno de esos banquetes se llegó a colar algún reportero de a devis, pero ¡helas!, la historia no registra sus comentarios.

Ahora, como después del 10 de mayo, los actores vuelven a su vida cotidiana con la conciencia en paz y sin dar mayor importancia al asunto. ¡Qué todo se celebre para que nada cambie! ¡Viva el status quo y Dios nos dé paciencia y flema para convivir con la prensa latosa hasta el próximo junio!

En junio siempre me da nostalgia. Me hace falta una voz como la de Manuel Buendía. Hoy comparto con usted porciones de una entrevista inédita que mi colega Maricarmen Hernández le hizo al autor de “Red Privada” el 1 de noviembre de 1983. Este es mi homenaje al oficio.

—¿Qué siente Manuel Buendía de ser el principal columnista del país, el más leído incluso?

—No es un sentimiento muy preciso, porque no estoy seguro de que sea el columnista más leído del país. No puede uno saberlo realmente, pues no hay mediciones confiables que permitan saber quién es en este momento el cultivador de ese género llamado columna, que entre todos resulte el más leído. A lo mejor es uno que escribe una columna de sociales, por ejemplo. Ahora, si se trata de columnas políticas, ¿cuáles son columnas políticas y cuáles no? Hay algunas que hacen política o se dedican a hablar de política, disfrazándolo de temas económicos o de cualquier otra índole, pero en conjunto no se puede decir que alguien sea más leído que otro.

Pero, desde luego, sea el número uno, dos o tres, no me quita una intensa preocupación. De un enorme placer personal por firmar mis escritos, o simplemente porque aparezca lo que escribo, he pasado a sentir una enorme responsabilidad por ello.

Nosotros somos seres de escaparate, somos como las actrices y los actores: nos gusta estar en las marquesinas; somos seres públicos y, en esa medida, sentimos gusto por estar ahí frente al público; pero con el tiempo, con los fracasos, con las penas que se sufren en este oficio, los golpes que uno se lleva, se adquiere cierta dosis de humildad que permite reflexionar en la enorme responsabilidad que se tiene, sobre todo cuando como en mi caso, me doy cuenta y objetivamente es cierto, que yo tengo una clientela; es decir, que hay un grupo de gente, no sé qué tan numeroso, que busca lo que yo escribo, que lo lee, y pienso que muchas veces van a ajustar su conducta social, su conducta cívica a lo que digo o a partir de la información que les proporciono.

—¿A qué temores se enfrenta como periodista?

—Creo que sólo un imbécil no siente miedo, y me refiero a imbécil como el que no tiene uso de razón, el que la ha perdido. El sentimiento del miedo es connatural al ser humano y mientras más sensible es, más miedo tiene de hacer las cosas. Si alguna vez a mí me ocurriese algo y pudiese pronunciar mis últimas palabras, diría: “Merecido me lo tenía”. También le decía otra cosa: que el que no quiera ver fantasmas que no salga de noche. Es decir: el que no quiera asumir riesgos de su oficio, de su profesión, que se dedique a otra cosa más tranquila. Asumiendo así el ejercicio de esta profesión, uno no vive presa del temor.

Cuando he sido objeto de amenazas también he tenido la recompensa invaluable de mucha gente, y entonces uno sabe la cantidad de amigos, de seguidores que tiene, de gente que lo aprecia, que ni imaginaba; eso es gratificante.

—¿Cómo es su relación con el poder político?

—De mutuo respeto. Cuando uno no depende ni de la dádiva ni del embute, puede llevar con él una relación libre, respetuosa: uno da y recibe lo mismo. Nunca me insolento con ningún funcionario, nunca maltrato a nadie porque yo soy periodista y el otro es servidor público. Yo no empleo ni esos términos ni ese trato personal. En términos generales, tengo buenas relaciones con muchos funcionarios, secretarios de Estado, gente del Congreso, etcétera, a pesar de que disienta mucho de ellos y ellos no estén de acuerdo conmigo.

—¿Qué piensa sobre la corrupción en el periodismo?

Negarla sería negar que existimos, negar que la tierra orbita en torno al sol. Creo que existe, desgraciadamente. Cuando una sociedad comienza a corromperse, las partes más sensibles de esa sociedad son las que más pronto sufren esta corrupción y la parte más sensible de una sociedad es, sin duda, sus periodistas. Pero también debo decir con toda claridad que ni toda la sociedad mexicana está corrompida, ni todo el periodismo es corrupto. En el periodismo, la mayor parte de los que estamos, tratamos de ejercerlo con apego a las reglas éticas; lo mismo la sociedad mexicana, si bien nos hemos dado cuenta de que la corrupción es mucho más extensa y profunda de lo que nos imaginábamos. Hay un argumento incontrastable para probar que la sociedad en su base esencial no es una sociedad corrompida.

Una sociedad que ya está podrida en su totalidad, ya no reacciona a la corrupción, simplemente vive a gusto dentro de ella, es su oxígeno, es su hábitat natural; ya no se preocupa por expulsar a los corruptos, por denunciarlos o por castigarles. Sin embargo, con cuánta vehemencia la sociedad mexicana ha pedido castigo a los corrompidos: los vomita, los quiere echar de su seno. Eso me parece que es un argumento incontrastable a favor de nosotros mismos como sociedad humana.

jueves, 21 de junio de 2007

La Mano de Dios


Columna Juego de Ojos
Por Miguel Angel Sánchez de Armas
Xalapa, Veracruz, México.


Unos días después del sismo de 1985 recibí la llamada de un pariente quien me dijo que “la familia” había decidido abandonar la ciudad de México. “La mano de Dios movió la tierra”, expresó con toda seriedad. “Se está cumpliendo una de las profecías del Apocalipsis y todos, tus tíos, tus tías, tus primos y primas, nos vamos. Me comisionaron para comunicarte esto e invitarte, aunque supongo que tu ateísmo materialista te mantendrá ciego a lo que sucede en el mundo”.

Me quedé sin habla. ¿Ateo yo, el más guadalupano de los guadalupanos? ¿Materialista yo que tuve mi primer vocho usado a los 25? No quise discutir con mi pariente, un flamígero soldado de Cristo Rey. Me limité a preguntar:

“¿Y a donde piensan huir de la mano de Dios?”

“¡A San Luis Potosí!”, fue la cortante respuesta. “Y si no nos vas a acompañar, por lo menos ve a confesar”.

Le di las gracias por ocuparse de mi salvación. Dije que San Luis me parecía un excelente lugar para escapar a los designios del Altísimo y colgué.

Un año después los hijos de mi pariente estaban de regreso en la Gran Ciudad y en unos meses más el éxodo familiar se había revertido –con mi pariente en el cabús y su fe en las profecías del Apocalipsis bastante disminuida.

Recordé el incidente el pasado fin de semana cuando ordenaba mis archivos. A lo largo de la historia el hombre ha visto en las grandes catástrofes una expresión de la ira divina y un castigo a los pecados de la humanidad. Desde la destrucción de Sodoma y Gomorra hasta el tsunami de hace pocos años, muchos se convencen de que el creador, o los creadores, finalmente se han hartado de sus criaturas. Pero casi sin excepción, el tiempo sana ese miedo. Los sobrevivientes de la inundación regresan al mismo lugar, el vecindario arrasado por el terremoto se vuelve a poblar, la línea aérea que perdió un “Jumbo Jet” vende pasajes nuevamente, las playas infestadas de tiburones reciben a miles de vacacionistas la siguiente temporada y en las próximas elecciones votamos por el mismo pillo que nos estafó o que no cumplió las promesas de su anterior campaña. No cabe duda de que en la desmemoria tenemos un poderoso mecanismo de anestesia emocional.

Veamos algunos ejemplos tomados al azar de mi archivo:

El 27 de diciembre de 1908 un sismo de 7.5 grados devastó Sicilia. Más de cien mil muertos, la mayoría en los incendios que siguieron al temblor, fue el saldo trágico. La ciudad de Mesina quedó reducida a escombros. El estrecho de Mesina se desbordó y las aguas se llevaron incontables aldeas. Al año siguiente la ciudad se había reconstruido y los sobrevivientes continuaban con su vida “normal”.

El 26 de diciembre de 1939 otro sismo, éste de 8 grados, azotó la región de Anatolia oriental en Turquía. Doce ciudades y 80 pueblos fueron destruidos. Muchos de quienes huyeron al campo murieron congelados en las temperaturas de 22 grados bajo cero. El saldo final estimado fue de 42 mil muertos. Los pobladores regresaron a reconstruir sus hogares. Un año y medio antes en esa misma zona había temblado durante toda una semana.

El 3 de abril de 1947 se incendió el hospital St. Anthony’s en Effingham, Illinois. Decenas de pacientes saltaron por las ventanas. Ocho bebés murieron en el cunero y nueve ancianos del pabellón geriátrico. El saldo final fue de 74 víctimas. El nosocomio carecía de salidas de emergencia y sistemas contra incendio adecuados.

Unos días después, el 15 de abril del mismo año, en el puerto de Texas City, el “Grand Camp”, un transporte francés cargado con nitrato de amonio, estalló. Las llamas se propagaron a una planta química. Hubo daños en un área de 160 kilómetros cuadrados y entre 600 y 1,200 personas murieron. En los años siguientes los afectados y los deudos libraron una feroz batalla legal... mientras reconstruían su ciudad.

El 10 de abril de 1979, trece tornados hicieron trizas grandes extensiones de Texas y Oklahoma. Miles de hogares quedaron reducidos a los cimientos a lo largo del día que quedó en la historia como el “Martes negro”. Por lo menos 57 muertos y más de 800 heridos fue el saldo. La comarca quedó regada con el escombro de autos, árboles, casas, tiendas, anuncios y ropa que los vientos arrastraron a decenas de kilómetros. En los meses siguientes los pobladores se enfrentaron a las aseguradoras para reconstruir sus moradas... en la misma zona.

El 1 de febrero del 2003 el trasbordador Columbia se desintegró sobre Texas durante el reingreso a la atmósfera terrestre. Los siete miembros de la tripulación perdieron la vida. Hubo expresiones de duelo en todo el mundo. Los programas espaciales no se suspendieron.

¿La mano de Dios? ¿El calentamiento global? ¿Las protestas de nuestro planeta por las heridas que sistemáticamente le infligimos? El lector podrá recodar otras grandes tragedias de nuestros días: el huracán Katrina que borró del mapa a Nueva Orleáns, las hambrunas en el África, el tsunami en el Pacífico Sur... Una y otra vez la vida vuelve a la “normalidad” y una y otra vez aplazamos las medidas para evitar nuevas tragedias. ¿Qué lecciones deberíamos obtener de esto?