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domingo, 24 de junio de 2007

Rastro y Relleno


Columna Más Análisis
Por Sergio Armando López Castillo
Chihuahua, México.


Cada cual trae su banderita, y valla que la están enarbolando con fuerza en esta recta final de la campaña electoral. Aunque ambos casos están inscritos en el marco político- partidista, es claro que no significan lo mismo en sentido estricto.

El primer asunto en aparecer de manera pública fue el recordatorio del Rastro Municipal de Chihuahua, durante la justa interna del PRI, para seleccionar a su candidato a la Alcaldía en abril de este año.

No obstante que muy pocos medios de difusión lo abordaron con claridad en ese momento, la desempolvada de la concesión de ese negocio municipal, la hizo un diario de la fronteriza Ciudad Juárez y uno que otro columnista del DF que muy discretamente lo reseñó en unas cuantas líneas.

Hoy en la campaña constitucional, desde luego que el PAN retomó el espinoso entuerto y con fotografía congelada en un video-spot de televisión, lo divulgó durante varios días, lo cual causó enojo y reacción en el PRI, y tanto el IEE como el Tribunal Estatal Electoral decidieron que saliera el anuncio del aire.

Y aunque el públicamente imputado de haber concedido la operación del Rastro TIF capitalino a uno de los hermanos Arreola Márquez (Óscar) como precandidato, así como su principal impulsor político, detrás de él, hicieron gala de sus mejores oficios para que la crítica no cundiera, hoy, a unos cuantos días de celebrarse la elección del 1 de julio, sus adversarios políticos le han continuado su profusa difusión vía correos electrónicos y volantes callejeros.

Analizando algunos documentos, que en su momento el primer señalado como responsable de haber permitido el otorgamiento de los derechos para el manejo del Rastro de Chihuahua, a los Arreola Márquez (conocidos cabezas del Cártel de Saucillo, Chih., aliado con el Cártel de Sinaloa en su momento)… firmados por el cabildo de entonces en el año 2003, pues efectivamente, no aparece la firma del señor Candidato “inculpado” en esas actas de concesión.

Sin embargo, lo que pocos creen en ese intrincado caso, es que tanto el ex gobernador Patricio Martínez García, y el mismo Alejandro Cano Ricaud, cuyos cargos de Jefe del Ejecutivo y Presidente Municipal sustituto en ese tiempo, les concedía el privilegio de manejar ciertos sistemas de inteligencia e información de primerísimo mano, no hayan conocido de la fama pública de estos hermanos saucillenses, dedicados a negocios de escasísima legalidad, por decir lo menos.

Si bien, en el aspecto estrictamente legal, todo parece indicar que ese Rastro fue autorizado en documentos, por los regidores panistas, priístas y otros, así como por el síndico de la época, cuya revisión de las propuestas de la empresa ganadora, Corrales San Ignacio, estaba en orden, el sospechosismo se asoma, al pecar de “ingenuos y desinformados (Cano y Patricio) de los antecedentes de Òscar Arreola Márquez y sus socios.

Suerte similar corre el caso del Relleno Sanitario, la empresa concesionaria para manejarlo SIRSA, y el Presidente Municipal panista, Juan Blanco Zaldívar. Y cito que es una situación parecida, porque no es igual.

Si en el Relleno Sanitario se presume quizá, la manipulación de información privilegiada para darla a SIRSA y sus apoderados legales, así como cierto favoritismo de la Alcaldía para otorgarles la licitación de la obra, sin que se siguiera un procedimiento totalmente pulcro, entonces también el Cabildo en pleno (actual) debe responder por ese caso de manera puntual y clara.

También utilizado políticamente, pero ahora en contra de Acción Nacional, el entramado del Relleno Sanitario de la ciudad, en la parte, digamos administrativa y formal, tal vez sea equivalente al del Rastro Municipal, punto de crítica con el que el PAN golpea al PRI y a Cano Ricaud. Pero los analistas serios, insisten en hacer una diferenciación concreta entre ambos exabruptos.

Unos dicen que no hay comparación, entre otorgar una concesión a miembros de un grupo identificado con el crimen organizado, como el Cártel de los Arreola, o haber cedido trabajos para el Relleno Sanitario y su operación, a una empresa chihuahuense legalmente constituida.

También señalan que políticamente, tampoco tienen comparación equivalente, ya que en el primer caso, el desprestigio y la sospecha pesa directamente en la persona del candidato a Alcalde del PRI; mientras que en el segundo análisis, las críticas y los ataques no son por responsabilidad, omisión, o imputable ingenuidad en el manejo de información del abanderado panista Carlos Borruel, que nada tiene que ver en ese lío, sino hacia el edil municipal en funciones Juan Blanco, que no está contendiendo por un espacio político en esta ocasión.

Esa percepción es clara y la gente lo nota.

domingo, 10 de junio de 2007

No hubo nada que festejar



Columna Más Análisis
Por Sergio Armando López Castillo
Chihuahua, México.


Este y el año próximo pasado, honestamente no ha habido las condiciones de libertad y ejercicio crítico del periodismo, como lo hubiéramos querido los comunicadores de este país.

Y si alguno de nosotros que abrazamos la profesión hace más de 20 años, osamos escribir, analizar, denunciar con la palabra, acciones, conductas, eventos y funciones de los actores políticos y sectores de poder –incluido el lamentable poder fáctico del crimen organizado a todas escalas- el precio ha sido alto para quien se atrevió.

Los ejemplos de cerrazón, atentados, desapariciones y mordaza para informadores, ya casi pululan en México. Eso es verdaderamente preocupante y nefasto en pleno siglo XXI.

Pero en esta escalada de coartar la libertad de expresión, la de las ideas, la de prensa en particular, no es privativa de las bandas del narcotráfico y de las organizaciones criminales que operan en México y en nuestra entidad.

Si bien la muerte del corresponsal de Televisa en Acapulco, Guerrero, hace unos meses; el cierre del diario de la OEM “Cambio” y otros casos de atentados contra al función periodística, tuvieron una relación directa con el fenómeno de la guerra presidencial y del ejército contra el narco, no todos estos asuntos en que se coarta el libre ejercicio periodístico, podemos ligarlos a ese monstruo imparable de mil tentáculos.

No hay que ir muy lejos ni circunscribirnos al contexto internacional o nacional, para lamentar que el periodismo y la comunicación abierta, que desempeñamos los que escribimos y divulgamos opinión pública, no tenemos nada que festejar este 2007.

Aunque de paso sea dicho, el caso de la televisora privada de Venezuela, que por orden del Presidente-dictador Hugo Chávez, tuvo que salir del aire a raíz de un decreto “chavista” a todas luces antidemocrático y dictatorial, marcó un reprobable antecedente para el mundo, y especialmente para esa anhelada libertad de medios de información allá.

En Chihuahua, todavía está fresco el asesinato de Enrique Perea Quintanilla, quien fue ultimado a tiros el año pasado, después de haber abordado asuntos relacionados con la actuación de importantes funcionarios del gobierno del Estado y un grupo del narcotráfico, en la revista ya desaparecida Dos Caras.

Más recientemente este mismo año, un candidato a la Presidencia Municipal en la capital del estado, ligado al también intolerante y autoritario ex gobernador del sexenio 98-04, mostró primero, signos de repeler todo tipo de crítica periodística en su precampaña, y luego, una vez en plena contienda por la Alcaldía, intentó a callar al que esto reseña, tras presionar a los miembros del Consejo Editorial y de Administración de la Revista Chihuahua Moderno, para que no continuáramos abordando temas relacionados con ese empresario aspirante a edil y sus pecados que como interino, cometió del 2002 a 2004 en el Edificio Municipal.

También otros políticos y funcionarios chihuahuenses en diversas ocasiones, con el pretexto de autorizar publicidad pagada en portales digitales periodísticos, se resisten a tolerar ser criticados y abordados en esos espacios, no sin que ordenen el bloqueo, tanto publicitario como técnico de las páginas periodísticas de Internet.

Esos entes de poder, no han acabado de entender que mientras sean figuras públicas, pueden y deben ser objeto de la crítica. Pero además, el tener a su disposición partidas presupuestales para los medios de comunicación, no los hace inmunes al trato periodístico de los informativos, ni tienen facultades para condicionar esa publicidad a un manejo abyecto de su desempeño público, y muchos menos, deben asumir como personal, la distribución y autorización de esos recursos públicos, que finalmente son del erario, y no propios.

En fin, este pasado 3 de mayo, Día Internacional de la Libertad de Prensa, y el 7 de junio, Día de la Libertad de Expresión en nuestro país, el periodismo auténtico, no pudo festejar...